El campo que viene: más tecnología, más incorporación de mujeres a la fuerza laboral
Les corresponde 1 de cada 4 puestos laborales del sector. Intervienen en tareas como conducción de tractores y cosechadoras, operación de sembradoras, mantenimiento de maquinaria agrícola, manejo de drones, gestión de logística y transporte de granos. Informe de la FADA.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
“La participación femenina crece en todos los grupos etarios, destacándose especialmente entre las menores de 30 años, quienes registran el mayor aumento en los últimos cinco años. Esto indica, claramente, que la paridad de género se construye con las nuevas generaciones, lo que proyecta un futuro más equilibrado y prometedor para el empleo agroindustrial”.
Para la Lic. Antonella Semadeni, economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), la incorporación de tecnología está transformando paradigmas, abriendo nuevas oportunidades para que las mujeres accedan a tareas como conducción de tractores y cosechadoras, operación de sembradoras, mantenimiento y reparación de maquinaria agrícola, manejo de drones, gestión de logística y transporte de granos, entre muchos otros ejemplos.
De acuerdo con una investigación de la entidad, la agroindustria argentina emplea a más de 4,2 millones de trabajadores, de los cuales el 28 % son mujeres; esto es, ocupan 1 de cada 4 puestos de trabajo en el sector.
“Son 1,2 millones de mujeres que impulsan la producción, la innovación y el futuro del agro desempeñándose como productoras, técnicas, ingenieras y emprendedoras”, agregó.
Cada campaña, más mujeres eligen desarrollarse profesionalmente en la agroindustria: En los últimos cinco años, 227.977 nuevas trabajadoras eligieron desarrollarse profesionalmente en la agroindustria.
Por sectores, los rubros de comercio (41 %) y servicios (43 %) se destacan por su alta participación, consolidando a las mujeres como protagonistas clave. “En cambio, los rubros primario (14 %), insumos (14 %) y transporte y logística (17 %) muestran menor presencia femenina, ya que, históricamente, se asociaron a tareas más físicas y tradicionalmente masculinizadas”, sostuvo.
De acuerdo con informes previos, se precisó que la agroindustria argentina emplea a más de 4,2 millones de personas.
Desde FADA, a través del informe Empleo en las Cadenas Agroindustriales, se busca desmitificar año a año una de las creencias más extendidas en torno al sector: ‘El agro no genera empleo’.
Pero este mito suele originarse en una visión reducida del campo, que lo asocia únicamente con la siembra y la cosecha de cultivos tradicionales como trigo, soja o maíz. Sin embargo, el agro va mucho más allá”, aclaró Semadeni, quien trabajó junto a sus colegas Nicolle Pisani Claro y Fiorella Savarino, también de la FADA.
“Cuando hablamos de cadenas agroindustriales (CAI) nos referimos a más de 20 sectores productivos, que abarcan desde las peras y manzanas del Alto Valle, el complejo pesquero, las lanas y cueros patagónicos, los vinos de Cuyo, las legumbres y cítricos del NOA, el arroz, tabaco, té y yerba mate del NEA, hasta los granos y producciones pecuarias de la región pampeana - centro, entre muchos otros”, amplió.
“Además, el empleo agroindustrial comprende todas las etapas del proceso productivo, desde la siembra y la cría hasta la llegada de los alimentos a la mesa de los argentinos o su exportación. Esto incluye no solo la producción primaria, sino también el comercio, la industria, el transporte, la logística y los servicios conexos que hacen posible su funcionamiento”, sostuvo.
También dijo que es fundamental considerar a todos estos actores, ya que sin la producción inicial de cualquiera de estos productos no existirían los empleos asociados al transporte, la industria o los servicios vinculados.
Los empleos de las CAI
De esta manera se concluye que la agroindustria emplea a 4.200.295 puestos de trabajo en todo el país. Asimismo, se destaca que 2 de cada 10 puestos de trabajo del sector privado se generan en las CAI, lo que equivale al 22,4 % del empleo privado a nivel nacional.
“Un aspecto destacable, que constituye una diferencia positiva, es que el empleo agroindustrial no solo presenta un peso significativo dentro del sector privado, sino que, además, se caracteriza por su marcada distribución federal”, afirmó.
“A diferencia de otras actividades productivas, que suelen concentrarse en las grandes capitales o centros urbanos, la agroindustria está presente a lo largo y a lo ancho del país, generando oportunidades en cada región. Es un motor de desarrollo local y regional, que impulsa las economías del interior y constituye un valor agregado distintivo del sector”, comentó Semadeni, quien es licenciada en Economía por la UBA y Magister en Políticas Públicas por la Universidad Torcuato Di Tella.
El entramado
Al analizar los datos de 2023 se aprecia que las mujeres representaron el 27,8 % del empleo agroindustrial total. Esto equivale a 1,2 millones que se desempeñan en distintos eslabones de las cadenas agroindustriales: productoras, técnicas, ingenieras, emprendedoras, asesoras y especialistas que mueven el motor agroindustrial argentino.
