Crece la expectativa por el plan de reformas

28/10/2017 | 08:03 | La presentación del lunes próximo de Mauricio Macri en el CCK es interpretada masivamente como un relanzamiento de la gestión.

Por
Pablo Wende

Luego de la gran elección de Cambiemos del último domingo, que incluyó victorias clave en distritos como Santa Fe y especialmente la provincia de Buenos Aires, ahora toda la atención está puesta en los próximos pasos que dará el Gobierno. La presentación del lunes próximo de Mauricio Macri en el CCK es interpretada masivamente como un relanzamiento de la gestión. A casi dos años de la llegada al poder, el Presidente ya adelantó que piensa en lo que viene como un período de “reforma permanente”.

Ya en la conferencia de prensa del lunes, Macri buscó diferenciar lo que fue hasta ahora el gobierno de Cambiemos respecto de la etapa que se avecina. El Gobierno se dedicó los primeros meses de su gestión en avanzar sobre los temas imprescindibles para normalizar la economía. La eliminación del cepo, la salida del default, los cambios del INDEC y la actualización tarifaria fueron esas decisiones urgentes tomadas al principio del mandato, pero que impactaron a lo largo de todo 2016. La consecuencia fue un año recesivo y con elevada inflación, que se acercó al 40%.

Pero tras ese impacto inicial, la economía repuntó. La actividad está creciendo a un ritmo cercano al 5% y prácticamente ya recuperó todo lo perdido el año. Y la expectativa es que el año próximo se mantenga la mejora del nivel de actividad, incluso por encima de la suba de este año.

El relanzamiento que efectuará Macri el lunes pretende atacar varias cuestiones simultáneas:

--En primer lugar, interiorizar y comprometer en las reformas que se vienen a la dirigencia en sentido amplio, incluyendo al sindicalismo, empresarios y gobernadores.

--Avanzar en la agenda de reformas de “segunda generación” que precisa la Argentina para volverse más competitiva.

--Y también seducir a los inversores con el compromiso de avanzar en las “asignaturas pendientes” y al mismo tiempo reafirmar la intención de reducir el déficit fiscal a partir de 2018 para llegar a déficit cero en 2021.

Se trata de pasos casi imprescindibles para seguir financiando el enfoque gradualista para llevar adelante el Gobierno. “En la medida que tengamos déficit, vamos a seguir financiándolo con deuda, porque no queremos que el Banco Central se ponga a emitir”, explicó Macri en la conferencia de prensa postelectoral. Prometer una reducción del rojo fiscal y al mismo tiempo que se avanzará con reformas en sectores claves como el tributario, laboral y previsional resulta imprescindible para que los inversores sigan apoyando (obviamente con plata) el rumbo elegido por el Gobierno.

La agencia Moody´s emitió un comunicado poco después de la votación, donde dejó en claro que el nuevo panorama legislativo y el mayor poder que tendrá el gobierno es un evento positivo de crédito, en otras palabras adelantó que se viene una mejora de la calificación. Pero lo supeditó a que se avance en estos temas pendientes.

Al mercado ya no le alcanza con la derrota de Cristina Kirchner. Eso ya había sido descontado en los últimos dos meses, como lo demostró la baja del riesgo país y la continua suba de las acciones y bonos. Ahora los inversores van por mes y se volverán más exigentes con un gobierno que ya no debe lidiar con la “herencia recibida”, sino su propio plan de gestión para los próximos dos años.

El avance legislativo de Cambiemos, aún sin mayoría absoluta, permitiría avanzar sin grandes contratiempos en los principales temas. Claro que a diferencia de las medidas urgentes que se tomaron a principios de la gestión, las reformas que se plantean ahora llevarán mucho más tiempo. La reforma tributaria, por ejemplo, planteará una serie de cambios que se irán desplegando en etapas. La ciudad de Buenos Aires y la provincia ya empezaron a mostrar hacia dónde se apunta, al anunciar en los respectivos presupuestos para 2018 una baja de ingresos brutos para la industria, compensada por aumentos en los impuestos patrimoniales (ABL en la ciudad e inmobiliario en la provincia).

Ya el año pasado las pyme se habían beneficiado con una serie de medidas, como la posibilidad de tomar el pago del impuesto al cheque a cuenta de Ganancias o aplicar un 10% del impuesto a las Ganancias a la reinversión de utilidades. Ahora este tipo de medidas se irían aplicando para todas las empresas, no sólo las de menor tamaño.

Tanto los cambios tributarios como en materia laboral apuntan a bajar el “costo argentino” sin necesidad de hacer lo que siempre se intentó, es decir devaluar para ganar competitividad. Los hechos demostraron que se trata de una ganancia de corto plazo, que rápidamente queda evaporada por el salto de la inflación.

Sin el “cuco” de Cristina Kirchner y el temor de una vuelta al populismo, los inversores se concentran ahora en los futuros pasos que deberá dar el Gobierno. Por eso, la fiesta de los mercados el día después de la elección dio paso a una actitud un poco más cautelosa. Los bonos están cotizando por debajo del valor del viernes, el dólar pegó un saltó hasta $ 17,90 y las acciones recortaron ganancias.

En el tablero de los grandes bancos y fondos de inversión aparece ahora la evolución de la tasa americana y el peligro de una suba algo más pronunciada en los próximos meses. Eso alejaría inversiones de mercados emergentes y le pegaría por lo tanto también a la Argentina. Para un país muy dependiente del financiamiento internacional, cualquier dato negativo del contexto externo debe ser analizado en forma cuidadosa, porque puede alterar los planes de ajuste gradual que enarbola con orgullo el Gobierno.

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