Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Una feria para potenciar al sector audiovisual de Bahía Blanca

Del 28 al 30 de agosto, la FABB reunirá cine, videojuegos, formación y espacios profesionales para conectar y proyectar la producción audiovisual de Bahía Blanca.

Natalia Martirena.
Josefina Recio.

Durante tres días, del viernes 28 al domingo 30, va a haber proyecciones de cine nacional y de producciones locales, talleres de formación, charlas, presentaciones de libros y una instancia profesional de vinculación. La programación se organiza en cuatro ejes que resumen bien el espíritu de la feria: industria, exhibición, formación y nuevas narrativas.

Hay actividades diversas, algunas orientadas al campo laboral y comercial de lo audiovisual, otras dirigidas a un público amplio que tal vez no conozca todo lo que se produce en Bahía y se sorprenda. Por un lado, la Ronda de Vinculación y Negocios, el viernes en el Palacio Municipal, que es una instancia muy específica del sector. Ahí productores, realizadores y técnicos se encuentran con potenciales socios y compradores, en reuniones presenciales y virtuales. Es el tipo de herramienta que en el medio audiovisual genera muchísimo interés porque abre oportunidades y nuevos vínculos de trabajo. Por otro lado, el sábado, una jornada abierta al público en el Bahía Blanca Plaza Shopping dedicada a los videojuegos, junto a la comunidad de desarrolladores locales. Habrá charlas sobre cómo se crea el arte y el sonido de un videojuego y, de 15 a 19, cualquier persona va a poder jugar y probar juegos desarrollados acá en Bahía.

La feria abrirá el viernes a las 20.30 en el Cine Visual con la proyección de Pin de Partie, de Alejo Moguillansky. Luego, un conversatorio con Ana Roy, su directora de fotografía. Y a lo largo del fin de semana hay una fuerte presencia de la Pantalla Local, con cortometrajes y documentales bahienses que se proyectan en distintos puntos de la ciudad, incluidos los museos de Ingeniero White. La mayoría de las actividades son con entrada libre y gratuita, y los talleres requieren inscripción previa.

"La Feria Audiovisual de Bahía Blanca (FABB) no aparece, sin embargo, de un día para el otro. Es el resultado de un trabajo que el área de Industrias Culturales del Instituto Cultural viene desarrollando desde hace tres años, a partir del relevamiento del sector, la construcción de catálogos y, especialmente, las mesas de conversación con la comunidad audiovisual", explica Josefina Recio, coordinadora del área de Industrias Culturales.

“En las mesas sectoriales fueron apareciendo las necesidades concretas del sector: la falta de líneas de financiamiento para desarrollar proyectos, la necesidad de más espacios de formación, la dificultad para que las producciones locales circulen y encuentren sus públicos y algo que se repetía mucho: la sensación de trabajar de manera dispersa”.

“Cada uno trabaja en sus proyectos y aveces no sabes que a diez cuadras hay alguien que hace exactamente lo que tu proyecto necesita”, grafica.

De esos encuentros surgieron los ejes de la FABB: impulso a la creación, conexión e industria, formación, exhibición y nuevos públicos. “La feria es un paso más de ese espacio participativo, un desarrollo lógico de las mesas. Las ferias que desarrollamos desde el área como  la de Artes visuales, la de Música y esta Audiovisual, no son pensadas de arriba hacia abajo, sino construidas con el sector”, sostiene Recio.

La propuesta también busca ampliar el horizonte de la producción local. Durante las jornadas llegarán realizadores, películas y referentes de festivales de distintos puntos del país, para generar un diálogo entre la comunidad audiovisual bahiense y otros circuitos de producción y exhibición.

Una producción con premios e historia

La creación de la feria parte de un diagnóstico concreto: Bahía Blanca tiene trayectoria, talento y reconocimiento en el campo audiovisual.

