La Argentina que nos debemos, según Berensztein: "Un país con el mayor mercado posible y todo el Estado necesario"
El analista pasó por Bahía, dejó su visión política, profundizó sobre las fortalezas y debilidades que ofrece hoy la Argentina y observó con asombro cómo nuestra ciudad sigue a la espera de importantes obras de infraestructura.
"Déficits políticos complican la gestión económica".
Así se denominó la charla que el prestigioso analista político Sergio Berensztein brindó anoche en nuestro medio.
Se trató de un encuentro corporativo e institucional organizado por la Unión Industrial de Bahía Blanca, el Banco de Comercio y Decker Camiones.
Doctor en Ciencia Política, Berensztein analizó el escenario político actual y evaluó su impacto directo sobre la economía y el ámbito empresarial.
Los ejes principales de su análisis giraron en torno de las inconsistencias y reformas pendientes. Y en ese contexto, expuso que, si bien el gobierno central prioriza metas de superávit fiscal y baja de inflación, se encuentra "empantanado" políticamente.
Berensztein argumentó que el relato oficial habla de miles de reformas pero que, en la práctica, las estructurales profundas (como la tributaria, previsional, financiera o la eliminación definitiva del cepo cambiario) siguen demoradas o incompletas debido a "la falta de construcción de consensos políticos estables".
En cuanto a la gobernabilidad y el Banco Central, examinó las contradicciones entre la retórica de independencia institucional y la realidad de un organismo que sigue operando de forma dependiente.
Por otra parte, analizó la tensa relación del oficialismo con actores clave como los gobernadores y el Congreso, señalando que "la falta de músculo político propio ralentiza la gestión económica".
Por otra parte, el orador puso el foco en el desgaste de la opinión pública frente al esfuerzo económico, la pérdida de poder adquisitivo del salario, la suba de tarifas sin subsidios para la clase media y el impacto que esto genera en el consumo y la microeconomía de las empresas.
Previo a la charla, Berensztein tuvo un espacio para dialogar con La Nueva.
—Sergio, por estas horas aquí se trabaja fuertemente en crear un ámbito de Regionalización frente a una provincia inviable para su interior profundo. ¿Cuál sería su enfoque en relación a este escenario?
"Yo creo que estamos experimentando cambios de abajo hacia arriba. Es la economía real, la gente con sus decisiones, la que está transformando el país. Muchas veces la política va detrás de los acontecimientos. Estamos viendo eso. Y ustedes, por lo que noto, lo están percibiendo. Entendiendo por otra parte el momento, con lo que viene generando Vaca Muerta y el impacto de inversiones en el Polo Petroquímico.
Y voy más allá. Fíjese lo que sucede con la minería que está poniendo a toda la Ruta 40 en valor. Esa Argentina árida que miraba siempre al litoral pampeano a una distancia enorme, con dos realidades completamente diferentes, hoy está siendo protagonista de un proceso de modernización sin precedentes en la Argentina. Con lo cual, en la práctica tenemos a provincias emergiendo y poniendo de manifiesto que el futuro no está en el Gran Buenos Aires, sino obviamente en el mal llamado interior. Que no es interior, es la Argentina profunda, que ahora está puesta en valor. Sin dudas un hecho muy importante".
—¿Qué nos faltaría entonces?
"Estamos frente a la carencia de un plan estratégico de desarrollo, que contemple la infraestructura adecuada para poder movilizar toda esa riqueza que la Argentina está generando y va a generar muchísimo más de cara al futuro.
Está claro que el presente nos ofrece un escenario con cierto deterioro donde sufren las rutas, los trenes, las autopistas, los puertos... Pero pasa en todo el país, no es algo exclusivo de Bahía. Sucede que acá quizás se nota aún más".
—Usted hace hincapié en la falta de obra pública, de obras viales. ¿Articular lo público y lo privado parecería ser la llave para salir de esta falta de infraestructura que ahoga al sector productivo todo?
