Mundo submarino: qué puede revelar el cañón Bahía Blanca
El reciente descubrimiento de 57 especies marinas y cinco nuevos géneros en el cañón submarino Mar del Plata vuelve a poner en evidencia cuánto queda por conocer del Atlántico Sur.
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
El número sorprende: 57 nuevas especies marinas y cinco nuevos géneros identificados durante un taller científico internacional realizado recientemente en Buenos Aires. Pero detrás de ese resultado existe una historia que interesa especialmente a Bahía Blanca.
Las especies descubiertas no corresponden a la campaña realizada en los cañones submarinos Bahía Blanca y Almirante Brown. El material analizado por los especialistas provino principalmente de la expedición realizada en 2025 al cañón submarino Mar del Plata, una de las grandes estructuras del talud continental argentino.
La importancia del hallazgo está también en lo que permite dimensionar. Durante aquella campaña, el buque de investigación Falkor (too) y el vehículo operado remotamente SuBastian exploraron sectores profundos del océano, con inmersiones que llegaron a unos 3.900 metros.
Las imágenes mostraron ambientes prácticamente desconocidos y permitieron recolectar organismos que luego fueron enviados a especialistas de distintos países. Un año después, 20 taxónomos e investigadores de América Latina y Europa se reunieron para estudiar ese material.
El resultado fue la identificación de 57 especies nuevas para la ciencia: 20 copépodos, 22 equinodermos —entre ellos pepinos de mar y crinoideos—, 14 cnidarios, como corales y plumas de mar, y un molusco escafópodo. También fueron reconocidos cinco nuevos géneros.
Pero hay un dato todavía más significativo: de las muestras de copépodos recolectadas, los científicos analizaron apenas el 10 por ciento y todos los ejemplares estudiados resultaron corresponder a especies nuevas.
Es decir que las 57 especies anunciadas no necesariamente representan todo lo que existe en ese material. Son el resultado de comenzar a estudiar una pequeña parte de una enorme cantidad de muestras.
La incógnita de Bahía Blanca
El dato adquiere una dimensión especial para nuestra región porque, en octubre de 2025, otra expedición del Falkor (too) exploró los sistemas de cañones submarinos Bahía Blanca y Almirante Brown.
La campaña, denominada “Ecos de dos cañones”, contó con participación de investigadores del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO), dependiente del CONICET y la Universidad Nacional del Sur. Entre ellos estuvieron Valeria Guinder y la becaria doctoral Azul Gilabert.
El objetivo no fue solamente buscar nuevas especies. Los investigadores procuraron comprender cómo estos enormes valles submarinos modifican la circulación del agua y qué relación tienen con la Corriente de Malvinas.
Los cañones pueden actuar como verdaderos corredores capaces de favorecer el ingreso hacia la plataforma de aguas frías, salinas y ricas en nutrientes. Ese mecanismo puede tener consecuencias sobre la productividad biológica de una extensa región del Atlántico Sur.
Durante la campaña se realizaron inmersiones con el SuBastian, se relevaron fondos marinos y se tomaron muestras de sedimentos y de la columna de agua. Pero, una vez terminada la expedición, comenzó otra etapa menos visible y mucho más prolongada: el trabajo de laboratorio.
La ciencia después de la expedición
Una muestra extraída del fondo marino no se convierte automáticamente en una especie nueva. Cada organismo debe ser identificado, comparado con especies conocidas y, cuando corresponde, estudiado mediante análisis morfológicos y genéticos.
Después llega la clasificación, la descripción formal y finalmente la publicación científica.
El caso del cañón Mar del Plata demuestra que ese proceso puede llevar tiempo. La expedición fue realizada en 2025 y recién ahora, en 2026, los especialistas pudieron confirmar las 57 nuevas especies.
Por eso, el procesamiento completo de las muestras obtenidas en Bahía Blanca y Almirante Brown continúa su recorrido científico. Todavía no es posible saber cuántas especies conocidas o desconocidas para la ciencia contiene ese material.
Tampoco sería correcto anticipar que de esas muestras surgirán necesariamente decenas de nuevos organismos. Pero el antecedente del Mar del Plata demuestra que el conocimiento actual sobre los ambientes profundos del Atlántico Sur es todavía limitado.
Y allí aparece uno de los aspectos más interesantes para Bahía Blanca.
El nombre del cañón no es la única conexión con nuestra ciudad. Investigadores vinculados al IADO participaron de la campaña y forman parte del proceso científico que busca comprender qué ocurre en esas profundidades.
Mientras las 57 nuevas especies del Mar del Plata ya tienen nombre y comienzan a incorporarse al conocimiento científico, las muestras de los cañones Bahía Blanca y Almirante Brown todavía esperan sus propias respuestas.
La expedición terminó hace casi un año. La investigación, en cambio, continúa. Y algunas de las novedades que podrían surgir del fondo del Atlántico Sur todavía están en los laboratorios, esperando ser descubiertas.