Bahía Blanca reconoció el legado humanitario de Florin Manoliu
El Concejo Deliberante reconoció a Florin Manoliu como Ciudadano Ilustre Post Mortem por su labor humanitaria durante el Holocausto, su contribución a la difusión de los Protocolos de Auschwitz y su trayectoria en la Universidad Nacional del Sur.
El Honorable Concejo Deliberante de Bahía Blanca distinguió a Florin Manoliu como Ciudadano Ilustre Post Mortem, en una ceremonia realizada en la sede del cuerpo deliberativo, en Sarmiento 12. La distinción, aprobada por unanimidad mediante la Resolución 233-2026, reconoció su labor humanitaria en defensa de personas perseguidas durante el Holocausto, su aporte a la difusión internacional de los Protocolos de Auschwitz y su trayectoria académica en la Universidad Nacional del Sur.
Florin Manoliu
El homenaje puso en valor el compromiso de Manoliu con los derechos humanos, la memoria histórica y la dignidad humana. También propuso transmitir su historia a las nuevas generaciones e incorporarla a la memoria colectiva de la ciudad que eligió como hogar.
La presidenta del Concejo Deliberante, Gisela Caputo, abrió las intervenciones y explicó que distinguir a personas como Manoliu contribuye a definir la identidad de Bahía Blanca. Señaló que una ciudad no se construye únicamente con obras y espacios físicos, sino también con los valores y las personas que elige reconocer.
Gisela Caputo, presidenta de Concejo Deliberante
Raúl Woscoff, cofundador del Centro Raoul Wallenberg
Caputo destacó especialmente que Manoliu no había nacido en Bahía Blanca, pero sí la había elegido para vivir. Consideró significativo que alguien con su compromiso, valentía y empatía encontrara allí su lugar. Además, sostuvo que el homenaje representa una oportunidad para realizar una reparación histórica y para reflexionar sobre la ciudad que se desea construir.
“Entendíamos que era muy necesario poder hacer este reconocimiento, para toda Bahía Blanca y para toda la comunidad judía”, expresó. Y agregó que resulta valioso “construir el futuro en función a la historia y validando el presente”.
A continuación, Raúl Woscoff, cofundador del Centro Raoul Wallenberg – Muestra Permanente del Holocausto Shoá, relató cómo comenzó su vínculo con la historia de Manoliu. Contó que, durante los años noventa, su compañero Arturo Guevara insistía en que Manoliu había salvado a personas judías durante la guerra. La afirmación se confirmó cuando Guevara acercó al Centro una enciclopedia de la Segunda Guerra Mundial que documentaba sus acciones.
Arturo José Guevara, cofundador del Centro Raoul Wallenberg
Woscoff explicó que Manoliu trabajaba como encargado de comercio de la Embajada rumana en Suiza y que su condición diplomática le permitía desplazarse por la Europa ocupada. A mediados de 1944 viajó a Budapest, donde colaboró con una red de diplomáticos que incluía a Carl Lutz, Raoul Wallenberg, Ángel Sanz Briz y Giorgio Perlasca. Según su relato, llevó medicamentos y documentos que podían facilitar la protección de personas perseguidas y contribuir a salvar numerosas vidas.
También destacó que Manoliu trasladó a Suiza los Protocolos de Auschwitz, documentos que daban cuenta de la realidad del campo de exterminio y que permitieron alertar a otros países. Woscoff contrastó esa labor con la Circular argentina N.º 11, de 1938, que ordenaba restringir la emisión de visas y otros documentos a personas judías perseguidas. En ese contexto, presentó a Manoliu como una figura de dignidad y compromiso frente a una política de exclusión.
Arturo José Guevara, cofundador del Centro Raoul Wallenberg y antiguo jefe de trabajos prácticos de Manoliu en la UNS, lo recordó como un maestro y una influencia fundamental en su trayectoria docente.
Distinción para John Hunter, director del Cementerio Británico
“Fue realmente un maestro para mí. Yo tuve la oportunidad de trabajar, de hacer toda mi carrera docente a su sombra”, expresó. Guevara destacó su elegancia, su entrega y el entusiasmo con el que se incorporó a la vida universitaria, pese a haber llegado a la Argentina después de atravesar las consecuencias de la guerra.
Recordó que Manoliu participó en distintos órganos de gobierno de la Universidad, entre ellos la Asamblea Universitaria y el Consejo Superior. Según señaló, no era un integrante pasivo: estudiaba los temas, intervenía y fundamentaba sus opiniones. Guevara celebró que el homenaje permita que Manoliu ocupe un lugar destacado en la historia de Bahía Blanca.