“No solo se trata de una gran cantidad de mujeres empleadas, sino que su presencia dentro del sector viene ganando preponderancia de forma sostenida en los últimos años”, señaló.
Al analizar la evolución desde 2018, se observa que en los últimos cinco años se incorporaron más de 227 mil mujeres a la agroindustria, pasando de 940.066 en 2018 a 1.168.043 en la actualidad. Esto implica un aumento en la participación femenina dentro del empleo agroindustrial, que pasó del 25,3 % al 27,8 % del total.
Dentro de la agroindustria pueden distinguirse siete grandes segmentos de empleo: primario, comercio, industria, transporte y logística, insumos, bienes de capital y servicios conexos.
El eslabón primario concentra la mayor proporción dentro de las CAI, con 32,7 % del total de los puestos de trabajo, equivalente a 1.371.524 personas. Este segmento incluye todas las actividades vinculadas a la producción de cultivos y producciones pecuarias, desde la preparación del terreno y la siembra hasta la cosecha y recolección, así como los servicios para la pesca, la producción pecuaria, forestal y de silvicultura.
En segundo lugar, se ubica la comercialización, que comprende las ventas mayoristas y minoristas, y representa el 27,3 % del empleo (1.145.313 personas), que abarca todas las actividades necesarias para llevar los productos desde la producción hasta los consumidores, incluyendo almacenamiento y distribución.
La industria representa el 22,3 % del empleo agroindustrial (935.629 personas) y refiere a los trabajadores que elaboran alimentos, bebidas, tabaco, productos de madera, biocombustibles, así como el desmotado y preparación de fibras de algodón, entre otros.
Los sectores de comercio (41 %) y servicios conexos (43 %) registran la mayor proporción de mujeres, consolidándolas como clave dentro del rubro.
El transporte y la logística explican el 5,2 % del empleo (216.859 personas) e incluyen el transporte de carga ferroviario, automotor, fluvial y marítimo, además de la prestación de servicios adicionales como carga y descarga de mercaderías, almacenamiento y depósitos.
Mientras tanto, las cadenas de insumos y bienes de capital (163.527 personas) comprenden la producción de semillas, la fabricación y comercialización de abonos, fertilizantes y plaguicidas, la fabricación de maquinarias agropecuarias y para la elaboración de alimentos, bebidas y tabaco, su comercialización y la fabricación de carrocerías.
Soporte a las cadenas
Al cierre, los servicios conexos incluyen todas aquellas actividades que brindan soporte a las cadenas agroindustriales a lo largo de todas sus etapas, tales como seguros, crédito, finanzas, bienes raíces, contabilidad y asesoría legal.
Semadeni también dijo que resulta interesante analizar cómo se distribuyen las mujeres trabajadoras por segmento.
“Al analizar la participación por sector, se observa que, aunque los hombres predominan en todos los segmentos, la presencia femenina varía significativamente”, relató.
Los sectores de comercio (41 %) y servicios conexos (43 %) registran la mayor proporción de mujeres, consolidándolas como actores clave dentro del rubro. En contraste, los segmentos de primario (14 %), insumos (14 %) y transporte y logística (17 %) presentan la menor participación femenina. Finalmente, sectores como industria (29 %) y bienes de capital (30 %) se sitúan en niveles intermedios.
“Los segmentos de producción primaria, insumos y transporte presentan menor participación femenina, debido a que históricamente se asociaron con tareas físicamente demandantes y, en consecuencia, culturalmente masculinizadas”, expresó.
“Sin embargo, estos paradigmas están cambiando. La incorporación de tecnología y nuevas herramientas abre oportunidades para las mujeres en actividades que antes se consideraban exclusivas de los hombres, como la conducción de tractores, camiones o maquinaria agrícola”, afirmó.
“De este modo, los estereotipos se transforman, las oportunidades crecen y el protagonismo femenino se expande a todos los rincones del agro”, agregó.
Los cambios recientes (sector por sector)
En los últimos cinco años la agroindustria incorporó 227.000 mujeres.
Los aumentos más significativos se dieron en servicios conexos (+ 92.477 mujeres), comercio (+ 88.325) e industria (+ 64.333), mientras que bienes de capital (+ 8.837) e insumos (+ 1.496) también registraron avances, aunque más moderados.
Por el contrario, en algunos sectores como transporte y logística (— 11.884 mujeres) y primario (— 15.607 mujeres) se observó una disminución en la cantidad de trabajadoras (aunque estas caídas coincidieron con reducciones similares en el empleo masculino).
Ahora bien, al observar la participación relativa de las mujeres sobre el total de ocupados, se evidencia que su proporción creció en industria (27 % a 29 %), bienes de capital (29 % a 30 %), comercio (40 % a 41 %) y transporte y logística (16 % a 17 %).
Por su parte, en insumos (14 %) se mantuvo estable, mientras que solo disminuyó ligeramente en servicios conexos (45 % a 43 %) y primario (15 % a 14 %).
“Estos datos muestran que, más allá de los cambios tecnológicos y estructurales, las oportunidades para las mujeres siguen ampliándose, consolidando su rol en la transformación y modernización del agro”, insistió Semadeni.