"La pregunta sería quién financia todo eso. Porque tenemos a un Estado Nacional retraído en cuanto al financiamiento de la obra pública, siendo que se tiene que emprender de alguna manera. Entonces la otra pregunta sería: ¿existe un mercado de capitales domésticos para financiar todo eso? Bueno, lamentablemente la respuesta es 'no'. Porque la Argentina no tiene un mercado financiero suficientemente grande como, por ejemplo, ostenta Chile con las AFP (Administradora de Fondos de Pensiones). Por lo que habría que generar algún tipo de mecanismo con interacción público-privada para poder darle a nuestro país la infraestructura que necesita.
Estados Unidos prometió invertir acá mucha plata, lo que sería de gran relevancia. Me refiero a dinero que podría acelerar un proceso lamentablemente muy detenido y que requiere la reconstrucción de la infraestructura física".
—¿Nota que estamos empantanados en una discusión estéril, eso de padecer un Estado Papá o un Estado ausente? ¿Podemos pensar en llegar a un equilibrio?
"Bueno, justamente yo escribí un libro sobre eso (¿Somos todos peronistas? Del idealismo al pragmatismo, publicado por Editorial El Ateneo). En definitiva, no es ni una cosa ni la otra. La fórmula, que resulta fácil decirla y difícil implementarla, pasa por 'el mayor mercado posible y todo el Estado necesario'. Donde no tiene que haber competencia, sino complementariedad. Hay cosas que el sector privado seguro realiza mejor, como generar riqueza y asignar recursos. Pero hay algunas cuestiones que tiene que llevar a cabo el Estado, porque al sector privado no le importa o no considera emprendedurismo detrás de ello. Bueno, en esa concepción público-privada de complementariedad está el secreto".
—Muchos países en crecimiento sostenido lo han logrado. ¿Por qué no nosotros?
"Estados Unidos se encuentra impulsando el desarrollo tecnológico asociado con los sectores más dinámicos del rubro. Bueno, ahí tiene una clave. La industria de defensa, que en la Argentina podría tener indudablemente un desarrollo significativo, implica articular lo público-privado. Existen miles de ejemplos en la materia. El Estado tiene que garantizar los famosos bienes públicos esenciales:
Seguridad, justicia, salud, educación e infraestructura física-básica, además del cuidado del medio ambiente. Eso es fundamental. Pero lamentablemente el Estado argentino no lo hace bien. O mejor dicho, a veces no lo hace. Y en ocasiones surgen problemas a nivel federal como también barreras a nivel provincial y diría hasta local".
—Bahía Blanca ha sufrido azotes de todo tipo en los últimos años y, no sin asombro, recibimos desde la Nación escaso acompañamiento.
"Bueno, justamente sobre la inundación que padecieron venía charlando con algunos amigos. Todavía hay infraestructura clave tras aquel episodio que no se construyó en Bahía Blanca. Suena hasta ridículo. Es inconcebible. Una ciudad como ésta no puede tener esa herida abierta aún por cicatrizar.
—Yendo puntualmente al plano político, ¿ve posible un segundo mandato de Javier Milei?
"¡En un año pueden suceder tantas cosas! Pero yo creo que los países no tienen que centrarse en personas, en nombres propios, sino en proyectos. En políticas estructurales. Políticas de Estado. Si la persona adecuada es Milei, lo decidirá la gente. Si es otro u otra, también. Lo importante es que formule un plan estratégico. Si no se instrumenta un verdadero plan, hoy es Milei pero mañana ya no lo será. El país entra en péndulos que son muy destructivos, simplemente porque uno nunca sabe a qué atenerse.
Tengo un amigo que me jode pero es divertido. Me dice (sonríe): 'cuando el dólar está muy barato, esperá que ya va a estar caro. Y viceversa'. Y tiene razón. Me pregunta: ¿Cuánto hace que veraneas en Cariló? Le respondo que tres años. 'Bueno, ya vas a ir a Punta del Este', me dice con sorna. Es todo un péndulo muy raro. Y eso no puede pasar.
De una buena vez tenemos que lograr cierta estabilidad. En las reglas, en las políticas. Y después, en cuanto a los nombres propios, todos tienen cosas buenas, regulares y malas. Por fortuna, desde ese punto de vista, la gente tiene la posibilidad de elegir en Democracia, que es lo importante".