Bahía Blanca | Domingo, 31 de agosto

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Vélez no se descuidó ni en su propia fiesta

Vélez Sarsfield vivió anoche a pleno la celebración multitudinaria por la conquista del torneo Clausura y en el partido que cerró esa competencia venció 2-1 a un Racing Club al que dejó con las manos vacías, porque perdió hasta la última chance que le quedaba para ingresar a la Copa Sudamericana 2011.

 Vélez Sarsfield vivió anoche a pleno la celebración multitudinaria por la conquista del torneo Clausura y en el partido que cerró esa competencia venció 2-1 a un Racing Club al que dejó con las manos vacías, porque perdió hasta la última chance que le quedaba para ingresar a la Copa Sudamericana 2011.


 Para Vélez convirtieron Víctor Zapata y Augusto Fernández y el primer gol del partido lo había marcado Gabriel Hauche.


 A este Racing en el que se despidió formalmente el entrenador Miguel Angel Russo, le salió casi todo mal en la noche de Liniers. Si hasta Lucas Licht llegó a la quinta tarjeta amarilla que lo privará de estar cuando la Academia debute en el próximo Apertura.


 Por lo demás fue un cotejo que, en especial durante la primera parte, estuvo a la altura de las expectativas y constituyó un interesante cierre para un torneo que tuvo un campeón impecable y una pelea dramática por la permanencia.


 Vélez le debía un espectáculo a su gente que colmó el Estadio José Amalfitani y Racing trató al menos de rescatar un boleto para volver a jugar en el ámbito internacional.


 Por eso todo empezó con un ritmo de ida y vuelta. El visitante encontró la apertura del tanteador a los 9, mediante un pase profundo de Franco Zuculini para Hauche, quien le ganó la espalda a Emiliano Papa sobre la derecha y fusiló a Marcelo Barovero.


 Vélez tardó unos minutos en encontrarse con su mejor nivel, pero pronto fue mucho más que su adversario a nivel colectivo y a los 15 logró la igualdad. El capitán Zapata tiró desde fuera del área, el remate se desvió en Lucas Abeldaño desconcertando al arquero y la pelota se metió en el ángulo inferior derecho.


 A los 18, apenas tres minutos después de la igualdad, Vélez se puso en ventaja. El uruguayo Santiago Silva encaró a la defensa racinguista y el balón le quedó lejos, pero apareció Fernández por la derecha y capitalizó la situación con un remate al primer palo.


 En la segunda etapa, el Fortinero supo defenderse por estructura y también con la pelota, y hasta dispuso de oportunidades como para ampliar la ventaja. Racing atacó con voluntad, pero sin claridad.


 En definitiva, Vélez terminó la temporada a lo campeón mientras Racing se vio impedido de ocultar que fue un equipo de dos caras, una vertiginosa y efectiva para atacar y otra, endeble, descompensada y frágil a la hora de defender. Así les fue.