Qué son los therians, un fenómeno que se viraliza y enciende la polémica
En tiempos de férreas defensas sobre la autopercepción, hay gente que se identifica con animales e imita algunas de sus costumbres.
En los últimos meses, TikTok y otras redes sociales se poblaron de videos que llamaron la atención por su rareza: personas caminando en cuatro patas, usando colas y orejas, o corriendo por parques mientras imitan comportamientos animales.
Las imágenes, virales y desconcertantes para muchos usuarios, abrieron un debate que va más allá de una simple moda de internet que luego llegó a la televisión, a programas como el de Moría Casán, donde entrevistó a un grupo de estos jóvenes que se identifican con animales.
Detrás de estos contenidos no existe un único grupo homogéneo, sino dos subculturas distintas que suelen confundirse: los Therians y los Furros (o Furries). Aunque a simple vista puedan parecer similares, sus motivaciones y prácticas son muy diferentes, además de que los Furries solían ser más conocidos en Argentina años atrás, especialmente en Buenos Aires.
La comunidad therian se define principalmente desde una dimensión "espiritual e identitaria". Los therians creen que su alma es un híbrido entre humano y animal, y sienten que, en esencia, son ese animal con el que se identifican.
Algunos sostienen incluso que reencarnaron como lobos, toros u otras especies. Esta vivencia no se expresa tanto a través del disfraz, sino desde lo interno. Por eso, en general, no utilizan trajes completos: suelen mostrarse con accesorios como colas u orejas y reproducen movimientos animales, como caminar en cuatro patas, para conectar con esa identidad que consideran propia.
A diferencia de otras subculturas como los furries —quienes suelen centrarse en la creación de personajes antropomórficos y el uso de disfraces—, los therians afirman que su vínculo es interno y profundo.
En plataformas como TikTok e Instagram, es frecuente ver videos de integrantes de esta comunidad realizando "cuadropedia" (correr o saltar en cuatro patas) o utilizando accesorios como máscaras y colas de animales para expresar su identidad.
La creciente exposición de esta comunidad ha despertado diversas reacciones. Por un lado, defensores de la diversidad lo ven como una forma válida de autoexpresión y exploración de la psique humana en un mundo cada vez más virtualizado.
Por otro lado, detractores y especialistas en salud mental plantean interrogantes sobre el impacto de estas identificaciones en el desarrollo social y psicológico, especialmente en adolescentes, quienes conforman el grueso de este movimiento.
El debate se centra a menudo en la "delgada" línea entre la fantasía, la búsqueda de pertenencia y la disociación, lo que ha llevado a que el fenómeno sea analizado no solo desde la sociología, sino también desde la psicología clínica.
Más allá de la controversia, la comunidad therian ofrece a sus miembros "un espacio de contención y comprensión frente a una sociedad que suele etiquetarlos como extraños". Los foros y encuentros virtuales sirven para compartir experiencias sobre cómo lidiar con la "disforia de especie" y cómo integrar su identidad animal en una vida cotidiana regida por normas humanas.
El surgimiento de los therians pone de manifiesto las nuevas y complejas formas en que las personas buscan definirse a sí mismas en la actualidad. Mientras el debate continúa, el fenómeno sigue expandiéndose, desafiando las concepciones tradicionales sobre la identidad y recordándonos que la necesidad de pertenencia puede tomar las formas más insólitas.
Mañana a la tarde habrá una Juntada Therian en San Nicolás, al norte de la provincia de Buenos Aires. Allí habrá un termómetro de la incidencia de este tipo de prácticas.