Hugo Daniel Musladini, del “Pichón de Passarella” al ascenso con Olimpo: “Son recuerdos hermosos”
El ex central xeneize, en el programa El Diario Deportivo, refrescó la frase con la que lo inmortalizó César Luis Menotti y recordó su paso por el aurinegro de Bahía como asistente técnico de Walter Perazzo.
Del “Pichón de Pasarella”, frase popular con la que lo inmortalizó César Luis Menotti, a un presente alejado del mundo Boca y sin trabajo en el fútbol.
Hugo Daniel Musladini se retiró como jugador siendo muy joven, a los 28 años, cansado de las recurrentes y crónicas lesiones musculares y de rodilla que le amargaron la existencia en los equipos por los que pasó tras irse del xeneise: San Martín de Tucumán, Alvarado de Mar del Plata e Independiente Santa Fe (Colombia), donde definitivamente colgó los botines en 1993.
El sábado 17 de octubre, el Senior boquense viene a jugar un partido de exhibición frente a su similar de Villa Mitre, reeditando el duelo de 2022, que el auriazul ganó 3-1 por penales tras el 1-1 en el tiempo regular.
Pese a que en algunas de las listas preliminares apareció su nombre, el central de 61 “pirulos” radicado en Pinamar, aclaró: “Integré el plantel hace unos años, incluso viajé con ex compañeros y amigos que me dejó mi paso por Boca, pero hoy, con tantas cirugías y tratamientos en las piernas, apenas puedo caminar”.
“Tengo un par de botines nuevos que no usé ni una vez, pero la verdad es que no puedo ni entrar a una cancha”, confesó el defensor capitalino en el programa El Diario Deportivo, que se emite, de lunes a viernes, de 15 a 16, por La Nueva Play.
En Boca, donde transitó por todas las categorías formativas, disputó 68 partidos (un gol) entre 1985 y 1990. Fue campeón de la Copa Sudamericana de 1989 y una temporada más tarde, sin poder conseguir regularidad a causa de desgarros roturas de ligamentos, se fue a préstamo al “Santo” tucumano.
“Ese fue mi único título como jugador, hasta que en Olimpo viví un festejo descomunal, impresionante, con el ascenso a Primera después de finalizar terceros en el certamen de la B Nacional 2012-2013, detrás de dos monstruos como eran Rosario Central y Gimnasia”, recordó el asistente técnico de Walter Perazzo en su pasó por el aurinegro.
Tras ese logro siguió ligado al olimpiense y a Waltergol, logrando dos permanencias seguidas y muy valorables en la elite hasta la despedida en abril de 2015.
“Lo que viví en Bahía fue maravilloso, la semana pasada hablé con el Chino (Moiraghi, hoy siendo parte del olimpiense en el Federal A) y rememorábamos aquellas épocas”, referenció con orgullo “Dani”, amigo y compadre de Carlos Fernando Navarro Montoya, con el que laburó (como ayudante de campo) en Santamarina de Tandil entre enero y abril de este año (el representante serrano acaba de irse al descenso en el Federal A).
“Soy el padrino de Ezequiel, el hijo del Mono (también pasó por Olimpo, en 2027) que también es arquero”, declaró quien reside en Pinamar desde 2010 y actualmente es asesor inmobiliario.
En la ciudad turística fundó un club, Arena FC, a 11 kilómetros del casco urbano, hacia el lado de General Madariaga.
“Fue un emprendimiento que arrancó de cero, y además de propietario fui coordinador, asesor legal, jardinero, utilero y hasta cocinero. Me desgastó tanto que decidí venderle mi parte a mi socio para poder vivir un poco más tranquilo”, aseveró.
Y con respecto a la famosa frase de Menotti, anunció: “Fue algo que nació del Flaco. Y cuando lo dijo me puso orgulloso. Passarella era el jugador que yo admiraba. Aunque no me parecía en nada. Él es zurdo, yo derecho. O le pego con las dos. Bah, le pegaba cuando podía...”.
“Lo loco es que yo empecé a jugar como volante por derecha, y al arrancar en Primera me hacían reportajes y decía que en mi puesto me encantaba el Negro J.J. López. Un jugador y un tipo fenomenal. Y después, como marcador central, miraba a Daniel. Recuerdo que en los pasillos de Boca me decían ´Pibe, estás nombrando como modelos a dos jugadores de River´. Y yo les respondía ´qué sé yo´. En esa época no se lo tomaba tan mal. Quizá si pasara hoy te la cobran...”
“Volviendo a la frase de César, yo nunca hice alarde ni me creí esa comparación. Fue algo que quedó para el de afuera, el hincha o el que sigue al fútbol por pasión. Después, además, las diferentes circunstancias técnicas y tácticas hicieron que no me pareciera mucho a Passarella...(risas). Es la exposición que tenés en un club grande como Boca. De hecho, hasta el día de hoy a veces me dicen Pichón...”
--¿Y la foto arriba de un árbol que fue tapa de la edición 3.517 de la revista El Gráfico?
--Fue tremenda, no pude subir tan alto porque me chocaba las ramas, no entraba en el lugar donde me quería poner el fotógrafo.
"¡Y las que no salieron!, arriba de un colectivo, atrás de una pajarera, con una jaula y un pajarito... Hubieran sido peores que la del árbol, ja. Uno es joven y accede, pero yo no sabía lo que era la popularidad. Tal vez te agarran más de grande, con cierto recorrido en Primera y decís “No, dejá de hinchar”. Así fue que salió esa famosa producción".
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