Bahía Blanca | Lunes, 20 de mayo

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La Cooperativa Obrera y su aporte a los sistemas agroalimentarios urbanos

El acto de presentación del documento denominado "Sistema Alimentario del abastecimiento local y modelo cooperativo de consumo se realizó en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera, situado en Zelarrayán 560.

Fotos: Pablo Presti-La Nueva.

Autoridades de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Cooperativa Obrera presentaron este jueves un informe realizado acerca del modelo cooperativo de consumo y su aporte a los sistemas agroalimentarios urbanos.

Se trató de la presentación del documento denominado "Sistema Alimentario del abastecimiento local y modelo cooperativo de consumo. El caso de la Cooperativa Obrera y su aporte a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, que se desarrolló en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera, situado en Zelarrayán 560.

Contó con la participación activa de autoridades de la Cooperativa Obrera, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, así como autoridades del Municipio de Bahía Blanca, la Asociación de Cooperativas de las Américas y Asociación de Cooperativas Internacional, además de referentes claves del movimiento cooperativo internacional, contrapartes del gobierno y aliados.

El informe impulsado por la FAO toma en cuenta la experiencia de la Cooperativa Obrera como actor clave en el abastecimiento alimentario en las localidades donde tiene presencia, y su capacidad para dar respuesta a los desafíos de implementación de una agenda urbana alimentaria que impulsa el organismo dependiente de las Naciones Unidas.

Pablo Barbieri, subgerente General de la Cooperativa Obrera, le dijo a La Nueva. que "la FAO visualizó en la forma de trabajo de nuestra entidad distintas prácticas que se alinean con soluciones innovadoras ante las diferentes problemáticas. Hizo un estudio de cuatro meses y hoy lo presentaron".

"El estudio destaca la distribución geográfica, la propuesta de distribución de alimentos, de surtido y de precios que va de ciudades de más de 500 mil habitantes a muchas otras por debajo de los 10 mil. Son muestras de accesibilidad y de disponibilidad de alimentos con las mismas condiciones en distintas ciudad y barrios. También el desarrollo vinculado con los alimentos frescos, el acceso a la fruta y la verdura, a los productos cárnicos y panificados, y a los productos propios o de terceros en alimentación saludable o funcional. Por último, destacó la reducción de pérdidas o desperdicio de alimentos,con un modelo que la Cooperativa ya lleva más de cuatro años donde se dona más de un millón y medio de platos de comidas y se las acerca a sectores vulnerables", cerró.

Acerca de la agenda alimentaria urbana

La necesidad de establecer una agenda alimentaria urbana comenzó a constituir una prioridad a partir del constante crecimiento de la población en los centros urbanos. En tal sentido, se estima que aproximadamente el 55 por ciento de la población mundial vive en áreas urbanas, mientras que en Argentina ese porcentaje asciende hasta 91%, ubicándola entre los países más urbanizados del mundo.

A su vez, este crecimiento poblacional se produce sin haber logrado disminuir los niveles de vulnerabilidad económica y social de gran parte de la población, en razón de que la pobreza y la inseguridad alimentaria se mantienen en niveles muy elevados y con tendencia a urbanizarse cada vez más a medida que crece la población.

Una de las expresiones más claras de la inseguridad alimentaria está representada en las múltiples formas de malnutrición presentes y en aumento en el mundo (desnutrición, deficiencia de micronutrientes, sobrepeso y obesidad). Estas alarmas en relación con la vulnerabilidad en el abastecimiento de alimentos sanos, seguros y saludables con una perspectiva inclusiva de la población, se torna aún más acuciante al considerar el impacto del cambio climático sobre los sistemas agroalimentarios.

En este contexto, la conformación de la Nueva Agenda Urbana, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2016, colocó a la seguridad alimentaria y la nutrición en el centro del desarrollo urbano sostenible.