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“Tenemos que abrir mercados para crecer en las exportaciones agroindustriales”

Gustavo Idígoras, titular de CIARA-CEC, destacó los récords productivos de 2026 y el contexto internacional favorable. 

La agroindustria argentina atraviesa un año de fuerte actividad exportadora, impulsada por cosechas récord y un contexto internacional que abre oportunidades para la producción nacional. Sin embargo, sostener esta tendencia dependerá de la evolución climática, las inversiones, la infraestructura logística y la capacidad de ampliar mercados y agregar valor a los granos.

Así lo planteó Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), al analizar el panorama del sector en el marco del Día de la Exportación.

El dirigente destacó que la producción del complejo cerealero-oleaginoso superó los 160 millones de toneladas en 2026. Entre los principales indicadores mencionó el récord histórico de trigo, con 28 millones de toneladas, y una cosecha de maíz que podría superar los 40 millones.

“Es un año muy bueno en materia de volumen y relativamente razonable en materia de precios”, resumió.

En trigo, los embarques ya superaban los 17 millones de toneladas, mientras que la Argentina podría superar a Brasil como segundo exportador mundial de maíz.

El girasol también ocupa un lugar destacado, particularmente por su importancia para el sur bonaerense. Según Idígoras, la producción alcanzó los 6 millones de toneladas, con exportaciones superiores a 1,8 millones de toneladas de aceite y pellets y más de 1,2 millones de toneladas de semillas.

A este desempeño se suma la recuperación del complejo sojero, con sus principales productos industriales —harina y aceite— y una reactivación del biodiésel.

Un contexto internacional favorable

Para Idígoras, el crecimiento no se explica solamente por la mayor disponibilidad de granos. También influye una coyuntura internacional atravesada por conflictos y dificultades logísticas que afectan el abastecimiento desde regiones productoras competidoras.

Mencionó la situación del mar Negro, donde la guerra entre Rusia y Ucrania condiciona la actividad productiva y portuaria, y las restricciones que afectan la circulación por el estrecho de Ormuz.

Frente a ese panorama, consideró que la Argentina cuenta con condiciones favorables para consolidar su posición como proveedor internacional, gracias a su producción abundante y a la ausencia de conflictos militares y restricciones logísticas de la magnitud que afectan a otras regiones.

Esos factores permiten proyectar un cierre de año positivo, aunque la posibilidad de sostener el crecimiento dependerá también de las condiciones internas de competitividad.

Inversiones y potencial para Bahía Blanca

El dinamismo exportador comienza a reflejarse en nuevas decisiones de inversión. Idígoras consideró que la Argentina podría estar ingresando en una etapa de expansión del complejo agroindustrial oleaginoso.

Entre los proyectos que destacó se encuentran las inversiones anunciadas en Bahía Blanca para desarrollar una de las plantas de procesamiento de girasol de mayor escala mundial. La iniciativa refuerza el potencial regional para industrializar una oleaginosa que atraviesa un momento de crecimiento productivo y comercial.

También mencionó posibles inversiones en la zona de Timbúes, vinculadas con Molinos y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), además de eventuales decisiones de corto plazo de Bunge y otras empresas.

“Están llevando a que el sector agroindustrial oleaginoso tenga un reverdecer de nuevas inversiones”, afirmó.

El desafío será acompañar la expansión de la producción primaria con mayor capacidad industrial e infraestructura adecuada para sostener las inversiones y las exportaciones.

La preocupación por El Niño

El principal interrogante para los próximos meses está relacionado con el clima. Idígoras advirtió sobre los posibles efectos de El Niño en la cosecha fina y en los cultivos de la campaña gruesa, principalmente maíz y soja.

La preocupación inmediata pasa por las condiciones en las que se desarrollará la cosecha de trigo y cebada, tanto por la calidad de los granos como por los tiempos de recolección y las eventuales pérdidas productivas.

Las lluvias intensas pueden complicar el acceso a los establecimientos rurales y retrasar el traslado de la producción hacia los centros de acopio y los puertos.

“Hay muchísima preocupación por la afectación de El Niño”, señaló.

El dirigente recordó que buena parte de la producción agrícola depende de caminos rurales de tierra o en condiciones deficientes, vulnerables a las precipitaciones y los anegamientos. La situación puede provocar demoras en las cosechas, problemas de calidad y pérdidas de producción.

El riesgo también alcanza a la campaña gruesa, cuyos resultados se conocerán el próximo año.

Biocombustibles y apertura comercial

Otro de los ejes planteados por Idígoras es la reforma del régimen de biocombustibles. El titular de CIARA-CEC reclamó que el proyecto con media sanción del Senado avance en la Cámara de Diputados y cuestionó el esquema regulatorio vigente, al considerar que limita las posibilidades de expansión del sector.

Como referencia, mencionó los modelos de Brasil, Indonesia, Malasia, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Colombia, cuyos regímenes son diferentes al argentino.

Para la industria, una modificación normativa podría favorecer nuevas inversiones, ampliar la actividad industrial y fortalecer las exportaciones de productos procesados.

En paralelo, Idígoras sostuvo que el objetivo estratégico debe ser transformar una proporción creciente de los granos en productos industrializados, en lugar de depender exclusivamente de las materias primas.

Para avanzar, identificó varias condiciones: incrementar la producción agrícola, mejorar la logística, continuar reduciendo los derechos de exportación y ampliar los acuerdos comerciales internacionales.

En este último punto, puso el foco en el Mercosur y reclamó acelerar las negociaciones con Vietnam, Indonesia, Corea del Sur, Japón, Emiratos Árabes Unidos y la India.

“Eso llevaría a que el Mercosur pase a tener acuerdos y comercio con el 50% del PBI del mundo. Lo tenemos que hacer urgentemente”, afirmó.

También expresó su expectativa de que Brasil revise su posición frente a las negociaciones comerciales y acompañe a la Argentina en una estrategia de mayor apertura.

En el Día de la Exportación, el diagnóstico del sector combina el optimismo por los volúmenes de producción y las oportunidades internacionales con una advertencia: el crecimiento no se sostendrá únicamente con buenas cosechas. Las inversiones, la infraestructura, la previsibilidad normativa y el acceso a nuevos mercados serán determinantes para consolidar a la Argentina como proveedor mundial de alimentos y productos agroindustriales.

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