Monolito en homenaje de Manoliu del Cementerio Británico
El periodista y exconcejal Gustavo Mandará reflexionó sobre cómo figuras de gran relevancia; a veces, no son suficientemente conocidas por la comunidad, a pesar de su enorme labor.
El periodista y ex concejal, trazó un paralelo e hizo mención a una letra de la artista María Elena Walsh (“no olvides el autobombo si quieres ponerte en venta, lo que tengas que pensar, no lo pienses por tu cuenta”), comparándola con la figura de Florin Manoliu. A diferencia de otros personajes históricos con menor trayectoria que alcanzaron gran fama mundial (como Oskar Schindler, llevado al cine por Steven Spielberg), Manoliu no hizo “autobombo”, resaltó Gustavo Mandará, y subrayó la hazaña que realizó Florin en la Segunda Guerra Mundial.
Gustavo Mandará, periodista y ex concejal
Durante la Segunda Guerra, describió Mandará, y con gran riesgo personal, Manoliu se movía en trenes europeos llevando información vital y documentos secretos (como los primeros informes mecanografiados y detallados sobre el campo de concentración de Auschwitz y las atrocidades cometidas, los cuales logró hacer llegar a manos diplomáticas en Hungría).
Esta información, agregó seguidamente Mandará, permitió alertar al mundo y frenar las deportaciones masivas de aproximadamente 120.000 judíos hacia dichos campos de exterminio. Su labor consistió en un trabajo de comunicación y verdad por encima del autobombo.
"Florin Manoliu eligió vivir en Bahía Blanca, y es loable destacar la importancia de que la comunidad bahiense revalorice su figura, e incorpore su historia en la identidad local, y que se logre que las nuevas generaciones conozcan su legado a través de espacios públicos y homenajes adecuados.
Para concluir, Gustavo Mandará agradeció la presencia de los asistentes y el apoyo del presidente del Cementerio Británico de Buenos Aires, John Hunter, por revitalizar y rendir homenaje a la memoria de Florín Emanuel Teodosio Manoliu, “El hombre que no podía ser espectador”.
Un monolito para mantener viva su memoria
John Hunter, presidente del Cementerio Británico de Buenos Aires, agradeció al Concejo Deliberante por la distinción y recordó que Manoliu fue sepultado en ese cementerio en 1977. Explicó que, tras conocer su historia, la institución impulsó la instalación de un monolito en su memoria, inaugurado el 12 de julio de 2026.
El memorial está ubicado en una zona central del cementerio e incluye el nombre de Manoliu, sus fechas de nacimiento y fallecimiento, y un código QR que permite acceder a información sobre su vida. Hunter expresó su deseo de que quienes lo visiten se pregunten qué significa ser un Justo entre las Naciones y puedan conocer la historia del homenajeado.
Para cerrar, propuso imaginar el agradecimiento de las personas que Manoliu ayudó a salvar y de sus descendientes: “Nosotros, hoy aquí en Bahía Blanca, en una forma imaginaria, y de parte de todos ellos, estamos haciendo eso. ¡Gracias Manoliu!, ¡Gracias Bahía Blanca!”.
La vicecónsul de Rumania, Ramona Goga
La distinción que quedará en la Embajada rumana de Buenos Aires
La vicecónsul de Rumania, Ramona Goga, manifestó la emoción que le provocaba representar a la Embajada rumana en el homenaje. Agradeció a las autoridades de Bahía Blanca por impulsar la distinción y destacó que Manoliu ayudó a miles de personas perseguidas durante el Holocausto.
Goga también subrayó que Manoliu fue reconocido por Yad Vashem (Centro Mundial de Conmemoración de la Shoá) y que, aunque había nacido en Rumania, encontró su hogar en Argentina. En Bahía Blanca desarrolló una parte importante de su vida y su labor académica en la Universidad Nacional del Sur.
La vicecónsul consideró que el reconocimiento demuestra que su legado sigue presente en la ciudad y permite valorar el vínculo que construyó con la comunidad bahiense. “La valentía y la solidaridad no tienen fronteras”, expresó.
El acto concluyó con un reconocimiento colectivo a la vida de Manoliu y al valor de preservar su historia. Las intervenciones coincidieron en destacar su valentía, su tarea humanitaria y su compromiso con la verdad, así como la importancia de que Bahía Blanca transmita ese legado a las generaciones futuras.