Por falta de espacio, una escuela de la región dejaría 20 alumnos sin estudiar
Se trata del CEPT Nº 23, en Paraje Igarzábal, en Patagones. Hace dos años se comprometió una obra de ampliación, pero los fondos nunca llegaron. Ya no hay lugar para recibir a nuevos estudiantes.
Más de dos años pasaron y todavía no hay una respuesta oficial para completar la ampliación de la residencia de alojamiento del Centro Educativo para la Producción Total del Paraje Igarzabal, ubicado a la altura del kilómetro 837 de la ruta nacional 3, en el corazón productivo del partido de Patagones.
De cara al próximo ciclo lectivo, cerca de una veintena de jóvenes que provienen de zonas rurales del distrito podrían quedarse sin cursar el primer año de la escuela secundaria, por falta de espacio físico en la actual residencia de la escuela.
En este sentido, en diálogo con La Nueva., Ariel Perissé, director del establecimiento, indicó que problemas presupuestarios y de infraestructura, provocan que el establecimiento se encuentre trabajando al límite de su capacidad de alojamiento.
“Actualmente, contamos con una capacidad para 70 alumnos, pero esa situación se hace más compleja cuando se concreta el ingreso de nuevos estudiantes”, explicó.
De hecho, señaló que para el 1° año del ciclo 2026 ya hay inscriptos 25 chicos -una cifra que puede crecer todavía más-, “pero solo podemos recibir a 14 por una cuestión de camas disponibles”.
“Eso significa que la mitad de los chicos se va a quedar afuera. Eso nos duele muchísimo, porque sabemos que en muchos casos somos la única alternativa educativa que tienen para no romper el arraigo familiar”, aclaró el director.
La solución depende de una decisión presupuestaria.
“Desde el año 2021 venimos gestionando la construcción de una residencia estudiantil -destacó Perissé-. El proyecto fue aprobado en julio de 2023 por el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) y permitiría duplicar la matrícula y resolver definitivamente el problema. Hoy lo resolvimos, provisoriamente, con un aula que convertimos en habitación para varones y donde era el depósito armamos una para mujeres”.
Sin embargo, la imposibilidad de concretar la obra está yendo en contra las posibilidades educativas de muchos estudiantes de la zona, ya que no hay espacio para recibirlos.
“La aprobación está, el proyecto está, pero la obra quedó frenada. Y mientras tanto, tenemos que decirles que no a familias que vienen con muchas ganas y expectativas. Me considero un producto de la educación pública. Si no fuera por ella, no estaría acá y, es una manera de devolver un poco de todo lo que la educación pública me dio”, sentenció el titular del CEP N° 23, nacido a pocos kilómetros del lugar, en la localidad de Villalonga.
El más austral
El Centro Educativo para la Producción Total 23 es parte de una red de 35 centros educativos en toda la provincia de Buenos Aires: “En nuestro caso somos los más australes y los únicos con características patagónicas”, explicó Ariel Perissé.
Estos centros están agrupados en la federación nacional FACEPT y tienen un estatuto similar al de las cooperativas, por lo que su personería jurídica está integrada en un 90 por ciento por los propios padres de los alumnos, y el resto por instituciones intermedias afines como, por ejemplo, el INTA.
La institución está enclavada en una región muy dura desde lo climático y productivo, y trabaja con una modalidad educativa no formal basada en la alternancia.
“Tenemos 12 semanas de clases presenciales y las otras 24 semanas los alumnos están con sus familias en los establecimientos agropecuarios”, detalló su director.
Aún con recursos limitados, el CEPT logró abrir horizontes. Desde hace tres años articula intercambios con una escuela agraria de Galicia, España.
“Dos alumnos y un docente viajan por tres meses, cursan y rinden allá. Es una experiencia enorme para chicos que viven en un paraje rural. El intercambio se realiza a través del programa Erasmus y no tiene costo para la institución”, concluyó.
Arraigo
El CEPT Nº 23 es un establecimiento educativo de nivel secundario con sistema de pedagogía con alternancia. Quienes se reciben, lo hacen como Técnico Agropecuario con orientación a Administración Agraria.
Los estudiantes no asisten todos juntos a la escuela: una semana acuden los de primer y segundo año, y luego se van a sus casas por dos semanas, y en ese período los profesores acuden a esos hogares para controlar su evolución.
En tanto, el tercer y cuarto año pasa una semana en el colegio, y otras dos en sus casas; y lo mismo ocurre con los restantes años. Cada tres semanas, los cursos vuelven cinco días a la escuela.
La residencia funciona desde los lunes a las 8, hasta las 18 de los viernes.
El objetivo, se aclara desde la institución, es el arraigo: que durante sus estudios secundarios, los chicos y sus familias sigan los campos. (Agencia Carmen de Patagones)