Cristina puso nerviosos a los mercados

1/7/2017 | 08:28 |

Por
Pablo Wende

La confirmación de la candidatura de Cristina Kirchner no pasó precisamente desapercibida para los inversores. Aunque ya en las últimas semanas se esperaba que la expresidenta finalmente se decidiera por jugar en las legislativas, no dejó de transformarse en un factor determinante en los mercados. En especial para los inversores extranjeros que en los últimos meses decidieron poner un pie en la Argentina, la mayoría a través de la compra de bonos o con apuestas para ganar altas tasas en pesos.

Claro que la gran mayoría que decidió incorporar activos locales en sus portafolios no contaba con el dato de que Cristina todavía tenía intenciones de competir políticamente. O al menos minimizaba esa chance. Sin kirchnerismo en el horizonte, el regreso de la Argentina a los mercados no debería tener mayores contratiempos.

Pero la expresidenta decidió salir a competir y no se ahorró frases fuertes en la presentación de su nuevo espacio. La economía es uno de los ejes principales y es evidente que algunas de sus manifestaciones alcanzan para poner nerviosos a unos cuantos. Entre otras consideraciones, criticó con dureza los aumentos de tarifas (que el Gobierno viene realizando para bajar subsidios y controlar el gasto público) y ya avisó que en caso de volver al poder no avala el pago del bono a 100 años. En otras palabras, que no dudará en llevar al país a un nuevo default al considerar la emisión de esta nueva deuda como “ilegítimo”.

Entre los inversores hay dos posturas para bastante diferenciadas en relación a la presencia de Cristina en estas próximas elecciones. Algunos creen que se trata de una noticia negativa porque aumenta la incertidumbre. Y por lo tanto se vuelve más difícil tomar decisiones al menos hasta que pasen los comicios. Una victoria de la expresidenta en la provincia de Buenos Aires indudablemente acrecienta sus chances electorales a futuro y complica el margen de maniobra del gobierno para los dos años que le restan a Mauricio Macri.

Otros, en cambio, consideran que se trata de una buena noticia porque de esa forma se evita que el “fantasma” de un regreso triunfal de la expresidenta. Claro que para eso es necesario que Cambiemos triunfe nuevamente en la provincia de Buenos Aires, algo que no está precisamente garantizado. Alejandro Catterberg, director de Poliarquía, advirtió que “aún con el contexto de la derrota de Aníbal Fernández, el kirchnerismo obtuvo el 35% en las elecciones en la provincia de Buenos Aires”. El piso de Cristina no estaría muy lejos de ese nivel, aunque por otra parte su imagen negativa ha crecido sustancialmente desde que abandonó la Casa Rosada: alrededor de 20 puntos.

Pero más allá de estas especulaciones, lo cierto es que hubo movimientos y bastante bruscos, en especial por el lado del dólar. La moneda tuvo un incremento significativo durante toda la semana. La diferencia con otros episodios del último año esta vez no hubo causas externas que motivaran un ajuste cambiario: ni el Brexit, ni la victoria de Donald Trump o la crisis brasileña.

La divisa subió 2,7% en la semana para finalizar arriba de los $ 16,80 en las casas de cambio. El Banco Nación salió a a vender cuando el mayorista tocó el jueves los $ 16,50 pero tuvo poco éxito a pesar de que salió con U$S 100 millones. “En otro momento el precio se hubiera desplomado. Pero ahora la demanda creció y está claro que alcanza para darle impulso alcista”.

El aumento es un reflejo de la búsqueda de más cobertura por parte de los ahorristas y de las empresas. Algo que se esperaba más cerca de septiembre u octubre pero que se adelantó. Algo que no es descabellado teniendo en cuenta que faltan poco más de 40 días para las PASO.

Por otra parte, una suba controlada no deja de ser bienvenida para el Gobierno y para las empresas, teniendo en cuenta las quejas que existían por el fuerte atraso cambiario que se había acumulado en los últimos meses. Pero siempre existe un peligro: en un momento en que el Central está enfocado en bajar la inflación a toda costa, un incremento rápido del dólar podría trasladarse a precios, especialmente en alimentos.

Pero no fue solo la suba del dólar donde se reflejó mayor malestar. También en los precios de los bonos, que venían acumulando subas significativas en los últimos meses. Sin embargo, esta semana hubo caídas que fueron incluso más notables en los de mayor duración. En este caso la venta de títulos argentinos coinicidió con una suba de la tasa a diez años en los Estados Unidos que impactó en general en todos los activos de mercados emergentes, pero sin duda en el caso de la deuda local el impacto fue mayor.

Pero aún falta mucho camino por recorrer. Mientras que Cristina se abocó de lleno en la campaña, el Gobierno todavía ni siquiera arrancó. Se supone que esto sucederá a partir de mediados de julio. Y está la expectativa de que la economía tenga un crecimiento más pronunciado en los próximos meses, pero sobre todo que se sienta en los bolsillos. Será un aspecto clave para intentar volcar a favor la elección en el Conurbano, sin duda el distrito más difícil que debe enfrentar el oficialismo en la próxima elección.

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