Una central eléctrica reconvertida para la Universidad de Oxford
Sacando provecho de lo existente, se ha reconvertido el centenario edificio, respetando parte de los materiales existentes.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Siempre resulta interesante conocer obras en las cuales se recuperan edificios industriales en desuso, que de esa manera vuelven a la vida útil y evitan una construcción completamente nueva.
En este caso el estudio británico John McAslan ha transformado una abandonada central eléctrica en un espacio de aprendizaje y alojamiento para la Saïd Business School de la Universidad de Oxford.
McAslan restauró las fachadas de ladrillo del edificio de 1892, mientras que sus niveles superiores, revestidos de metal, fueron reconstruidos y ampliados.
Llamado Centro de Liderazgo Global, el inmueble cuenta con 120 habitaciones, espacios para la enseñanza, comedor, biblioteca, gimnasio y una terraza con vistas al río Támesis.
El estudio diseñó una ampliación de ladrillo que reproduce la estructura existente, mientras que los cobertizos de turbinas revestidos de metal fueron reconstruidos y ampliados.
La sala de turbinas se transformó en una entrada de triple altura y un espacio compartido, como una gran plaza, diseñado para conversaciones informales fuera del aula.
Un patio como corazón
Un patio atraviesa el centro del edificio para permitir la entrada de luz natural, y tres plantas de alojamiento ocupan los niveles superiores, revestidos de metal gris perforado.
"La transformación combina la reutilización de elementos históricos con nuevas intervenciones, poniendo en valor su carácter industrial al tiempo de atender las necesidades contemporáneas", John McAslan.
"Para ello, fue fundamental conservar y expresar su potente volumen interior con un patio para la interacción, mientras que las viviendas refuerzan la relación del edificio con su entorno. El resultado es un entorno conectado con Oxford y sus tradiciones académicas, con un ambiente singular, tranquilo y dinámico", agregó.
Se propuso mantener el aspecto industrial conservando las cerchas de acero, el ladrillo y una grúa pórtico.
Conservar las fachadas fue fundamental, pero reconstruir los cobertizos internos ofrecería un rendimiento de carbono mejor que la estructura existente. Eso permitió introducir una envolvente de edificio y dar cabida al nuevo programa.