“La economía debe estar al servicio de la persona”: el mensaje de León XIV en su primer discurso en la Argentina
El Sumo Pontífice habló frente al presidente, Javier Milei, autoridades nacionales y miembros del cuerpo diplomático en el Palacio Libertad.
El papa León XIV pronunció este domingo su primer discurso en la Argentina, durante el encuentro con el presidente Javier Milei, autoridades nacionales y miembros del cuerpo diplomático en el Palacio Libertad. En su mensaje, el Pontífice dejó una frase que despertó una de las mayores ovaciones de la jornada: “La economía debe estar al servicio de la persona, y no la persona al servicio de la economía”.
A lo largo de su intervención, el Santo Padre hizo especial hincapié en la necesidad de que el crecimiento económico se traduzca en mejores condiciones de vida para la población. En ese sentido, se refirió a las dificultades que enfrentan las familias, a quienes buscan empleo y a las personas que, a pesar de tener trabajo, no logran cubrir sus necesidades básicas.
“Una de las condiciones más elementales es poder vivir del propio trabajo. Esta tierra conoce bien el valor del esfuerzo de quienes se ganan la vida en el campo y en las ciudades, en los talleres, en las escuelas y en los hospitales; de quienes emprenden y de quienes cada día sostienen sus hogares”, expresó. Y continuó: “El trabajo permite a una persona sustentar a los suyos, desarrollar sus capacidades y saberse partícipe de la construcción de la patria”.
En ese contexto, León XIV planteó: “Por eso, corresponde favorecer cuanto abra oportunidades, estimule la iniciativa privada y permita que el crecimiento alcance también a quienes encuentran mayores dificultades”.
Luego, enumeró a algunos de los sectores que requieren una atención particular: “Pienso de manera particular en las familias que llevan sobre sí el peso de la incertidumbre, en quienes buscan trabajo, en los ancianos que han contribuido durante años a construir la sociedad y en quienes, aun trabajando, tienen dificultades para cubrir las necesidades de su hogar”.
Fue entonces cuando pronunció la frase que marcó su discurso: “La economía debe estar al servicio de la persona, y no la persona al servicio de la economía”.
El mensaje del Papa sobre la democracia
Otro de los ejes centrales de su intervención estuvo relacionado con la convivencia democrática y la necesidad de construir acuerdos en una sociedad atravesada por diferencias. “Compartir una misma herencia exige también aprender a convivir, aun cuando existan diferencias de pensamiento. La historia enseña cuánto puede crecer un pueblo cuando sus diferencias se convierten en ocasión de diálogo y encuentro. Por eso, la democracia pertenece también a esa herencia que debe ser custodiada”, sostuvo.
En esa línea, destacó la importancia de las instituciones y de la participación ciudadana: “Elegir a los propios gobernantes mediante el sufragio, participar en la vida pública, expresar con libertad las propias convicciones, confiar en la ley y reconocer en las instituciones un espacio común son bienes que se afianzan con el tiempo y que cada generación está llamada a cuidar y fortalecer”.
El Pontífice también se refirió a la responsabilidad de quienes ocupan cargos públicos. “A quienes han recibido responsabilidades públicas les corresponde una tarea especialmente exigente. La autoridad alcanza su sentido más alto cuando se ejerce como servicio, cuando sabe mirar más allá de lo inmediato y cuando pone sus capacidades al cuidado de aquello que pertenece a todos”, afirmó. Y agregó: “Quien ejerce la autoridad tiene también el deber de actuar con prudencia, reconocer los límites del poder que le ha sido confiado y orientar sus decisiones hacia el bien de toda la comunidad”.
León XIV también hizo referencia a la importancia de que las decisiones políticas tengan un impacto concreto en la vida cotidiana. “El bien común al que sirve la autoridad debe poder percibirse también en las condiciones concretas de la vida cotidiana”, señaló.
La preocupación por los jóvenes
En otro tramo de su discurso, el Papa puso el foco en las oportunidades para las nuevas generaciones y en la necesidad de que puedan construir su futuro. “Argentina posee muchos recursos humanos. Hacer fructificar esa riqueza en beneficio de todos exige prestar particular atención a los jóvenes. De las oportunidades que encuentren hoy dependerá en buena medida que puedan desarrollar aquí sus proyectos de vida”, expresó.
Y dejó una de las definiciones más contundentes de ese apartado: “Una nación debe preguntarse seriamente en qué ha fallado cuando sus jóvenes deben abandonar su tierra para realizar sus sueños”.
Para revertir esa situación, planteó la necesidad de fortalecer el sistema educativo y la formación profesional. “Crear las condiciones para que puedan proyectar libremente su vida en Argentina exige robustecer de manera particular la educación, la formación profesional, la universidad y la investigación”, sostuvo.
También pidió confiar en las nuevas generaciones y darles participación: “Esta tarea requiere también confiar en los jóvenes, reconocer su capacidad de iniciativa y abrir espacios donde puedan aportar sus ideas y asumir responsabilidades. La nación necesita contar desde ahora con su inteligencia, su creatividad y su participación”.
Cuidar los recursos naturales y combatir la corrupción
El discurso incluyó además referencias al potencial productivo y ambiental de la Argentina. León XIV destacó la riqueza natural del país y planteó que su aprovechamiento debe estar vinculado al bienestar de las comunidades. “Argentina ha sido bendecida por Dios con una extraordinaria riqueza natural. Sus campos, sus reservas de agua, sus fuentes de energía, sus minerales y la diversidad de sus ecosistemas ofrecen amplias posibilidades de desarrollo”, afirmó.
En ese sentido, agregó: “Una ecología auténticamente humana sabe unir el cuidado de la creación al de las personas, procurando que el aprovechamiento de estos recursos contribuya al bienestar de las comunidades y preserve las condiciones que hacen posible la vida y el trabajo en sus territorios”.
“El crimen organizado, las redes de trata de personas, el tráfico de armas y drogas, así como la corrupción, dañan la convivencia, alimentan la violencia y desvían recursos necesarios para el bien común”, advirtió. Y remarcó: “Frente a estas realidades son indispensables la acción coordinada entre los Estados y la solidez de las instituciones. Esa solidez depende también de la integridad personal de quienes han recibido la responsabilidad de gobernar, pues la corrupción erosiona la confianza de los ciudadanos en sus instituciones”.
La referencia al papa Francisco
En el comienzo de su discurso, León XIV también se refirió al significado especial de su llegada a la Argentina, la tierra natal de su antecesor, el papa Francisco.
“Mi llegada a esta tierra tiene, para mí, un significado particular. Durante doce años, la Iglesia universal escuchó la voz de un Pontífice argentino que llevó consigo, en la memoria y en el corazón, los lugares, las personas y la fe que aquí recibió”, expresó.
Y agregó: “Hoy, al sucederle en el ministerio petrino, recorro en cierto modo el camino inverso y vengo a la patria donde el Papa Francisco comenzó una historia que después habría de entrelazarse con la de toda la Iglesia”.
Finalmente, se dirigió directamente a los argentinos: “Queridos argentinos: en sus manos descansa hoy una parte importante de esa responsabilidad. El extraordinario patrimonio que poseen les permite mirar el futuro con confianza. Corresponde ahora hacer fructificar cuanto han recibido y mantener vivo aquel propósito de «constituir la unión nacional», proclamado en el Preámbulo de su Constitución”.
El Papa cerró su primer discurso con una invocación a la Virgen de Luján y un mensaje para el país: “Que el Señor los haga crecer como pueblo”, expresó, antes de concluir: “Que Dios bendiga a Argentina y a todos sus habitantes. Muchas gracias”. (TN)