Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Una historia de 800 años: cómo y por qué la Virgen de la Merced fue elegida Patrona de Bahía Blanca

Como cada 24 de septiembre desde hace 192 años, este jueves se conmemora a la denominada "Redentora de los cautivos cristianos". Cuál fue su largo recorrido desde la Barcelona del siglo XIII hasta llegar a la Iglesia Catedral de nuestra ciudad

Archivo La Nueva.

Como cada 24 de septiembre desde hace 192 años, este jueves se celebra en Bahía Blanca la Fiesta de la Virgen de la Merced, patrona de la Arquidiócesis local.

Su historia comienza el 1 de agosto de 1218, cuando la Virgen María, en su advocación de Virgen de la Merced, se apareció en Barcelona ante el rey Jaime I de Aragón, el obispo Berenguer de Palou, y el comerciante Pedro Nolasco.

En cada caso, el pedido que recibieron fue idéntico: la creación de una orden religiosa dedicada a la redención de los cautivos católicos, en manos de los partidarios del Islam.

Así fue como el 10 de agosto de ese año decidieron fundar la Orden de la Merced, que fue aprobada por el Papa Gregorio IX en 1235.

La devoción por la Virgen se difundió muy pronto por toda Cataluña, y de ahí al resto de España, Francia e Italia, gracias a la labor de aquellos primeros feligreses y sus cofrades.

En 1615, los integrantes de la Orden decidieron trasladar la celebración anual al 24 de septiembre para evitar que se superpusiera con otras importantes festividades de agosto, como la tradicional Asunción de María.

El cambio de fecha quedó oficializado en 1696, cuando el Papa Inocencio XII la incluyó en el calendario litúrgico.

Con la conquista y posterior evangelización de América, en la que la Orden de los mercedinos participó casi desde el inicio, la veneración por la Virgen se arraigó rápidamente por todo el continente.

Su imagen, pero sobre todo el relato de sus milagros, se extendió en las primeras décadas del siglo XVI entre los fieles de República Dominicana, Nicaragua, Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, y también llegó al territorio argentino.

En 1604, de hecho, se erigió un templo en su honor en una ciudad de Buenos Aires que apenas contaba con 24 años de existencia. 

Su reconocimiento en nuestro país fue tan grande que el 24 de septiembre de 1812, luego de obtener la victoria en la batalla de Tucumán, el general Manuel Belgrano proclamó a la Señora de la Merced como “Generala y Patrona del Ejército”, en agradecimiento a su protección.

Ya en febrero de 1834, durante el tramo final de su Campaña al Desierto, las tropas del general Juan Manuel de Rosas arribaron a orillas del arroyo Napostá.

Rosas, quien ya había sido gobernador bonaerense y pronto volvería a serlo, fue recibido con honores en la Fortaleza Protectora Argentina, establecida seis años antes por el coronel Ramón Estomba.

,

Durante su breve estadía, propuso levantar una capilla elemental, con un improvisado altar al aire libre, en el solar de calle Sarmiento que actualmente ocupa la Iglesia Catedral, para que los habitantes del fuerte quedaran bajo la protección de la Virgen de la Merced, patrona de los cristianos cautivos.

La elección no fue casual: en medio de su campaña, Rosas había recuperado más de 700 mujeres y niños cautivos de los indios, muchos de los cuales pasaron a formar parte de la población bahiense.

Desde entonces Bahía Blanca es una de las muchas ciudades del mundo que tiene a la Virgen de la Merced como Patrona.

San Miguel de Tucumán, Ensenada, Alta Gracia, Villa Mercedes, Chascomús, Firmat, Pergamino, Ushuaia, Viedma y Monte Maíz, entre otras poblaciones argentinas, también fueron consagradas bajo su cuidado. 

A nivel internacional, el listado se amplía con Valparaíso (Chile), Cali (Colombia), Palmares (Costa Rica), Quito (Ecuador), Barcelona (España), Delaware (Estados Unidos), Calape (Filipinas), Valle de Santiago (México), San Pedro de Matagalpa (Nicaragua), Guararé (Panamá), Carataguay (Paraguay), Juliaca (Perú), Béloi (Portugal), Cabrera (República Dominicana) y Río Chico (Venezuela), sólo por mencionar algunas de las decenas de localidades del mundo encomendadas a su amparo.

De regreso a su fuerte vínculo con la comunidad católica de Bahía Blanca, vale recordar que la primera película bahiense de la historia fue proyectada el 5 de octubre de 1904 en el cine Jockey Club, ubicado en O`Higgins y Brown, con imágenes de la procesión mercedina de ese año por el centro de la ciudad.

Décadas más tarde, un diseño de los arquitectos Enrique Cabré Moré y Manuel Mayer Méndez posibilitó que, desde diciembre de 1930, su figura inconfundible se encuentre en el remate del edificio de la Catedral bahiense, en compañía de dos ángeles.

A su tradicional imagen, que aún hoy se encuentra junto al altar principal de la Catedral, se le colocaron en 1943 la banda y la faja de Generala de los Ejércitos Argentinos.

La historia sumó un nuevo capítulo en septiembre de 1981, cuando se entronizó su estatua en el Mirador de la Merced, obra del escultor Rodolfo Gómez Fernández, sobre la avenida Fortaleza Protectora Argentina al 400.

Aquel día más de 15 mil personas escoltaron el traslado de la figura desde la Iglesia Catedral hasta el mirador.

Sumate a la conversación. ó Registrate
Iniciaste sesión como Cerrar sesión