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Las obras que un pueblo rechazó y hoy abraza: el misterio que dejó Salamone

El 15 de octubre se cumplieron 88 años de la inauguración de las obras de Francisco Salamone en el partido de Tornquist. En Saldungaray, sus construcciones monumentales fueron cuestionadas por su tamaño y todavía hoy despiertan preguntas. 

En 1938, Saldungaray tenía una sola casa de dos pisos. En ese paisaje de construcciones bajas y calles abiertas, las obras de Francisco Salamone irrumpieron con una escala que muchos vecinos consideraron desmedida.

El rechazo inicial contrasta con lo que ocurre hoy ya que esas mismas construcciones se convirtieron en parte de la identidad de la localidad y en motivo de fascinación para quienes buscan comprender el legado del arquitecto.

"Lo más extraordinario de estas obras o lo más paradójico es que en su momento fueron rechazadas por ser mamotretas, grandes, monumentales en estos pequeños lugares en que no había ni siquiera arboleda como vemos ahora. Era la llanura total y estas obras se alzaban al medio de la nada", explicó Constanza del Río, coordinadora del Centro de Interpretación de la obra de Salamone en Saldungaray.

Para entender por qué Saldungaray recibió semejante despliegue arquitectónico, a pesar de no ser la cabecera del distrito, hay que volver a la década de 1930, cuando la localidad ocupaba un lugar destacado.

"Era la segunda población más grande del partido. Quien presentó el proyecto para adherirse a la Ley de Bonos, que era como se financiaban las obras en ese momento, fue Santiago Pedro Saldungaray, entonces presidente del CD de Tornquist", contó Del Río.

El plan de obras públicas se desarrolló durante la gobernación bonaerense de Manuel Fresco, en un período en el que Salamone proyectó edificios municipales, mataderos, mercados y portales de cementerios en distintos puntos de la provincia.

En el partido deTornquist las obras modificaron el paisaje y dejaron una huella que todavía puede reconocerse en ambas localidades.

La inauguración oficial se realizó con la presencia del propio gobernador acompañado de su esposa y demás autoridades.
La jornada comenzó en Tornquist, donde se realizó un desfile y  luego la comitiva se trasladó a Saldungaray para recorrer las construcciones del pueblo.

"Creo que lo que Salamone vio en este lugar fue posibilidad de progreso. Había muchas expectativas con los pueblos. Antes eran autosuficientes. Saldungaray era un pueblo agrícola ganadero fuerte y con varios comercios. Pero finalmente ese progreso no ocurrió. La gente se mudó a las grandes ciudades y los pueblos empezaron a morir, a hacerse más pequeños", reflexionó Del Río.

Aquella arquitectura estaba ligada a una idea de modernización y crecimiento. Sin embargo, la evolución de las localidades no siguió necesariamente las expectativas que habían acompañado las obras por ello, con el tiempo, los edificios adquirieron otro significado: se transformaron en testimonios de una época y en parte del patrimonio que distingue a la región.

"Lo que seguimos encontrando extraordinario es la mística que hay alrededor de Salamone ¿Qué hacen estas obras perdidas en estos pequeños lugares? Y además en muchas de sus obras no podemos saber qué quiso representar. Como sucede con nuestro portal del cementerio o con el ángel de Azul. Hay tantas teorías y ninguna certeza ¿No? Nada comprobado ni documentado. Creo que todo esto contribuye al mito y a la fascinación que hay alrededor de su obra", sostuvo Del Río.

El portal del cementerio y una tragedia familiar

Entre los interrogantes que todavía rodean las obras de Saldungaray, el portal del cementerio ocupa un lugar especial. Su composición monumental y su carga simbólica alimentaron distintas interpretaciones, algunas más descabelladas que otras.

Del Río tiene una teoría propia. Si hubiera podido conversar con el arquitecto, asegura, le habría preguntado si su interpretación es correcta.

"Mi teoría es que representa el cielo eterno de la hermana de Santiago Pedro Saldungaray, Estela, quien murió aquel trágico 30 de agosto de 1936, en un accidente aéreo", mencionó.

Estela falleció junto a su tío Juan Bautista Gil, quien era delegado de la localidad. Un año después del accidente se colocó una cruz en su memoria, conocida actualmente como el Cristo de Estomba.

Inicialmente los restos de ambos fueron trasladados a la bóveda de la familia en el cementerio local pero más adelante, Santiago Saldungaray, quien llegó a ser ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires, se llevó los restos consigo además de llamar Estela a la más chica de sus hijas.

Para Del Río, esta historia familiar permite pensar el portal desde una perspectiva distinta: como una posible representación vinculada con la memoria, la pérdida y la trascendencia.

Su interpretación encuentra un punto de apoyo en un detalle del proyecto original del cementerio. Según explicó, en el boceto figura la idea de un vitral con estrellas de bronce, una imagen que remite a la bóveda de la familia Saldungaray.

"Ese espacio funerario tenía un altar, un Cristo crucificado y un fresco de cielo circular con estrellas", comentó habiendo alusión a lo que no considera una coincidencia sino algo planificado.

"Para mí es la hipótesis que más sentido tiene", afirmó. Actualmente, la bóveda de Santiago Saldungaray y Estela se encuentra en el cementerio de Bahía Blanca.

Un misterio que forma parte del patrimonio

A 88 años de su inauguración, las obras de Salamone ya no son vistas solamente como aquellas construcciones desmesuradas que desconcertaron a los vecinos. Hoy forman parte de la identidad de Saldungaray y despiertan el interés de visitantes, investigadores y aficionados a la arquitectura.

Instagram: @centrosalamonesaldungaray

Facebook: Centro de Interpretación Salamone Saldungaray.

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