La Asociación Española, cada vez más cerca de terminar su teatro
La entidad centenaria busca devolverle a Punta Alta su histórica sala, con obras de recuperación y el apoyo de autoridades y la comunidad.
Cuando el telón vuelva a levantarse, la Asociación Española de Punta Alta no celebrará solamente la recuperación de una sala, también abrirá una puerta hacia la memoria de una ciudad que creció con el esfuerzo de quienes llegaron de lejos y encontraron en la ayuda mutua una forma de arraigo.
La entidad cumplió 116 años este viernes 30 de octubre. Su historia comenzó en 1910, cuando un grupo de inmigrantes españoles decidió organizarse para responder a necesidades que podían dejar a una familia sin protección: la enfermedad, los remedios y la falta de recursos ante una urgencia. La Asociación Española de Socorros Mutuos se convirtió en una de las primeras instituciones civiles de Punta Alta y en la más antigua que hoy mantiene su actividad de manera ininterrumpida.
Nació en una reunión en la esquina de Bernardo de Irigoyen y avenida Colón, en la primera casa puntaltense de material, propiedad de Antonio Malerva. La solidaridad fue el cimiento; con el tiempo, la vida social y cultural también encontró allí un lugar propio.
En 1933, la institución sumó un emblema que trascendió a sus asociados: el Teatro Español. Con capacidad para cerca de mil espectadores, el edificio expresó una ambición que iba más allá de la colectividad: ofrecer escenarios para compartir el arte.
Un teatro para toda la ciudad
Hoy, la recuperación de esa sala concentra los esfuerzos de la entidad. La presidenta de la asociación, Estela Menéndez, explicó que el objetivo es reabrir sus puertas en abril de 2027, después de años de trabajos y avances graduales. “Estamos terminando con mucho sacrificio el teatro”, resumió.
El proyecto requirió más que reparar el escenario. El equipo revisó los soportes, reemplazó estructuras dañadas y renovó el piso, que tenía unos 80 años. También modificó el acceso y reorganizó la platea. La sala contará con espacio para sillas de ruedas y un baño accesible para personas con capacidades diferentes, prestaciones que antes no tenía.
La puesta en valor incluye camarines con baño, un taller de escenografía y la preparación de telones y bambalinas. Menéndez destacó la colaboración de la comunidad, las autoridades locales y entidades de la ciudad, además de aportes del gobierno español a través de sus consulados.
Agregó que la financiación se sostiene con cuotas societarias, cenas, la tradicional venta de paella y otros platos típicos de España, eventos y alquileres de sus salones. Actualmente, la Asociación cuenta con unos 400 socios e invita a quienes quieran sumarse, con una cuota mensual de 3.000 pesos.
El telón como promesa
Menéndez es una agradecida del apoyo que reciben: “Siempre que golpeé una puerta, me la abrieron”, afirma. Su expectativa va más allá de terminar la obra: quiere que el teatro recupere su lugar en la vida cotidiana de Punta Alta, con artistas locales, escuelas, la Banda de la Base Naval Puerto Belgrano y nuevas generaciones sobre el escenario.
“Yo lo voy a disfrutar cuando vea que se abren las puertas y se levanta el telón. Eso va a ser lo más sublime”, dice. En esa imagen cabe el sentido del esfuerzo: restaurar un edificio para devolvérselo a la comunidad.
La presidenta sueña con que los jóvenes encuentren allí un espacio para crear y un motivo para quedarse en la institución y darle continuidad. La pertenencia se construye cuando hay proyectos compartidos y lugar para nuevas ideas. A 116 años de su fundación, la Asociación Española enlaza aquella solidaridad inicial con una tarea presente: cuidar lo heredado para que tenga futuro.