Quién es Mauricio Larriaga, el caponarco que cayó de vuelta en Bahía
Se trata de uno de los detenidos durante los distintos allanamientos que realizó la Prefectura Naval por orden de la Justicia Federal.
Mauricio Gastón Larriaga, detenido hoy en medio de una batería de allanamientos, tiene más de 50 años de edad y al menos tres condenas por transporte de estupefacientes, tanto en nuestra ciudad como en Río Negro.
Larriaga está considerado uno de los máximos proveedores de drogas de nuestra ciudad. No de ahora, sino de hace más de 20 años.
En 2018 se decía que el 70% de la cocaína que se consumía en Bahía venía de Mar del Plata y que gran parte la traía él, porque tenía domicilio en esa ciudad, pese a ser bahiense de nacimiento.
Ostentación, vehículos importados, noche y cada tanto un tiempo en prisión. Un perfil que se repite. Al igual que los nombres.
¿Por qué casi siempre son los mismos “proveedores”? ¿Por qué no se los puede sacar definitivamente de circulación?
La principal respuesta está en la alta rentabilidad: por cada kilo que trasladaban sacaban dos.
De hecho, algunos le han cuestionado a Larriaga la “mala calidad del producto” y durante una investigación se estableció que lo estiraban con levamisol, un antiparasitario para bovinos que es altamente tóxico en humanos.
Los proveedores siguen porque también encuentran flexibilidad en la ley, que les otorga beneficios excarcelatorios en medio de los procesos o, ya condenados, antes de cumplir una sentencia.
Y muchas veces cuentan con la protección de algunos infieles policías, como también se estableció en más de un expediente.
“El hombre de las dos mujeres”
Larriaga, con último domicilio conocido en Laprida al 5000 de Mar del Plata, era denominado en la jerga delictiva como “el hombre de las dos mujeres”: tenía a su pareja formal en Mar del Plata, Mariana Loustaunau, y a su presunta amante en Bahía, Patricia Weinzettel, quien también fue recapturada hoy.
Aseguran que las dos formaban parte de su “negocio”.
Se estima que al menos desde fines de los '90 trafica regularmente cocaína desde “La Feliz”. Al menos en esa época lo acompañaba un expolicía, como es frecuente en estos casos.
En diciembre de 1999 lo condenaron a 6 años por el tráfico de drogas.
Y en marzo de 2017 recibió 12 años, por el resultado del operativo registrado en un departamento de Soler al 100, cuando la policía de Río Negro -que lo venía investigando al mismo tiempo que efectivos locales de la Prefectura- lo sorprendió con unos 7 kilos de cocaína, divididos entre el inmueble y su auto importado.
Un año después, ya preso, lo volvieron a condenar (a 5 años) por otro hecho registrado en Bahía durante 2014, pero que se juzgó ante el tribunal de General Roca, a cargo la jurisdicción de Viedma.
¿Qué le imputaron? haberle vendido 120,03 gramos de cocaína a Valeria Rancitelli, a quien había mandado hasta Bahía Sergio Víctor Bartolo, sindicado como dealer de Larriaga en la capital rionegrina. De esa cantidad se pueden obtener hasta 1.536 dosis intranasales.
Los investigadores no solo lo relacionan con Bahía y Viedma, sino con todo el corredor desde Mar del Plata.
Tiene “paradas” comprobadas en Patagones, Dorrego, Tres Arroyos y Necochea, donde en 2010 se le secuestraron más de 6,3 kilos de la pasta blanca que después “desapareció” del Juzgado Federal, siendo cesanteado por el hecho el secretario penal César Lisa, de anterior paso por la justicia provincial de Bahía Blanca.
En Río Negro es “viejo conocido”
Para el fiscal federal de Viedma, Marcos Escandell, Larriaga es un proveedor habitual de drogas de Bahía Blanca y la capital de Río Negro. “Es un viejo conocido”, dijo.
“Este tipo de personas, en general, no salen del circuito, aún estando dentro de la cárcel”, explicó.
Los nombres también son recurrentes en Viedma. A Bartolo, a quien se condenó junto con Larriaga en Roca, se lo declaró reincidente.
El fiscal -encargado de todas las investigaciones complejas por drogas en Viedma- destacó que Larriaga habitualmente se movilizaba “en vehículos de alta gama” y que, como pasa en estos casos, “no se le conocía actividad legal”.
En las terceras y cuartas capas -para la atención directa del menudeo- se abre el abanico. Son más los nombres y van mutando con mayor intensidad. Y suelen ser, incluso, los que caen con mayor frecuencia.