Pilas usadas: el pequeño gesto que puede evitar una gran contaminación
Cuando se desechan junto con la basura común, suelen terminar en basurales o rellenos sanitarios.
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
En la rutina cotidiana, las pilas suelen pasar desapercibidas. Alimentan controles remotos, relojes, juguetes, linternas y decenas de dispositivos que forman parte de la vida diaria. Sin embargo, cuando dejan de funcionar, su descarte incorrecto puede convertirse en un serio problema ambiental y sanitario.
Especialistas y organizaciones ecológicas coinciden en que las pilas en desuso constituyen residuos peligrosos. Esto se debe a que contienen metales pesados como mercurio, cadmio y plomo, además de otros elementos como manganeso, níquel y cinc, capaces de provocar contaminación del suelo, del aire y de las napas de agua si no reciben un tratamiento adecuado.
En ese marco, el Municipio de Bahía Blanca renovó los puntos específicos para la recolección de pilas, con el objetivo de evitar que sean arrojadas junto con los residuos domiciliarios y promover prácticas responsables entre los vecinos.
Un riesgo silencioso
El impacto ambiental de las pilas es considerable. Cuando se desechan junto con la basura común, suelen terminar en basurales o rellenos sanitarios. Allí pueden quedar expuestas a incendios, humedad o reacciones químicas que deterioran sus carcasas, provocando el derrame de sustancias tóxicas.
Las cifras reflejan la magnitud del problema. Se estima que una pila común puede contaminar hasta 3.000 litros de agua; una pila alcalina, alrededor de 175.000 litros; y una pila tipo botón puede alcanzar los 600.000 litros de agua contaminada.
El peligro aumenta cuando estos metales pesados se liberan en el ambiente, ya que pueden permanecer durante largos períodos o ser incorporados por organismos vivos, generando efectos nocivos tanto en los ecosistemas como en la salud humana.
Dónde descartarlas
Para facilitar una disposición segura, la comuna mantiene habilitados distintos espacios de acopio en la ciudad. Actualmente, los vecinos pueden depositar pilas en desuso en los siguientes lugares:
--Ecopunto Norte, ubicado en Castelli 2741.
--Ecopunto Ingeniero White, en Harris 3651.
--Sucursales de la Cooperativa Obrera.
--Estaciones de servicio Shell en: O’Higgins 401, Avenida Alem 2095 y Bahía Blanca Plaza Shopping (Sarmiento 2153).
Estos espacios cuentan con urnas o sistemas específicos diseñados para almacenar estos residuos de manera segura hasta su tratamiento final.
Cómo almacenarlas
Antes de trasladarlas a los puntos de recolección, especialistas recomiendan adoptar algunas medidas simples. Una de ellas consiste en guardar las pilas usadas dentro de botellas plásticas, lo que permite almacenarlas sin riesgo de dispersión.
En el caso de las baterías de litio —presentes en celulares, notebooks o herramientas— también se aconseja cubrir sus polos con cinta adhesiva. Esta precaución evita cortocircuitos y reduce el riesgo de incendios durante su almacenamiento o transporte.
Un reciclaje complejo
El reciclaje de pilas es un proceso industrial que varía según su composición. En el caso de las pilas botón, por ejemplo, se someten a calentamiento para recuperar el mercurio mediante la condensación de gases. Las pilas convencionales, en tanto, suelen triturarse y someterse a procesos hidrometalúrgicos que permiten recuperar materiales como zinc, níquel, cobre, manganeso y grafito.
La recuperación de estos metales no solo reduce el impacto ambiental, sino que además permite reutilizarlos en la fabricación de nuevos productos, cerrando el circuito de la economía circular.
Desde organizaciones ambientalistas remarcan que el correcto manejo de pilas y baterías es una de las problemáticas prioritarias dentro de la agenda ecológica urbana. A diferencia de otros residuos reciclables, su tratamiento requiere procedimientos específicos que comienzan en el hogar.
Separarlas, almacenarlas correctamente y trasladarlas a los puntos de acopio disponibles son acciones simples que pueden generar un impacto positivo significativo.
En tiempos donde la protección ambiental depende en gran medida de conductas individuales, el destino de una pequeña pila puede convertirse en un gesto clave para cuidar el agua, el suelo y la calidad de vida de toda la comunidad bahiense.
Números
--Se estima que de cada 100 pilas, sólo una quincena se recoge selectivamente y menos de una es reciclada.
--El mercurio de una pila botón puede contaminar 600.000 litros de agua, es decir el equivalente al agua que necesita un pueblo de 3000 habitantes en un año o una familia de 4 personas durante toda una vida.
--El 80 % del mercurio de las basuras proviene de las pilas, lo que equivale a unas 5 toneladas por año.
--Para fabricar pilas se gasta 50 veces más energía de la que ellas generan. Es decir, para crear una pila se consume el equivalente a 50 pilas.
--Se estima que en la actualidad un consumidor medio usa entre 30 y 50 pilas al año.