En camino ascendente a las ruinas incaicas de Tucumán
Por Victoria Prim / Agencia Télam
Con una extensión de 10.661 hectáreas, el Parque Nacional Campo de los Alisos se encuentra en la provincia de Tucumán, departamento de Chicligasta.
Cuenta con una excepcional riqueza arqueológica y ecológica que vale la pena explorar a pie, a caballo o a lomo de mula, durante toda una semana, con acampe y pernocte en refugios.
Ubicado en la región de las Hungas y los Altos Andes, se recuesta sobre su ladera oriental, al filo de los Cerros Nevados del Aconquija, cuyas cumbres limitan con la provincia de Catamarca.
El parque también limita con los ríos Las Pavas, al norte, y Jaya, al sur, que bajan del Aconquija para dar vida a Tucumán, ya que de ellos depende el riego de miles de hectáreas, el agua potable que consumen varias poblaciones y el nivel del Embalse de Río Hondo.
El camino corre en ascenso, en paralelo al río Las Pavas, y demanda cierta experiencia en trepar montañas y un buen entrenamiento físico. A lo largo del trayecto, por la zona de selva y bosque nubosos, se puede observar una importante biodiversidad propia, con una flora y una fauna especializada, característica de la altura en la que se encuentra, a nivel de canopea.
Además, a lo largo del recorrido se pueden observar cerca de 125 especies de animales que habitan la región, entre ellos el guanaco y el puma. También hay tacuras, ocelotes, gatos monteses y ositos lavadores, yaguaretés, tapires, osos de anteojos, monteritas serranas, quiulas puneñas y cóndores.
Camino arriba, cruzando por el sotobosque, formado principalmente por caña brava, se llega al refugio La Mesada, a 11 kilómetros de la entrada y a unos 1.500 metros sobre el nivel del mar, donde se puede pernoctar.
Allí comienza el bosque montano, donde se encuentran ejemplares de amancay, sauco, pino de cerro y nogal criollo; por él se asciende 2 kilómetros hasta el puesto Don Diego, a 1.680 metros sobre el nivel del mar.
El recorrido continúa siempre ascendente, entre chaguares, yaretas y lupinos, hasta el puesto La Cueva, a 21 kilómetros de la entrada al parque; y a tan sólo 3 kilómetros de allí se llega al sitio arqueológico La Ciudacita, a unos 4.400 metros sobre el nivel del mar.