Un ciclón sobre la ciudad
Un ventarrón que envolvió en arena a la ciudad y derribó carteles y mampostería.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 106 años, en octubre de 1920, un ciclón atravesó la ciudad, generando importantes daños en la planta urbana.
Pese a su fuerza, el fenómeno pasó desapercibido para gran parte de la población, por un lado por la hora del hecho, cerca de la medianoche, por otro, debido su corta duración.
Los ocasionales caminantes pudieron advertir como la ciudad quedó envuelta con grandes torbellinos de arenilla levantados por un huracanado viento. Otras pocas personas, entregadas al reposo, despertaron por el estrépito de las puertas y ventanas sacudidas por el viento.
La potencia del ciclón quedó manifestada en la obra que llevaba adelante la firma John Wright y Sons Ltd, en Undiano y Chile, un galpón que serviría como depósito de la Sociedad Wastine, Bossut et fils, cuyo representante local era Luis Dumortier.
El edificio estaba prácticamente terminado, solo le faltaba el techado y la cristalería, siendo responsable hasta su entrega, que se estimaba se iba a concretar en 15 días, la sociedad Wright “por cualquier daño que sufriera la construcción”.
Por efecto del viento el edificio, levantado con un esqueleto de acero y materiales de primera calidad, se derrumbó, quedando en pie una mínima parte. Al caer, las grandes vigas arrastraron la madera, la cual quedó reducida a astillas. De casualidad se salvaron los varios cajones con cristales llevados al lugar un par de días antes.
Se especuló que el viento, al quedar encajonado, generó una presión interna tal que arrastró a los muros.
El ciclón también echó por tierra alambres transformadores en calle Blandengues, chapas anunciadoras de comercios, techados de viviendas y destruyó varios focos del alumbrado.
Por fortuna, señaló la crónica del hecho como positivo, “no hubo que lamentar desgracias personales”. No es poco.