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La carrera de autos más larga de la historia que terminó con dos abducidos en Pedro Luro

En 1978 dos pilotos chilenos contaron que una luz los elevó a varios metros del suelo en la ruta 3, en un tramo que va de Viedma a Luro.

Un 17 de agosto de 1978, desde Buenos Aires, se largó la carrera de autos más larga (y extraña) de la historia: la competencia terminó con dos pilotos chilenos que fueron abducidos mientras recorrían un tramo de ruta que une a Viedma con Pedro Luro.

La increíble experiencia fue relatada por sus protagonistas en diferentes documentales y cuenta con testimonios de vecinos de la zona que asistieron a los competidores pocos minutos después del extraño incidente.

La carrera duró 39 días y tuvo un recorrido de unos 30.000 kilómetros a través de 10 países de Sudamérica. Partió de Buenos Aires, siguió por Uruguay, Paraguay, Brasil, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, para luego regresar a la Argentina, donde ocurriría el famoso episodio que los medios llamaron "el extraño caso del auto volador". 

El incidente ocurrió en Pedro Luro, a poco más de 100 kilómetros de nuestra ciudad. Los protagonistas de esta historia fueron Carlos Acevedo y Miguel Ángel Moya, dos pilotos chilenos que competían a bordo de un Citroën GS identificado con el número 102.

En la madrugada del 23 de septiembre partieron casi últimos desde Viedma con el objetivo de llegar a Bahía Blanca, donde finalizaba una de las etapas más cortas de la competencia. Sin embargo, a los pocos minutos de iniciar el recorrido, aquel viaje de 260 kilómetros tomó un giro inesperado que, aún hoy, alimenta el misterio ¿Se trató de una trampa de los corredores o realmente fueron víctimas de una abducción alienígena?

Con apenas 10 kilómetros recorridos por la ruta 3, una luz comenzó a acercarse al auto 102. El acompañante, convencido de que se trataba de un vehículo oficial del equipo Mercedes Benz (que utilizaba luces muy potentes), le advirtió al piloto que lo dejara pasar. En cuestión de segundos, la misma luz los envolvió y, según los testimonios de ambos, el auto en el que viajaban se elevó varios metros por encima del pavimento.

En relatos posteriores, ambos aseguraron haber atravesado un túnel de luces y haber percibido extrañas presencias que no pudieron identificar. Sin embargo, de un momento a otro, la luz desapareció y el auto terminó detenido sobre una banquina, sin que pudieran explicar cómo habían llegado hasta allí.

Arrancaron el coche y recorrieron unos 40 kilómetros hasta llegar a la estación de servicio Shell ubicada en el acceso a Luro. Allí fueron recibidos por la primera persona que tomó conocimiento del extraño caso: el joven playero de la estación, Eduardo Forchezzato, quien escuchó atónito el relato de los corredores.

"Una luz nos envolvió y nos dejó a pocos kilómetros", le dijeron. "Estaban muy asustados y el acompañante parecía estar en shock", contó Eduardo a periodistas de la televisión chilena que hace varios años le dedicaron un programa especial al incidente.

Eduardo fue quien confirmó que el auto 102 había llegado primero a Luro, pese a haber partido de Viedma entre los últimos. Luego, llamó a la Policía para que le tomara testimonio a los corredores.

Poco después comenzaron a llegar los demás competidores y se encontraron con el coche 102 listo para continuar la carrera. Al enterarse del supuesto incidente, algunos especularon con la posibilidad de que hubieran cambiado el recorrido o tomado algún atajo. Sin embargo, quienes conocen la zona aseguraron que no existe --ni existía-- una vía más corta ni caminos alternativos que pudieran explicar cómo llegaron tan rápido.

Para sumar mayor incertidumbre, en Luro, el odómetro del auto marcaba que habían recorrido unos 50 kilómetros, en lugar de los 159 que la separan de Viedma. Además, el tanque de combustible estaba vacío y los corredores no habían registrado su paso por al menos tres controles de la competencia ubicados en distintos tramos de esa etapa.

Los pilotos, todavía en shock, prestaron declaración ante policías de Luro y pidieron ser acompañados por efectivos hasta Bahía Blanca debido al temor que sentían. El policía encargado de "custodiar" el viaje hasta nuestra ciudad se llamaba José Bordenave.

Al llegar a Bahía Blanca fueron descalificados por las autoridades del Automóvil Club Argentino bajo la sospecha de que algún oficial de la carrera les había cambiado los horarios de salida. No había explicación oficial para ese salto en el tiempo.

Días después, ya en Buenos Aires, supuestos integrantes de la NASA interceptaron a los pilotos y les comunicaron que debían llevarse el coche 102 para someterlo a distintos estudios. Se sabe que el auto permaneció al menos dos días estacionado en una estación de servicio, pero nunca se conoció su destino final.

Tampoco existen registros sobre un eventual desguace ni rastros que permitan determinar qué ocurrió con el vehículo.

Mirá parte del un documental realizado por History Channel

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