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El puerto apuesta a consolidar su liderazgo agroindustrial y energético

El presidente del CGPBB, Santiago Mandolesi Burgos, destacó el aporte de la terminal a la generación de divisas, su posición entre los principales agroexportadores del mundo y las inversiones millonarias vinculadas con Vaca Muerta.

En un país que necesita ampliar sus exportaciones y generar divisas, el puerto de Bahía Blanca ocupa un lugar estratégico. Su capacidad para despachar cereales, combustibles y productos petroquímicos, sumada a su conexión con Vaca Muerta, lo posiciona como una infraestructura central para el comercio exterior argentino.

En el marco del Día de la Exportación, el presidente del Consorcio de Gestión, Santiago Mandolesi Burgos, destacó el papel de la terminal y las perspectivas de crecimiento asociadas con las inversiones energéticas e industriales.

“Es un punto central para generar las divisas que Argentina necesita”, sostuvo el funcionario, quien consideró que el puerto mantiene una posición privilegiada por su infraestructura, su profundidad y su vinculación con distintas cadenas productivas.

“El Puerto de Bahía Blanca, hoy es el más importante de Argentina, por la proyección a futuro”, aseguró.

Un referente mundial en agroexportación

La salida de granos y subproductos constituye uno de los pilares de la actividad portuaria bahiense. Mandolesi Burgos destacó la capacidad de la terminal para incrementar los volúmenes embarcados y recordó que el récord registrado en 2022, favorecido por la bajante del Paraná, fue superado posteriormente sin que se repitieran esas condiciones excepcionales.

“En el 2022 se dio un récord de exportación de granos, por la baja del Paraná. El año pasado batimos ese récord, sin necesidad de la bajante del Paraná. Demostramos que como Puerto tenemos la capacidad de recibir y exportar más volúmen de cereal”, señaló.

Para el titular del Consorcio, esa evolución demuestra que las inversiones en infraestructura y tecnología mejoran la competitividad de la terminal y generan condiciones para atraer nuevos proyectos.

“Ese dato, sirvió para que las empresas quieran invertir. Y seguimos creciendo en el nivel de exportación. Hay un Puerto más eficiente, con mayor tecnología, con un sistema de entrada, de calado, altamente eficiente”, agregó.

Según destacó, Bahía Blanca continúa siendo el séptimo puerto agroexportador del mundo y también integra el reducido grupo de terminales que exportan amoníaco.

“El Puerto sigue siendo el séptimo agroexportador del mundo. Somos un punto cerealero, por eso estamos marcados como el lugar donde sale el alimento del mundo. Después somos uno de los 38 puertos el mundo que exporta amoníaco”, afirmó.

Vaca Muerta: complementariedad y valor agregado

El desarrollo de Vaca Muerta abre nuevas oportunidades para la actividad portuaria. Sin embargo, la elección de Punta Colorada, en Río Negro, como punto de salida del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y para el proyecto de gas natural licuado (GNL) plantea una nueva distribución de funciones entre las terminales de la región.

Mandolesi Burgos defendió una estrategia de complementariedad que permita aprovechar las capacidades de cada puerto.

“Pueden ser absolutamente complementarias con Río Negro. Nosotros estamos convencidos de que la Argentina tiene que tener esta visión de puertos complementarios”, sostuvo.

En ese esquema, Punta Colorada se perfila como una salida para la exportación de hidrocarburos, mientras Bahía Blanca busca consolidarse como centro de procesamiento industrial y agregado de valor.

Para explicar esa visión, el funcionario citó al presidente y CEO de YPF, Horacio Marín: “Así como Punta Colorada va a ser el lugar de la exportación del crudo, del gas, Bahía Blanca sigue siendo un lugar principal para lo que es el agregado de valor, para plantas petroquímicas, para la ampliación de las actuales y para la inversión de futuras que ya están anunciadas”.

El puerto bahiense ya participa de la cadena energética de la cuenca neuquina. “En la producción de Vaca Muerta, tanto el petróleo como los líquidos del gas salen por el puerto de Bahía Blanca. Allí tenemos plantas exportadoras y plantas de separación de gases”, explicó Mandolesi Burgos.

Además, destacó que la terminal “sigue siendo el puerto de aguas profundas más importante de la Argentina”, una condición relevante para acompañar el crecimiento de los embarques.

Inversiones millonarias para el polo petroquímico

Entre los proyectos que pueden fortalecer ese perfil industrial se encuentra el Proyecto NGLs de Transportadora de Gas del Sur (TGS), presentado con una inversión estimada en US$ 3.000 millones y cuya puesta en operación está prevista para 2030.

La iniciativa contempla nuevas instalaciones de procesamiento en Tratayén, un poliducto hasta Bahía Blanca, plantas de fraccionamiento y almacenamiento y obras en la terminal marítima para exportar líquidos del gas natural.

A ese emprendimiento se suma la planta de urea anunciada por Pampa Energía, con una inversión estimada por la empresa en US$ 2.700 millones, destinada a transformar el gas en un producto de mayor valor agregado. También está en estudio una ampliación de Profertil.

Mandolesi Burgos definió a Bahía Blanca como el “quinto polo petroquímico de Sudamérica” y aseguró que el puerto seguirá siendo parte “de ese eslabón de la petroquímica y la exportación”.

La concreción de estos proyectos permitiría ampliar la capacidad industrial, generar actividad económica y fortalecer la participación argentina en los mercados internacionales.

Un plan para acompañar el crecimiento

El desafío requiere inversiones tanto privadas como públicas. En ese sentido, el Consorcio presentó un Plan Quinquenal para orientar las obras y adecuar la infraestructura a las necesidades futuras.

“El Puerto ya tenía una visión a 2040, que de alguna manera se vino acelerando, por eso este plan tiene que ver con obras que nos acerquen a ese objetivo”, explicó el titular del organismo.

Y agregó: “El Plan Quinquenal son la líneas que nos marcan el horizonte a donde queremos llegar, en el medio, hay que hacer las inversiones. Estamos convecindos que no hay país que se desarrolle sin inversión pública”.

Para dimensionar las posibilidades de expansión energética, el funcionario mencionó el caso de Estados Unidos, donde, según indicó, una cuenca comenzó a operar con un puerto y hoy cuenta con cuatro.

“Seguramente la potencia que demuestra Vaca Muerta permita seguir creciendo y desarrollando otra ciudad de la Argentina, sin perder de vista lugares como Bahía Blanca”, planteó.

En el Día de la Exportación, la apuesta del puerto bahiense pasa por sostener su liderazgo agroexportador y aprovechar el crecimiento energético para atraer inversiones, agregar valor a la producción y ampliar las ventas al exterior. La articulación entre infraestructura, industria y logística será clave para consolidar su papel en la generación de divisas y el desarrollo económico del país.

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