¿Y tus uebos?

21/4/2019 | 06:30 |

Por
Guillermina Rizzo

   El día de hoy trae consigo una fiesta “móvil”, cada año se celebra aunque varía en el calendario. “Domingo de Pascua” es la celebración más importante para los/as católicos/as. Quienes no profesan la religión seguramente le revisten otros significados.

   ¡Infaltables son los huevos! Con gran marketing a merced del producto, proliferan huevos de todo tipo, color y tamaño, también de precios.

   Huevos con sorpresas, con confites, fallados, huecos, macizos, algunos “sin nada”, son una incitación para romperlos; queda en vos pensar si es en un sentido literal o figurado.

   En un esfuerzo por vincular la Psicología “con los huevos”, me lanzo a investigar. Como un huevo que contiene una sorpresa, y por esos laberintos veloces que ofrece Internet, doy con otros “huevos”.

   ¡Uebos! ¡Si! ¡Uebos! ¡Sin hache y con “b”! ¡No es un error ortográfico!

   Entonces, ¡hay huevos y uebos!

   ¡Pocas veces una palabra tuvo tanta relación con la Psicología!

   Uebos es un arcaísmo, se lo encuentra en el castellano antiguo, y su origen se debe a una evolución del latín “opus”. Si bien uebos no se emplea frecuentemente, es una expresión habitual en el ámbito judicial. Uebos, según el diccionario, corresponde a “una necesidad o una cosa que es necesaria”.

   Ya estamos en condiciones de formular las preguntas habituales de este espacio. ¿Cuáles son las necesidades/uebos del ser humano? ¿Necesidad/uebos y deseo van de la mano?

   La necesidad es biológica, instintiva, desaparece una vez satisfecha, y la imposibilidad de satisfacerla o cubrirla nos arroja a la muerte. Descansar, dormir, comer, beber, son básicas y junto a otras tienen como función mantenernos vivos/as.

   El deseo es de carácter psíquico, y el objetivo único es la obtención de placer. Si no se logran satisfacer los deseos, a diferencia de los uebos/necesidades, no existe posibilidad de muerte, sí de malestar psicológico.

   Necesidad y deseos son dos caras de una moneda. Bebemos por necesidad y por deseo; están tan imbricados que es difícil distinguir cuál precede a cuál. Se bebe por sed, también sin ella, por ansiedad, por angustia, por goce.

   La gran diferencia entre necesidad y deseo es que solo un objeto real satisface las necesidades (agua ante la sed), en cambio el deseo puede ser “saciado” por objetos no reales; a tal punto que los sueños son una fuente de realización de deseos: dime tus sueños y te diré lo que deseas”.

   Para la Gestalt, satisfacer necesidades implica una serie de pasos: sensación, es decir registrar esa necesidad; tomar conciencia y decodificarla; luego preparase para la acción pensando en lo qué quiero y cómo conseguirlo. La acción que satisface la necesidad es el otro paso. Contacto con lo que va a producir la calma; la consumación en sí y por último el repliegue por haber concluido el proceso.

   Ciclo fisiológico y psicológico a veces se ve obstaculizado, interrumpido de forma inconsciente y también por mandatos familiares, el resultado: terminamos haciendo aquello que no deseamos.

   Domingo, día de huevos; también de reflexionar y registrar “uebos”. ¡Felices Pascuas!

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