Bahía Blanca | Miércoles, 17 de agosto

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"Este es un país machista"

Con los años, Alejandra Giménez se ganó un lugar en el casi olvidado mundo del fútbol femenino nacional. Con goles, habilidad y astucia, una de las mejores jugadoras que surgieron de la cantera bahiense, continúa luchando en el duro camino del amateurismo. Sigue defendiendo los colores de Banfield, aunque ahora en el Fútbol de salón (Futsal). Pese a todo, mantiene la ilusión de dar el salto de calidad.

 Con los años, Alejandra Giménez se ganó un lugar en el casi olvidado mundo del fútbol femenino nacional. Con goles, habilidad y astucia, una de las mejores jugadoras que surgieron de la cantera bahiense, continúa luchando en el duro camino del amateurismo.


 Sigue defendiendo los colores de Banfield, aunque ahora en el Fútbol de salón (Futsal). Pese a todo, mantiene la ilusión de dar el salto de calidad.


 --¿Cómo fue pasar del fútbol de 11 al Futsal?


 --Bastante positivo. Eso sí, no fue sencillo el cambio porque me tuve que adaptar a una cancha con dimensiones más pequeñas. Y, por sobre todas las cosas, a los sistemas de juego. Estoy compitiendo desde hace ocho meses y encontré una categoría mucho más ordenada.


 --¿Y ahora qué?


 --A fin de este mes vamos a jugar la final del campeonato de AFA ante Boca. Muchas chicas se insertaron a esta nueva iniciativa y existen varios proyectos de cara al futuro.


 --¿Tiene más adrenalina?


 --Tal cuál. Es mucho más dinámico y emotivo. Son 30 minutos de reloj y corremos en todo momento. Cada equipo tiene la oportunidad de pedir dos minutos para corregir falencias, igual que en el básquetbol. Además, los cambios van y vienen. Algo similar al showbol.


 "Indudablemente, el Futsal tiene y tendrá más auge que el fútbol tradicional. Es más, los campeonatos son largos y las chicas están ligadas a sus clubes durante todo el año. De todas maneras, el fútbol femenino en Capital Federal va en decadencia".


 --¿Qué saldo tuvo jugar el Sudamericano en Ecuador?


 --En principio, me sirvió para volver a jugar en la selección. Conocimos una cultura realmente diferente a la nuestra y nos sirvió para valorar lo que tenemos.


 "En lo deportivo fue un aprendizaje. De todas maneras, hubo cosas buenas y malas. En realidad, fueron más las malas. El grupo fue maravilloso, el cuerpo técnico estaba muy preparado, pero jamás tuvimos apoyo económico".


 "Argentina tenía que estar sea como sea. No podía negarse a jugar una competencia de estas características. Y obviamente, nosotras tuvimos que poner la cara, pese a que los recursos fueron escasos".


 "A lo largo de la temporada, entrenamos durante 6 o 7 meses y todo ad honorem. Queremos ocupar el lugar que nos corresponde. En pocas palabras, nos sentimos manoseadas. Inclusive, `Las Leonas' fueron discriminadas por ser mujeres. Aunque quieran negarlo, hay discriminación porque estamos insertas en un país machista".


 --¿Todo depende de ustedes?


 --Queda en nosotros poder aprovechar esta situación. Quizá, si hubiéramos sacado buenos resultados tendríamos más consideración. Nunca pedimos nada porque el que habla sale rápidamente del equipo. El tema es sencillo: ninguna habla y hacen todo lo que dicen.


 "En mi caso, no tengo miedo de hablar. Hice el planteo y Carlos Borello (DT del seleccionado argentino) me sacó. No puedo ir en contra de mis principios. Son prioridades que siempre me puse".


 --¿Cuáles son las expectativas para este año?


 --Tenemos que ganar el campeonato y estar lo más arriba posible porque se viene la Copa Libertadores de Futsal. Los primeros tres equipos juegan ese torneo. Sería un paso importante para darle más auge a la actividad.