Bahía Blanca | Viernes, 30 de enero

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El Banco Central admitió que la baja de la inflación enfrenta riesgos en el corto plazo

En su último Informe de Política Monetaria, el organismo señaló que existen factores estacionales y metodológicos que podrían afectar el ritmo de la desaceleración de los precios. De todos modos, se mantuvo optimista.

Foto: Archivo La Nueva.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) advirtió que el proceso de desinflación en curso enfrenta riesgos en el corto plazo por factores estacionales, cambios metodológicos en la medición de precios y ajustes de tarifas previstos.

La evaluación forma parte del último Informe de Política Monetaria (IPOM), correspondiente al cuarto trimestre de 2025, con el que la autoridad monetaria retomó la publicación trimestral de este documento técnico.

El IPOM reconoce que el proceso de desinflación no está exento de desafíos. En particular, advierte sobre la presencia de riesgos de corto plazo asociados a factores estacionales y transitorios, así como a la actualización de la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que comenzó a aplicar el Indec.

En el documento, el BCRA sostiene que estos elementos pueden introducir mayor volatilidad en la medición de la inflación durante los primeros meses del año, sin que ello implique necesariamente un cambio en la tendencia de fondo.

Entre los factores mencionados se encuentra la estacionalidad de algunos rubros con peso en el IPC, como el de carnes y derivados, cuyo comportamiento en determinados períodos del año puede incidir sobre la inflación núcleo. A esto se suma la correción en las tarifas residenciales de electricidad y gas, en el marco de la readecuación del esquema de subsidios, con impacto directo en la categoría de precios regulados.

 

El informe también hace referencia al cambio en los ponderadores de la canasta del IPC, que otorga mayor peso a los servicios (como vivienda, tarifas y transporte) y reduce la incidencia relativa de alimentos y bebidas, en línea con patrones de consumo más recientes.

Según reconoce el propio Banco Central, este cambio metodológico introduce un período de incertidumbre estadística que puede afectar la comparación interanual de los datos y la lectura de la dinámica inflacionaria en el corto plazo.

A pesar de estos riesgos, la autoridad monetaria afirmó que, una vez superadas las presiones transitorias e internalizados los cambios metodológicos, espera que la inflación retome y profundice su tendencia descendente.

Aunque reconoce los desafíos pendientes, el IPOM también destacó los logros del programa vigente, que según el BCRA permitió avanzar de manera sostenida en la corrección de los principales desequilibrios macroeconómicos heredados, cumpliendo con los contratos preexistentes.

Entre los factores mencionados en el documento, figuran el equilibrio fiscal, la eliminación del financiamiento monetario al Tesoro, la corrección de distorsiones en los precios relativos y el saneamiento del balance del BCRA. Según el diagnóstico oficial, ese conjunto de medidas contribuyó a reducir la inflación y a liberar el mercado cambiario.

El Banco Central ratificó su política monetaria sin metas de inflación

En materia de política monetaria, el organismo monetario ratificó la adopción de un régimen de control de los agregados monetarios como ancla nominal de la economía. “El BCRA no explicita una meta de inflación. Sin embargo, el BCRA sí ha hecho explícito su objetivo de que la inflación converja a la inflación internacional y procura mantener ancladas las expectativas en torno al proceso de desinflación en curso”, destacó.

Según el informe, esta estrategia es consistente con experiencias de estabilización exitosas en economías en desarrollo y tiene en cuenta las particularidades de una economía altamente dolarizada y en transición post-crisis, donde los canales tradicionales de transmisión (tasa de interés, tipo de cambio y cantidad de dinero) operan de manera diferente a las de economías en estado estacionario.

Bajo este esquema, la política monetaria buscará que la oferta de dinero acompañe de cerca la recuperación de la demanda real de dinero. En ese marco, el BCRA considera que están dadas las condiciones para priorizar, durante 2026, el abastecimiento de la demanda de pesos a través de la compra de divisas, con el doble objetivo de sostener la estabilidad nominal y facilitar la acumulación de reservas internacionales.

El informe destaca que esta situación contrasta con las condiciones adversas que prevalecieron en 2024 y 2025, cuando los conflictos entre objetivos económicos eran más marcados. Sin embargo, el Banco Central advierte que, en un contexto global y doméstico permanentemente cambiante, la multiplicidad de metas de la política económica sigue representando un desafío para el manejo de la política monetaria.

Finalmente, el BCRA reafirmó que, de acuerdo con el mandato establecido en su carta orgánica, velará por la preservación de la estabilidad de precios y utilizará todas las herramientas de política monetaria a su disposición para sostener el proceso de desinflación, aun reconociendo los riesgos y la incertidumbre que persisten en el corto plazo. (TN)