Carnaval: la fiesta donde se desataban todas las pasiones
La ciudad era un solo sentimiento donde la alegría y la diversión borraban por unos días todas las penas.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
“Por cuatro días locos que vamos a vivir. Por cuatro días locos que vamos a vivir, por cuatro días locos te tenés que divertir”. Rodolfo Sciammarella
Pocas celebraciones alcanzaron en la historia local un estado tan elevado de festejo, alegría y descontrol como fueron las fiestas de carnaval.
Lejos están el presente de aquellas celebraciones que ya se verificaban apenas iniciado el siglo XX, con la participación de todos los vecinos, desfiles de carrozas y disfraces, la decoración de las calles para los corsos, el juego con el agua y el uso de las serpentinas.
Se trata de una costumbre que se ha transformado, que en gran medida ha perdido aquellos contornos, sostenida sólo por la propuesta de algunos barrios y los grupos de murga locales.
El carnaval cambió. Hoy es un feriado largo que la gente aprovecha para viajar y descansar. No se juega con agua, no hay más bailes populares, se ha perdido la participación popular.
Las penas se van cantando
“Yo quiero ver muchos más delirantes por ahí bailando en una calle cualquiera. En Buenos Aires se ve que ya no hay tiempo de más, la alegría no es solo brasilera, no mi amor”. Charly García
Ha habido cambios culturales y urbanos que explican el porqué del cambio, más allá de que muchas ciudades mantienen la tradición. La idea del barrio y la cuadra ya no es la misma, nadie tolera que se lo moje, no hay un impulso desde el estado por generar este festejo y hasta hubo épocas de excesos que terminaron por la prohibición de las fiestas.
En particular, en nuestro país es un feriado que desapareció del calendario en 1976: la dictadura militar prohibió la celebración, medida que se mantuvo hasta 2010: en 34 años el festejo perdió su masividad, las nuevas generaciones no lo conocen en su forma anterior.
En cuanto a los bailes populares, eran todo un suceso. Los clubes desbordaban de gente, los cines retiraban sus butacas y se convertían en pistas de baile, se bailaba en las calles. Después estaban los desfiles de carrozas, el corso, el color. Poco y nada de eso quedó porque las costumbres hoy son otras, las ofertas son distintas, los usos y las formas de divertirse mutaron.
Por eso valer este repaso de otros tiempos en nuestra ciudad. Cuando el clima del carnaval se imponía sobre todas las preocupaciones, se extendía por al menos cuatro días y en medio de bailes, disfraces y música se vivía un momento de plena alegría.
Los disfraces
La Pinta, calavera recreada por las chicas de Cabildo, Eulalia y Josefa Garmendia Dora Astrain, Constantina Labayen, Martina Bengoechea, Anita Cotta, Primitiva Pérz, Eulalia Rendo, Margarita Dahn y M. Elena Barreiro.
Una carroza en la primera cuadra de calle Sarmiento, 1909
Villa Mitre es una fiesta
Posando en la escalinata de la municipalidad
Houston, la época del espacio
La creatividad al palo
Los bailes
Los salones a pleno. En los 60 la mezcla del tango que va perdiendo algo de terreno y la nueva ola que llega. Todavía hay mesas para las madres que acompañan a sus hijas.