Zumba, aquagym, artes marciales y demás

¿Qué esperás para mover un poco el esqueleto?

25/2/2019 | 07:27 |

El verano es aprovechado por muchos para hacer su única cuota de actividad física del año. Lo importante es entenderlo como una actividad recreativa y no un entrenamiento.

Fotos: Emmanuel Briane - La Nueva.

   El movimiento empieza a cualquier hora, dependiendo del lugar o parador en qué se encuentre uno. En varios lugares ya están definidos los horarios y se espera al público, mientras que en otros son los propios “profes” los que van avisando que en pocos minutos va a empezar la clase.

   Así y todo, al momento del inicio son pocos -poquísimos- los que están listos para empezar; el resto va a ir sumándose a medida que avancen las actividades, sienta un poco de curiosidad o pueda meterse en medio del grupo como para pasar desapercibido. Después, va a ser uno más y hasta que va a quedar con ganas de seguir.

   Durante el verano y las vacaciones, muchos aprovechan el tiempo libre y se enganchan en cuanto grupo de actividad física haya dando vueltas para ejercitarse un poco y tratar de quemar algunos de los kilos incorporados desde las fiestas de fin de año en adelante.

 

   En Monte Hermoso, las actividades son muchísimas y dependen de la hora y del lugar. Por ejemplo, desde la comuna se dictan clases de natación, se organizan grupos para salir a trotar y hasta hay enseñanza de artes marciales. Pero las de mayor difusión son las que se arman a determinada hora en los paradores o en el Complejo Americano, con actividades como zumba, aquagym y hasta yoga.

   Normalmente, cuentan los mismos profes, quienes participan son personas -grandes, chicos, mujeres y hombres- que normalmente no hacen actividad física en su lugar de origen o, al menos, no lo hacen en forma intensiva. La idea, dicen los que saben, es preparar clases y actividades que no apunten a un ejercicio fuerte, sino más bien a una actividad recreativa.

   Además, aseguran, hay que tener en cuenta que en la mayoría de las oportunidades, se le está dando clases a personas que solo hacen ejercicios una sola semana al año, y es justamente durante sus vacaciones y junto a un parador, después de haber comido churros, pizza y haber tomado algún licuado, daikiri o cerveza. 

 

   Para el profe Santiago Brendel, que está haciendo la temporada en el Americano y forma parte del equipo de recreación, la idea es divertirse, sin perseguir un objetivo físico.

   “Acá viene gente de todas las edades, ya sean hombres o mujeres; y están los que les gusta una actividad determinada y quieren seguir entrenando -de alguna manera-, o los que no tienen ni la más remota idea y solo buscan divertirse”, cuenta.

   “En nuestro caso, hacemos zumba y aquagym porque nos gusta la música y le buscamos el lado artístico. Queremos que la gente se divierta, se distraiga, baile un poco y -de paso- haga un poco de ejercicio. No está planteado como un entrenamiento, más allá que las coreografías tienen un fin vinculado con la actividad física; en realidad se hace para ser disfrutada”, agrega.

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