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El Universo Francisco: cátedra libre en llegada y en salida

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Papa Francisco

Por Laura García Vázquez (*)

Hace poco más de cuatro meses, en la ciudad de Bahía Blanca, más precisamente en la Universidad Tecnológica Nacional, se daba comienzo a la Cátedra Libre Papa Francisco. Vamos a vincular la sociología con los propósitos que dieron impulso y alimentaron el trabajo de esta iniciativa, que pretende cumplir con un legado y dar continuidad a la obra de nuestro Papa argentino y latinoamericano.

Es interesante señalar que la Cátedra libre Papa Francisco, que este mes de septiembre reúne un punto de llegada y a la vez de salida, es producto de la vinculación virtuosa de tres instituciones de diferente naturaleza. Jefatura de Asesores del gobernador, que cumple una función institucional y política en el gobierno de la provincia de Buenos Aires; la UTN Regional Bahía Blanca, una institución educativa y pedagógica y, finalmente, la Arquidiócesis de Bahía Blanca que se constituye como institución religiosa, dentro de la iglesia católica.

Estas tres instituciones colaboraron entre sí con un objetivo común: dar a conocer y profundizar en el pensamiento, la acción y el legado del Papa Francisco; el primer resultado reúne aproximadamente una docena de actividades, cientos de participantes, cinco expositores tan excelentes como generosos, experiencias y visitas que quedarán en la memoria de los grupos involucrados. A través de estos grupos, que vinculan individuo y sociedad, analiza y comprende Émile Durkheim el funcionamiento de la misma. Este padre fundador de la sociología, se presenta como el más puro de la disciplina, estableciendo las bases del método sociológico a finales del siglo XIX.   

Esta diferencia entre grupo e individuo acompaña el devenir de nuestras sociedades contemporáneas, y también, de nuestros grupos cercanos. A la vez, inferimos una relación entre los grupos y la democracia, las normas y reglas que posteriormente el grupo impone al individuo, dejan de ser una coerción si, como propone Durkheim se comprende que dichas reglas son para los individuos y más aún si son establecidas por los mismos individuos. En otro sentido, la anomia (desmoronamiento de normas sociales) que tanto preocupa a nuestro autor, crece a medida que la sociedad se desintegra cuando los grupos se debilitan.

La idea de comunidad que nos propone Francisco, especialmente a través de su encíclica Fratelli Tutti (hermanos y hermanas todos) implica grupos cohesionados que, a la vez, escapen del comportamiento sectario, es decir, grupos dispuestos a vincularse de forma solidaria y fraternal con otros grupos con los que quizás no se coincida tanto. Al fin y al cabo, en esta sociedad cada vez más desigual “la distancia es (siempre) con los pobres” tal como manifestara uno de los invitados a la Cátedra, el obispo Gustavo Carrara, quién también expresó: debemos defender nuestros propios intereses, pero también estar abiertos a defender los intereses de todos, especialmente los de aquellos que no pueden peticionar por sus propios medios, por ejemplo, niños, ancianos, discapacitados, es decir los más frágiles.

La última y reciente clase de esta Cátedra se tituló “Memoria, identidad y vínculos” y estuvo a cargo de Fortunato Mallimaci, a través de él nos remitimos a otra socióloga, colega y amiga de nuestro profesor invitado: Danièle Hervieu-Léger. Para ella, las condiciones actuales derivan en un individuo que flota en el universo sin un punto de referencia fijo, donde el futuro se nubla y sólo se remite a la autorrealización. Difícil ¿verdad?. Luego de la experiencia de la pandemia donde Francisco nos dijo nadie se salva solo. Entonces, continuando con la misma autora, surge como posibilidad la elección voluntaria de remitirse a la autoridad de una tradición, como ha sucedido con numerosas personas que, sin ser necesariamente católicos, ni siquiera creyentes desde el punto de vista religioso, buscaron y encontraron en el Papa Francisco, en sus gestos, sus acciones y su ejemplo, un referente.

Es en este sentido que la Cátedra libre Papa Francisco, ahora en salida, y con el propósito de su ampliación y continuidad en los próximos meses, intenta favorecer una actitud social tan crítica como fraterna, alejada de la naturalización o resignación ante lo que parece inevitable pero no lo es. Para eso acerca al compatriota que fuera un líder de alcance universal, atendiendo a su legado, involucrándonos con su pensamiento.        

Volviendo a los grupos, la idea de construir comunidad contempla que una persona integra varios grupos a la vez, con los que comparte diferentes aspectos de su vida, establecer vínculos entre grupos diferentes, que puedan dialogar, escucharse, y trabajar en ideas comunes, en este caso siguiendo un legado como el de Francisco, que excede ampliamente lo religioso, implica potenciar los mejores aspectos de las personas en la dirección de una sociedad con paz, justicia y fraternidad entre todos. Se trata de comprometer nuestras acciones, ya que nuestros actos, los de todos, definen el horizonte y el futuro.

(*) Laura García Vázquez, licenciada en sociología, se desempeña como Directora de Articulación Interjurisdiccional Interior Sur, bajo la órbita de la Jefatura de Asesores del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

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