Una casa en obra y una red de solidaridad que busca acompañar a Jesús
Jesús tiene un tumor cerebral y se desplaza en silla de ruedas. Su tía Carina lo adoptó junto con sus tres hermanos. Con ayuda de la agrupación Juana Azurduy, la familia fue mejorando la vivienda, pero aún necesita muchas mejoras para que él pueda circular con mayor facilidad.
Jesús, de 13 años, tiene un tumor cerebral y necesita que su casa sea más accesible para trasladarse en silla de ruedas. Su tía Carina lo adoptó junto con sus tres hermanos. Las obras avanzan con esfuerzo y todavía falta mejorar todo el lugar. Soledad Espina, de la agrupación Juana Azurduy, impulsa una iniciativa para ayudar a la familia, que no suele pedir asistencia.
Hace cinco años, una médica amiga le pidió a Soledad Espina que ayudara a llevar a Jesús a la escuela. El chico tenía dificultades de movilidad y pasaba mucho tiempo en su casa. Su mamá, Mariana, estaba enferma y buscaban que él pudiera participar, al menos una vez por semana, de una actividad como plástica o música.
Así comenzó el vínculo de Soledad con la familia. Al principio, Mariana acompañaba a su hijo; después, Jesús empezó a ir solo. Él y sus dos hermanos mayores son hijos de Mariana y de un hombre que falleció. Tiempo después, Mariana formó pareja con Andrés y tuvieron a Camilo, el menor.
Cuando Mariana murió, hace dos años, Carina —hermana del padre de los tres mayores— se hizo cargo de los cuatro chicos. Aunque no tenía parentesco con Camilo, también lo recibió. Con el tiempo, Carina y su marido, Pedro, adoptaron a los cuatro.
De un día para otro, ocho personas pasaron a vivir en una casa que hasta entonces ocupaban cuatro. Tenía una habitación y una cocina. La familia se organizó y salió adelante en medio de muchas dificultades. “Se merecen todo, pero nunca piden nada”, cuenta Soledad.
Jesús volvió a ser intervenido dos veces en el Hospital Garrahan. Después de esas operaciones, su situación se volvió más compleja: perdió el habla y la movilidad de las piernas, se comunica con dificultad y se alimenta mediante una sonda.
La casa también fue cambiando de a poco. Antes, el baño estaba afuera y era una letrina; ahora está dentro de la vivienda. La segunda habitación ya está levantada y techada, y actualmente están revocando sus paredes. Pedro, que es albañil, hace los trabajos en los ratos que puede y con los materiales disponibles. Parte de esos materiales fueron comprados por personas que acompañan a la familia.
El próximo desafío es revocar la casa, hacer más segura la casa donde Jesús se desplaza con dificultad. Reunir materiales de a poco también puede ser complicado: a veces las donaciones son pequeñas y están dispersas, lo que hace difícil retirarlas y llevarlas hasta la casa.
Por eso, quienes quieran colaborar para comprar materiales de construcción, ladrillos, cemento, arena, cal, tirantes y chapas pueden hacerlo mediante el alias juanas.solidarias, de esta manera se podría comprar todo los materiales de una sola vez ya que retirar donaciones les resulta imposible.
La meta es que la casa pueda terminarse y convertirse en un espacio más cómodo y accesible para Jesús y sus hermanos. La agrupación Juana Azurduy buscan acompañar a la familia respetando su intimidad, por lo que las fotos fueron generadas con IA y los nombres de la familia, cambiados.