De la incertidumbre a la felicidad: un trabajo en equipo

13/10/2019 | 06:30 |

La médica bahiense señala que transformar la realidad y sostener los cambios sociales positivos es una responsabilidad que tenemos todos. 

Foto ilustrativa: boavontade.com / Imágenes y videos: Belén Uriarte y Francisco Villafáñez

Por Belén Uriarte / buriarte@lanueva.com

   Grieta.

   Malestar.

   Incertidumbre.

   Especulación.

 

   En este año electoral escuchamos hablar de estos y muchos otros términos que nos hacen menos saludables.

   Paola dice que la mayoría de los seres humanos maneja muy mal el tema de la incertidumbre: no saber qué va a pasar hoy resulta muy desestabilizante. Una de las cosas que nos genera equilibrio —explica— es justamente la rutina, es decir, pequeñas acciones, lugares y personas que nos recuerdan quiénes somos. Cuando eso no está, nos ponemos en estado de alerta permanente.

   —Eso tiene su traducción fisiológica en secreción de muchas hormonas y neurotransmisores. Cuando ese estado de alerta está todo el tiempo activado, porque el estímulo externo nos demanda eso, no es para nada saludable. Debe activarse solamente para resolver situaciones estresantes y después tiene que retomar su condición habitual. 

   Paola Buedo es bahiense, tiene 33 años y recuerda que su primer acercamiento a la medicina fue una valijita que le regaló su papá para jugar a la doctora. Todavía no sabía qué quería ser de grande; fue pura coincidencia. 

   Varios años más tarde, estudió y se recibió de la carrera de Medicina en la Universidad Nacional del Sur (UNS). Luego, hizo una residencia en Psiquiatría en el ámbito local y logró una especialización y una maestría en Bioética en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), en Buenos Aires. 

   Paola es miembro de varios comités de bioética y trabajó como asesora internacionalmente. Se considera una apasionada de la Bioética y en particular, de los dilemas éticos en el campo de la salud mental: se capacitó en Noruega, Israel y Cuba, donde observó cómo funcionaban los sistemas, teniendo en cuenta el rol del paciente, su autonomía, la relación médico-paciente, el consentimiento informado y otras cuestiones propias de la atención de la salud mental.

   En sus viajes conoció culturas muy diferentes, pero también encontró aspectos que en algún punto nos unen, como la incertidumbre.

   Paola señala que una de las cosas que nos sostiene como humanidad es el hecho de tener objetivos, metas o planes a futuro; y la incertidumbre atenta contra todo eso si no se aborda de manera adecuada. Aparecen entonces cambios en el humor, cierta intolerancia, malos tratos.

   Por eso remarca que es imprescindible trabajar para hallar estabilidad y recuperar así el sentido de futuro y la alegría. Esa búsqueda, dice Paola, debe ser colectiva ya que somos por naturaleza seres sociales. 

—El ejercicio de la política en el sentido de gestión de conflictos y de transformar la realidad, es algo que se puede hacer desde cualquier lugar y que siempre se tiene que hacer entre dos o más personas (...) Si uno piensa la política de esta manera lo que sí se puede pensar a nivel individual es que todas las personas son capaces de transformar sus propias realidades en tanto tengan en cuenta a las demás personas que las rodean. 

   Paola considera que más que una decisión, transformar la realidad y sostener los cambios sociales positivos es una responsabilidad que tenemos todos. 

   —No podemos intervenir directamente en las decisiones que se toman en los altos mandos políticos, pero sí somos responsables de sostener relaciones sanas y solidarias, de no ser inmunes al dolor del otro.

   Paola dice que la terapia ayuda. 

   Ayuda a mirar diferente lo que siempre se mira de la misma manera y lastima. Ayuda a exponerse a estímulos que generan sensaciones negativas para trabajar sobre eso. Ayuda a darse cuenta de que a veces estamos un poco empantanados.

   En la búsqueda de una mejor salud mental no siempre hay que reentrenar o cambiar conductas. A veces es cuestión de revisar la vida, los deseos, los intereses...

   —Hay veces que tenemos un deseo y hacemos un montón de cosas en pos de ese deseo. Pero si ese deseo cambia no podemos quedarnos con la estructura anterior; tenemos que cambiarla. Por eso siempre es muy interesante escucharse a uno mismo y no subestimar eso, porque acallar lo que nos pasa genera mucho malestar. 

   Además de terapia, muchas patologías necesitan el acompañamiento de medicación. Pero, ¿hasta cuándo debe sostenerse un fármaco?

   —Los psicofármacos actúan sobre neurotransmisores que tienen muchas funciones. Entonces al intervenir no solo lo hacemos sobre ese comportamiento que queremos mejorar sino que estamos modificando muchas otras cuestiones, por eso se debe tener mucho cuidado (...) Hay límites temporales para la medicación: para los antidepresivos, por ejemplo, entre 2 y 3 años. 

   Paola señala que el fármaco es muy útil para la urgencia, pero al mismo tiempo el profesional debe proponer una intervención a mediano y largo plazo. Además, la medicación no puede sostenerse por tiempo indefinido ya que se termina convirtiendo en un placebo.

   —¿Cómo se explica que cuando el fármaco se vuelve un placebo algunas personas igual se sienten mejor?

   —Tenemos una cultura aprendida de que las pastillas solucionan cosas, porque efectivamente hay un montón de cosas que las pastillas mejoran, por ejemplo, el dolor. No es menor, porque el dolor es algo que nos afecta mucho y que haya algo que lo detenga es aliviador; así que además de aprender cognitivamente lo aprendemos afectivamente (...). El problema está cuando generalizamos esa situación y creemos que cualquier pastilla soluciona cualquier problema.

   Paola asegura que es muy importante el rol del profesional, quien debe trabajar con el paciente en un marco más integral sobre todo en el campo de la salud mental, advirtiendo que “efectivamente esta pastilla va a resolver esto, pero lo va a resolver ahora, lo va a resolver mañana y pasado, pero después lo va a dejar de resolver porque esto que a vos te pasa tiene que ver con otras cuestiones que deben mejorarse en tu trayecto de vida”.

   Ahí es donde las terapias pueden jugar un rol fundamental y también las relaciones sociales que, tal como marca Paola, fortalecen la salud mental. 

   —Es importante tener la frecuencia de encontrarse con amigos, de charlar, de jugar, de hacer cosas que impliquen mirarse a los ojos, darse un abrazo y compartir, ya que todo eso ayuda a bajar el nivel de drama con algunas cuestiones.

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