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Escamas que van mucho más allá de perjudicar la estructura de nuestra piel

Hoy se sabe que el dermatólogo debe ser el especialista de cabecera que asocie las distintas comorbilidades de la psoriasis de manera integral.
Muchas veces, los pacientes con psoriasis son discriminados. Se teme, en general, por un contagio de la enfermedad, una posibilidad que, se ha explicado, es totalmente improbable.

Por David Roldán / droldan@lanueva.com

Hasta no hace mucho tiempo atrás, hablar de psoriasis significaba en el imaginario de muchas personas ver manchas en la piel, descamación y picazón.

Hoy se sabe que padecer esta enfermedad, caracterizada por un desorden inmune a largo plazo que provoca lesiones en la piel inflamada y enrojecida cubierta por escamas, también se asocia a otras enfermedad, tales como la obesidad, dislipidemia, síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares como hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca y trastornos coronarios y depresión clínica.

La psoriasis se manifiesta con placas escamosas en la piel, que pueden ser simétricas en zonas de extensión (codos, rodillas, cuero cabelludo) y de variado tamaño.

A su vez, los síntomas son dispares y van desde prurito, ardor, dolor, sangrado leve por rascado e inflamación de las articulaciones, entre otros.

Por otra parte, hay múltiples formas clínicas,entre las cuales se encuentran la eritrodérmica que comprometen toda la superficie corporal y la forma pustulosa, siendo estas de profunda gravedad. Además, esta enfermedad puede afectar mucosas, semimucosas y pliegues.

Existen índices de medición para calificar la actividad de la enfermedad que afecta a 1 millón de argentinos de forma leve (menos del 3% de la superficie corporal comprometida), moderada (del 3 al 10% de superficie corporal comprometida) y severa (más del 10 por ciento de la superficie comprometida).

Esto se mide conforme a la extensión de la superficie corporal.

"También existen otros factores a considerar en la evaluación, como es la localización de la psoriasis, el compromiso en cara, palmas, plantas o genitales y el impacto psicoemocional de cada paciente", indicó la doctora Patricia Rafti, miembro fundador de la Sociedad Latinoamericana de Psoriasis y directora del Centro Integral en Psoriasis de La Plata.

A su juicio, hablar de psoriasis implica también la necesidad de prestar atención a las comorbilidades, es decir a las enfermedades que pueden asociarse a esta condición. Entre ellas se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes, el síndrome metabólico y las enfermedades cardiovasculares que otorgan a los pacientes un índice del 4% de probabilidades padecer infarto agudo de miocardio.

"Hoy se sabe que el médico dermatólogo especialista en psoriasis debe ser el médico de cabecera, que se dedique a vincular las enfermedades que pueden asociarse en el paciente y que son llamadas comorbilidades.

Entre ellas mencionó la artritis psoriásica, la principal comorbilidad inmunológica de la psoriasis.

En cuanto al objetivo actual del tratamiento pasa por inducir una remisión prolongada, mejorando la calidad de vida del paciente.

"No solo nos ocupamos de la piel, que es lo visible, sino del tratamiento de las comorbilidades que la puedan estar acompañando", dijo la profesional.

Para esto, se debe elegir el medicamento con el mayor perfil de seguridad y eficacia, según el tipo de psoriasis, grado de severidad y la existencia o no de artritis, contemplando de manera individual a cada paciente, al margen de tener en cuenta el acceso a los tratamientos.