Bahía Blanca | Lunes, 20 de mayo

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A la espera de un llamado histórico

Malen RC se agranda. Tres integrantes del primer equipo de rugby femenino bahiense, Carolina Bravo, Natalia Campanella y Nathalia Lunghi, aguardan conocer si formarán parte del seleccionado argentino de seven a side. Por estas horas la Unión Argentina de Rugby (UAR) debe confirmar el plantel de 12 jugadoras que disputarán el Sudamericano a realizarse del 19 al 21 de noviembre venidero en Barquisimeto, Venezuela.
A la espera de un llamado histórico. La ciudad. La Nueva. Bahía Blanca


 Malen RC se agranda.


 Tres integrantes del primer equipo de rugby femenino bahiense, Carolina Bravo, Natalia Campanella y Nathalia Lunghi, aguardan conocer si formarán parte del seleccionado argentino de seven a side.


 Por estas horas la Unión Argentina de Rugby (UAR) debe confirmar el plantel de 12 jugadoras que disputarán el Sudamericano a realizarse del 19 al 21 de noviembre venidero en Barquisimeto, Venezuela.


 Las rugbiers fueron puestas a prueba en una concentración --trial-- realizada recientemente en el CENARD de Buenos Aires, junto con otras 21 aspirantes. Allí, además de jugar partidos, participaron de charlas técnicas y reglamentarias a cargo de quien será el técnico del equipo, Fernando Erimbaue.


 "Fue una experiencia muy linda porque nos encontramos con chicas de otras provincias, como de Chaco, Misiones, Tucumán y Buenos Aires. Nos sirvió para ver en qué nivel estamos porque acá no tenemos parámetros para medirnos", dijo Natalia Campanella, medio scrum de Malen RC.


 La referencia es por los encuentros disputados contra Arpías (Ciudad de Buenos Aires) y Chachamama (Anguil, La Pampa). La falta de amistosos se debe al costo de los viajes para medirse frente a equipos de otras ciudades.


 Natalia fue quien más partidos disputó en la concentración (modalidad tiempo reducido).


 "En mi puesto éramos dos, junto con otra chica de Buenos Aires. Nos pusieron a una en cada equipo. Y tuve la oportunidad de jugar los ocho partidos de entrenamiento que se realizaron", agregó.


 Diferente fue la situación para Nathalia Lunghi, de 21 años.


 "Yo soy wing y centro pero como en esos puestos éramos cinco o seis, terminamos jugando la mitad de los partidos cada una", contó.


 Carolina Bravo (26) también tuvo su chance, aunque fue por la baja a último momento de María Eugenia Botelli (también había sido convocada Julia Heredia, quien no viajó por lesión).


 "Jugué siete encuentros porque soy hooker y ya había dos o tres nada más. Tuve más posibilidades de hacerme ver", señaló.


 Más allá de los minutos en cancha, coincidieron en remarcar que lo que vale es la experiencia.


 "Fue impagable, porque vamos a poderles explicar a nuestras compañeras muchas más cosas acerca de este deporte" añadió Carolina.


 "Teníamos el temor lógico por ir a medirnos con jugadoras de equipos que hace varios años que vienen jugando. Nosotros hace dos", dijo Nathalia.


 Para Natalia Campanella (23), el rugby femenino bahiense transita el camino correcto.


 "Estamos bastante bien, tenemos buen nivel teniendo en cuenta que llevamos dos años".

Rugby como materia




 Para las chicas la relación con este deporte llegó como un capítulo más de la carrera de Educación Física que se dicta en el Instituto Superior de Formación Docente Nº 86.


 "Al principio nos dicen `¿qué?', pero en realidad después entienden que estamos en esto porque nos gusta y porque estudiamos Educación Física. Si hacemos rugby es porque se nos presentó la oportunidad", dijo Nathalia.


 Todo tiene un comienzo.


 "Empezamos probando. Nos invitó el profesor (Carlos) Burgos, ya que la propuesta era rugby o natación, para las chicas de primero a cuarto año. Va la que quiere. Una entrena y prueba", dijo Campanella.


 "Empecé a entrenar y me gustó. ¡Y eso que todavía no empecé a cursarla como materia! Al principio al rugby lo veía como un juego bruto, pero fue por no conocerlo y por creer que las mujeres no podían jugarlo. Hay que leer el reglamento", agregó.


 Las chicas reconocen diferencias con la versión varonil.


 "Ellos se golpean mucho y generan un juego muy desprolijo. En las mujeres es más ordenado y se puede apreciar más la técnica. Al contrario de lo que la gente piensa", explicó Nathalia.


 ¿Y los golpes...?


 "Una está expuesta a recibirlos pero si estás preparada es distinto. En tal sentido, se enseña técnicas para saber cómo caer y cómo tacklear. Si se respeta el reglamento se puede jugar bien", sostuvo Carolina.


 Ahora deben "ganarle" a la incertidumbre: de un momento a otro se conocerán los nombres de las 12 seleccionadas para el Sudamericano.


 "Estamos esperando. Sabemos que hicimos todo lo que teníamos que hacer. Quedamos conformes con nuestro trabajo. En realidad, me parece que todavía no somos conscientes de que podríamos integrar un seleccionado nacional", admitió Carolina.


 "Fuimos a dar todo. Si bien nos enteramos muy cerca de la fecha que viajaríamos al trial, no tuvimos tiempo de caer en el significado del acontecimiento. Fuimos a disfrutarlo y a hacer lo mejor posible. Quedemos o no, vivimos una experiencia que nos hizo crecer un montón", dijo Lunghi.


 "El hecho de que se realice un torneo Sudamericano de rugby femenino es muy importante para las mujeres que practicamos este deporte, sobre todo para que las más chicas se animen a jugar y para que la UAR nos siga apoyando", agregó.

El Sudamericano




 El torneo que reunirá, por primera vez, a seleccionados femeninos de seven a side (siete por equipo) del Cono Sur contará con la presencia de Brasil, Colombia, Chile, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Por otra parte, además de las 12 rugbiers que enviará la UAR, se alistará a otros cuatro que quedarán en lista de espera por si llegara a surgir alguna baja de último momento.

Se armó el picado




 En la actualidad se disputa anualmente un campeonato nacional femenino. La duodécima edición se realizó en Resistencia, Chaco y convocó a seis equipos y 120 jugadoras, todo un récord en participación. El campeón fue Hindú.