TGS avanza con una inversión que potencia a Bahía Blanca como polo exportador
Contrató la provisión de equipos y materiales y la ejecución de las obras para su proyecto de líquidos del gas de Vaca Muerta, entre otras acciones.
El proyecto de Transportadora de Gas del Sur (TGS) para procesar líquidos de Vaca Muerta y exportarlos desde Bahía Blanca comenzó a tomar forma en el frente portuario local.
En Puerto Galván ya se iniciaron las tareas de pilotaje, mientras avanzan la nivelación y el relleno de suelos para los futuros tanques de almacenamiento.
De acuerdo con fuentes consultadas, en breve también comenzarán en Cerri las obras en el terreno destinado a la planta de fraccionamiento. Allí se separarán los productos que llegarán desde Neuquén mediante un nuevo poliducto.
Estos movimientos marcan un avance concreto para una inversión que ampliará la capacidad industrial y exportadora bahiense. La ciudad incorporará instalaciones para recibir líquidos del gas natural, procesarlos y organizar su despacho hacia otros mercados.
Dentro del esquema local, cada instalación cumplirá una función específica. La planta de fraccionamiento separará la mezcla en productos comercializables; los tanques portuarios permitirán almacenarlos hasta su embarque.
Las novedades sobre el terreno coinciden con definiciones en las contrataciones. Durante la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, el CEO de TGS, Oscar Sardi, confirmó al diario Río Negro que la compañía ya adjudicó la provisión de equipos y materiales, además de la construcción.
También comenzaron los trabajos de nivelación en Tratayén, donde se concentrará el procesamiento inicial. Así, el emprendimiento despliega tareas tanto en el origen de la cadena como en su futura salida marítima.
De la cuenca al puerto
Cinco grandes componentes integran el desarrollo. El primero será un gasoducto de captación de aproximadamente 100 kilómetros, que conducirá corrientes de gas desde las áreas productoras de Vaca Muerta hasta Tratayén.
En ese complejo, la ampliación de las instalaciones permitirá recuperar propano, butano y gasolina natural. Una vez acondicionado, el gas restante podrá ingresar a los sistemas de transporte.
Desde allí partirá un nuevo poliducto de 577 kilómetros hasta Bahía Blanca. La mezcla de líquidos viajará por esa tubería hacia la planta de fraccionamiento, donde sus componentes se obtendrán por separado.
El recorrido continuará hasta el almacenamiento portuario y las instalaciones de carga. Esa conexión entre producción, procesamiento y transporte permitirá reunir los volúmenes necesarios para los despachos marítimos.
TGS presenta la iniciativa como la mayor inversión de su historia en procesamiento de gas.
Demandará unos 3.000 millones de dólares y permitirá triplicar sus exportaciones de líquidos.
La compañía proyecta ventas externas por más de 1.200 millones de dólares anuales y sostiene que la infraestructura dará lugar a la mayor terminal de exportación de propano y butano de Sudamérica.
Para Bahía Blanca, el impacto comprende tanto la construcción como la actividad posterior. A los servicios y suministros que demanden las obras se sumarán las necesidades de operación y mantenimiento de las nuevas instalaciones.
Detrás de la apuesta exportadora existe una necesidad de infraestructura para sostener el crecimiento de Vaca Muerta. Junto con el petróleo sale gas asociado que debe captarse, tratarse y encontrar una vía de transporte.
Si esa capacidad no acompaña el incremento de la extracción, puede convertirse en una limitación para los desarrollos petroleros. Por eso, el proyecto de líquidos tiene una importancia que excede la comercialización de sus productos.
Tratayén ya acondiciona gas y permite recuperar gasolina. Las nuevas instalaciones incorporarán la extracción de propano y butano.
Ese procesamiento permitirá aprovechar componentes con valor comercial y adecuar el gas restante para su ingreso a los gasoductos troncales. De esta manera, la inversión atenderá las necesidades de los productores y abrirá una nueva vía de exportación.
El horizonte de puesta en marcha informado por la compañía apunta a 2030. Hasta entonces, la ejecución deberá coordinar obras industriales, tendido de ductos y desarrollo portuario en distintos puntos del país.
La infraestructura fue diseñada con posibilidades de ampliación. Como informó este diario, TGS previó espacio para incorporar más unidades de procesamiento en Tratayén y aumentar el almacenamiento en Puerto Galván.
El criterio busca acompañar mayores volúmenes sin modificar por completo la ingeniería original. Con equipos adicionales, el sistema podrá elevar su capacidad de tratamiento y despacho.
Sardi incluso planteó que una segunda etapa podría comenzar mientras todavía se construye la primera. Esa posibilidad dependerá del crecimiento de la producción y de las necesidades de los clientes.
Mientras avanza con este desarrollo, la transportadora ejecuta otra obra estratégica: la ampliación del Gasoducto Perito Moreno. Su objetivo es sumar 14 millones de metros cúbicos diarios de capacidad antes del próximo invierno.
El plazo previsto para completar los trabajos es el 30 de abril de 2027 y las lluvias representan uno de los principales desafíos al cronograma dispuesto por la compañía energética.