La recuperación ya lleva 13 meses y sigue

25/11/2017 | 22:18 |

Por
Pablo Wende

   La economía alcanzó nuevos niveles máximos. El gran dinamismo de la actividad explica también el resultado que consiguió el Gobierno en las elecciones de octubre. Si bien pueden haber pesado otros aspectos políticos, es evidente que la recuperación explica por lo menos en parte los 8 puntos adicionales que consiguió el oficialismo luego de las PASO. En agosto todavía existía la sensación de que la economía no terminaba de arrancar, pero 100 días después esa percepción varió en forma significativa.

   El tercer trimestre terminó con una suba interanual del 4,3%, la mayor desde el segundo trimestre de 2013. Y en el año la expansión ya llega a 2,5% y probablemente se acerque mucho a 3% para fin de año, aunque es posible que termine apenas por debajo. El dato no es menor ya que una expansión del 3% o más gatillaría el pago del cupón PBI en diciembre de 2018, lo que obligaría al Gobierno a pagar el equivalente a 2.500 millones de dólares que hoy no figuran en el proyecto de Presupuesto 2018.

  Un dato significativo es que el ciclo de recuperación de la economía ya lleva 13 meses. Empezó mucho antes de que el público o las empresas empezara a percibirlo. Observando la serie histórica, ya a partir de septiembre de 2016 los datos de comparación mes contra mes mostraban una mejoría. Desde el piso de la recesión del año pasado hasta ahora la economía ya creció casi 4,5%.

   Pero hasta acá, la mejora no difiere en mucho las otras dos reactivaciones que se observaron durante la última gestión de Cristina Kirchner. Las recesiones fueron seguidas por mejorías temporarias tanto en 2013 como en 2015. Sin embargo, la fuerte expansión del gasto público y la consiguiente emisión del Central para cubrir el déficit obligaban luego a un ajuste que provocó nuevas caídas.

   La obsesión del Gobierno es ahora prolongar la racha positiva y transformarla en un inicio de ciclo de crecimiento sostenido. Por lo pronto ya es toda una novedad que el año que viene también se registraría una expansión no muy diferente a la de este año. Incluso los datos de crecimiento interanual serán algo más bajos, pero lo relevante es que la economía estará marcando nuevos máximos.

   “La economía de enero de 2018 será muy distinta a la de octubre de 2017”, señaló el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, entusiasmado por el avance de las reformas estructurales en el Congreso. La apuesta oficial es ayudar a las empresas para que sean más competitivas, pero sin depender de una suba artificial del dólar. Empezar a reducir impuestos distorsivos, dar un horizonte de contratación laboral más previsible y reducir la burocracia del Estado que encarece la actividad empresaria son algunos de los contenidos de lo que en la Casa Rosada denominan “Plan Productivo Nacional”.

   Claro que todo deberá pasar por el filtro del Congreso y allí las cosas no vienen tan derechas como se esperaba. Por lo pronto, la bancada justicialista exigió que se realice un cambio en la fórmula de movilidad jubilatoria respecto de la propuesta del Gobierno. Ahora los haberes aumentaron en parte por la inflación acumulada (70%), pero también de acuerdo a la evolución del índice salarial (un 30%). De esta forma, el “ajuste” recaerá un poco menos en los jubilados en relación a la propuesta inicial.

   Pero además tampoco está claro cómo finalizará la reforma laboral. El proyecto enviado al Congreso ya había sufrido varias modificaciones por pedido de la CGT. Pero las internas sindicales tampoco avalarían el nuevo texto, por lo que los cambios propuestos quedarían bastante opacados.

   Aún con estas complicaciones esperables, el objetivo es que el año próximo se consolide la mejora de la economía. Esta recuperación, en definitiva, no es por el momento muy diferente a la de 2013 y la de 2015. Pero está todo dado para que se rompa el “maleficio” y se sostenga el crecimiento, por lo que en 2018 se alcanzarían nuevos máximos históricos.

   Además, como los sectores que muestran más dinamismo son la construcción, el sector financiero y ya en los últimos meses el comercio minorista, todo indica que también el empleo tendrá señales favorables cuando se observe la evolución de la segunda parte de 2017.

    ¿De qué depende que continúe la racha alcista? Básicamente de dos cuestiones: la primera es que no se produzca un “shock” externo que impacte negativamente en el plan de financiamiento del Gobierno. Y la segunda es que se verifique un aumento de las inversiones. Pero todos los indicios son favorables. Ya en los últimos meses se nota con claridad que está aumentando la inversión de las propias empresas argentinas y el interés por los programas de infraestructura con participación del sector público y privado es muy grande. Ya existen proyectos para los próximos cinco años por 26.000 millones de dólares.

   Sin embargo, la transición sigue siendo complicada. La balanza comercial, por ejemplo, acumuló hasta octubre un déficit de 6.100 millones de dólares. Y por turismo se fueron en el mismo lapso nada menos que 9.000 millones. Además, el ahorro que consiguió el Gobierno nacional con un menor déficit fiscal primario se terminó perdiendo por la mayor carga de intereses de la deuda. Y a todo eso se suma un dólar cada vez más atrasado ante la decisión del Central de mantener una política de altas tasas de interés para contener la inflación.

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