Recio destaca el rol de la UPSO y su carrera de emprendimientos audiovisuales, fundamental para la formación de nuevas generaciones. También menciona el trabajo de la comunidad de Desarrolladores de videojuegos, el recorrido del FECILBBA, Festival Latinoamericano de Cine Independiente Bahía Blanca, creado en 2012, que incorporó a la ciudad al circuito de festivales audiovisuales, y el Festival Nacional de Cine Fantástico y de Terror 1000 gritos de Punta Alta que celebra este año su XV edición.

Los reconocimientos obtenidos por realizadores y producciones locales también dan cuenta de esa trayectoria. La película Bahía Blanca, de Rodrigo Caprotti, ganó el premio Ópera Prima del INCAA, obtuvo dos premios en el BAFICI 2021 y fue nominada a los Cóndor de Plata.

La productora Carbono 14 ganó el premio a Mejor Cortometraje Argentino 2025 en el Festival Rojo Sangre y obtuvo una nominación al Premio Sur 2026 por R12, de Facundo Aybar. Eduardo Pinto fue nominado a los premios ACE por Mejor Dirección. Nicolás Testoni, junto a Christian Delgado, obtuvo premios en festivales de Suiza, Letonia y Brasil.

Noche de baile, el documental dirigido por Natalia Martirena, recibió el Premio del Público en el Festival de Mar del Plata y el premio a Mejor Cortometraje de Ficción en el FECILBBA.

“Muestra algo: acá se produce y se produce bien”, afirma.

El diagnóstico positivo, sin embargo, no desconoce las dificultades. “El sector necesita más herramientas de financiamiento, más circulación para sus producciones, más vínculos con el sector privado y con otras ciudades, y superar la dispersión. Hay muchísimo talento trabajando de manera aislada”, advierte.

En ese sentido, la feria busca ser una herramienta para potenciar esas capacidades y generar conexiones que permitan que los proyectos crezcan.

Una industria que produce sentido e identidad

Para Natalia Martirena, directora del Instituto Cultural, la FABB también se inscribe en una concepción más amplia de las industrias culturales.

“Son los sectores que producen y distribuyen bienes y servicios cuyo valor principal es simbólico. Transmiten significados, ideas, identidades y experiencias estéticas, pero al mismo tiempo funcionan con lógicas económicas de producción, circulación y consumo”, explica.

En ese universo se encuentran la industria editorial, la música, el cine y el audiovisual, los videojuegos, el diseño, las artes escénicas cuando se profesionalizan como sector, la radio y el turismo cultural, entre otras actividades.

“Un libro o una película son productos que generan empleo y participan de cadenas de valor, pero también son portadores de sentido. Por eso la industria cultural no es como cualquier otra industria, porque lo que produce tiene que ver con cómo nos pensamos como sociedad, con cómo esa película o esa canción nos representa”, señala Martirena.

Según explica, en Argentina las industrias culturales representan alrededor del 2,5% del PBI y generan cientos de miles de puestos de trabajo, con una particularidad: “son intensivas en talento más que en capital”.

El área de Industrias Culturales trabaja precisamente sobre ese entramado. Mapea el sector, identifica a artistas, directores, productores, técnicos, editores, diseñadores e instituciones y busca conocer los circuitos productivos para generar políticas que los fortalezcan.

“Una política cultural pública consiste en crear condiciones para que otros puedan crear”, define Martirena.

Desde esa mirada, la FABB no es solamente una programación de actividades audiovisuales. Es también una herramienta de articulación: reúne al sector, lo proyecta hacia el público bahiense y hacia afuera y abre un espacio para poner en común necesidades y buscar respuestas.

La apuesta es que, durante tres días, el audiovisual tenga una vidriera, pero también un espacio para encontrarse, generar oportunidades y construir nuevas redes. Porque en Bahía Blanca ya existe una comunidad audiovisual con trayectoria y capacidad de producción. La feria busca que esa comunidad se conozca más, se conecte mejor y pueda crecer.

Sumate a la conversación. ó Registrate
Iniciaste sesión como Cerrar sesión