Bahía Blanca | Viernes, 19 de abril

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Audios comprometen a un amigo de Suris con el manejo de la prostitución

Dicen que Juan Romero Miranda regenteaba un "privado" desde la cárcel.
Foto: Archivo La Nueva.

   El fiscal Mauricio Del Cero pedirá que se juzgue a Juan Ramón Romero Miranda, al que acusan de regentear desde la cárcel una casa de citas en el centro.

   El procesado, conocido como "El Mendocino", fue absuelto el año pasado en la causa seguida a Juan Ignacio Suris y otras diez personas por comercialización de drogas aunque, recientemente, un fallo de la Cámara Federal de Casación Penal revocó el veredicto y ordenó la realización de un nuevo juicio.

   Del Cero, titular de la UFIJ Nº 14, dedicada a combatir los delitos sexuales, imputa a Romero Miranda por "facilitación y explotación de la prostitución ajena”.

   El hombre fue detenido a fines de enero, en una propiedad en Soler 350, altos, donde personal de la Policía Federal encontró a "tres mujeres de nacionalidad argentina en situación de prostitución".

   En su poder, durante el procedimiento, secuestraron "la llave del local y también documentación como anotaciones y facturas vinculadas con la actividad".

   Al declarar, Romero Miranda rechazó los cargos en su contra y dijo que solo "se encargaba del manejo de las bebidas" del lugar. Reconoció que se comunicaba desde la cárcel aunque no dio detalles de cómo lo hacía, teniendo en cuenta que en esas circunstancias no debería usar teléfono celular.

   "El Mendocino", en el marco de la causa Suris, permaneció dos años alojado en la Unidad Nº 19 de Saavedra y, tras ser liberado el año pasado, al dictarse la absolución, volvió a caer preso en enero de este año.

   

   Romero Miranda, desde prisión, le explica a una de las chicas del prostíbulo sobre la modalidad de pago de los servicios y del alquiler del inmueble.

   Le informan al procesado sobre la recaudación de la noche en el privado.

   Romero Miranda se comunica con una de las chicas en el privado y dialogan sobre la comercialización de bebidas en el lugar.

   Le avisan a Romero Miranda que una de “sus” chicas está trabajando en un cabaret y que otra se encuentra enferma y no puede trabajar.

   Mientras habla con Romero Miranda, una de las chicas atiende a tres supuestos clientes que vienen con gorras y aspecto sospechoso. Hablan de medidas de seguridad.

   Un cliente se comunica al número telefónico de Soler 350 -el mismo que contacta Romero Miranda desde prisión- y consulta sobre las tarifas. Se infiere que el local funciona desde hace varios años.

   Romero Miranda le anuncia a su interlocutora que tiene pensado pedir la excarcelación si su abogado no lo hace. En ese momento estaba detenido por la causa Suris.

   El detenido llama al teléfono del privado y le explica a una de las chicas que tiene pensado estudiar Derecho en la universidad. Se infiere que está preso porque dice “...si me llego a ir, imaginate, en la calle, no voy a estudiar”.