El regreso de Matías Specogna a Estrella: "El corazón me latía a mil, sentía un calor tremendo en el pecho"
Es parte de la comisión directiva y ahora, ante la lesión de Carlos Balmaceda, volvió como jugador tras retirarse el año anterior. En su regreso, el equipo se aseguró el número uno de la LBB Oro.
Estrella vivió una particular noche, asegurándose, con la victoria ante Napostá, el número 1 de la fase regular de la LBB Oro, en lo que significó, a la vez, el regreso de un histórico como Matías Specogna.
"Estoy en la comisión hace años, no al nivel de actividad que tiene el resto y que están todos los días, sino más bien desde la parte jurídica. Y el año pasado, cuando dije que no seguía, pasaron dos días y me agregaron al grupo de WhatsApp que arma el equipo, así que estuve con eso y ahora estoy en los dos grupos, je", contó en "El Diario Deportivo", que se emite de lunes a viernes, de 15 a 16, por La Nueva Play
La lesión de Carlos Balmaceda acortó el plantel y fue ahí donde coincidieron, puertas adentro, que la única opción era sumar a Specogna.
"Cuando se lesionó Carlos (Balmaceda), el primer partido me empezaron a decir que tenía que estar y me cruzaba con alguien y también me pedían que me sumara para dar una mano, y eso te da orgullo, te hace sentir el calor, es muy lindo", reconoció.
"Cuando dije que sí, la verdad que tuve dudas, pero ahora que entrené durante la semana y después de lo de ayer, valió la pena haber aceptado, aunque en realidad yo no hice absolutamente nada, solo que me robé el protagonismo de todo lo que hizo durante el año un equipón", destacó.
Definitivamente fue un partido especial.
"Me sentí como si nunca hubiera dejado de jugar y en lo mental me preparé como siempre. Aunque en la entrada en calor di dos piques y no daba más, je. No me quería fatigar en la entrada en calor", se sinceró.
Esta vez influía la parte física, la basquetbolística y, también, la emocional.
"La verdad que en dos partidos de toda mi carrera como mayor me sentí nervioso: el primero después del ascenso, y ayer venía todo bien hasta que la gente vio que me paré al lado de la mesa de control; cuando entré se cayó el estadio, tremendo, el corazón me latía a mil, sentía un calor tremendo en el pecho", confesó Matías, quien convirtió la primera pelota que recibió.
Specogna argumentó por qué Estrella se quedó con el número uno.
"Hace años que venimos con la misma base, la mayoría son jugadores del club y talento nunca faltó. Es un grupo hermoso, se llevan bárbaro, se juntan a comer, ahora Balmaceda se va a pagar una choripaneada porque ganamos, je", aseguró.
Y comparó: "Lo que nos pasaba años anteriores era que entrenábamos bárbaro y en los partidos nos desinflábamos. Y este año se siente algo distinto, se ve que yo era el ancla, je".
Con los resultados obtenidos y la ilusión de ir por más, Specogna avisó: "A los chicos les dije, vengo a jugar una promoción o una final, otra cosa no me interesa, je".
Los integrantes del plantel que ascendió en 2015, incluido Matías, se tatuaron ese logro. Y Specogna adelantó que, en caso de conseguir el título "me tatúo toda la espalda, je".
Detrás de este presente de Estrella, con una base de jugadores propia, existe un convencimiento y una línea desde lo deportivo, que se conjuga con las posibilidades reales de lo económico.
"Económicamente el club no se puede dar ningún lujo. El esfuerzo de traer a Carlos (Balmaceda) fue muy grande y para tener un plantel que apunte a campeonar es muy costoso. El trabajo que hace la dirigencia es increíble, generando recursos de todo tipo, y hace muchos años que el club tiene la filosofía de jugar con base de jugadores propios", recordó Matías.
"Me parece sensacional que genere esa identidad el club -resaltó- que los chicos que vienen de abajo quieran jugar como Santiago (Quiroga), como Alan (Pan), Fausto (Herrera) o Federico (Macias), y que vean la tribuna llena, que canten, todo eso, como club de barrio y con las limitaciones económicas que tiene, me parece lo mejor".
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