Bahía Blanca | Domingo, 31 de agosto

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Los ecos de una frase

"La corrupción, la búsqueda de encontrarle siempre la vuelta a la ley, no es algo que quede en el nivel privado sino que se institucionalizó. Parece prevalecer una cultura en la que sólo se puede progresar de esa manera e, indudablemente, los que más sufren son los pobres y excluidos. Con este sistema ético, la riqueza se sigue concentrando".

 "La corrupción, la búsqueda de encontrarle siempre la vuelta a la ley, no es algo que quede en el nivel privado sino que se institucionalizó. Parece prevalecer una cultura en la que sólo se puede progresar de esa manera e, indudablemente, los que más sufren son los pobres y excluidos. Con este sistema ético, la riqueza se sigue concentrando".


 El secretario general del Episcopado, monseñor Enrique Eguía Seguí, pronunció esa frase hace más de dos años en el Vaticano y recobra vigencia por dos escándalos:
* El que afecta a los hermanos Sergio y Pablo Schoklender, salpicando a la Fundación Plaza de Mayo.
* El cruce de acusaciones, entre Claudio Morgado y María Rachid, sobre corrupción interna en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi).




 Aquella advertencia eclesiástica, sin embargo, no se recibe ahora con la misma sensibilidad en los pasillos de la Casa Rosada. Tampoco provoca la reacción de funcionarios para forzar una rectificación del colaborador del cardenal Jorge Bergoglio, como ocurrió entonces.


 Desde la Iglesia, mientras tanto, aclaran que el concepto no hizo alusión a casos puntuales sino a una gama de corrupciones o deshonestidades atemporales.


 "Es una suerte de cáncer social o subcultura enquistada en la idiosincrasia argentina que está infectando a los sectores del pueblo humilde, que es lo peor que nos podría suceder", supo decir el arzobispo chaqueño, Carmelo Giaquinta.


 Durante los últimos días, el arzobispo de San Juan, monseñor Alfonso Delgado, fue uno de los pocos que no ocultó su disgusto ante la malversación de fondos administrados por un organismo dedicado a la defensa de los derechos humanos.


 "La corrupción y la droga son los graves flagelos de varios países latinoamericanos, incluida la Argentina; en nuestro caso, además, con el condimento de yates, aviones y Ferraris, a costa del sudor de todos, hiriendo sentimientos muy dolorosos del pueblo", dijo.


 El titular de Cáritas Arquidiocesana, monseñor Fernando Bargalló, fue más lejos: cargó contra los niveles de corrupción, pero, además, pidió que se ponga fin a la impunidad. Dos palabras que reaparecieron en el vocabulario eclesiástico para alertar sobre la crisis ética y de valores morales.


DYN

Claudio Morgado sigue en el ojo de la tormenta.