Bahía Blanca | Martes, 16 de abril

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Leche: la producción aguarda un modesto crecimiento para 2024

La proyección es del 0,25 % respecto del año 2023. ¿La Argentina? El clima y la caída de la demanda condicionan a una producción que le cuesta recuperarse.

De acuerdo con las últimas estimaciones, se espera que la producción mundial de leche en las principales regiones productoras crezca sólo un 0,25 % durante el corriente año. Esto es ligeramente superior al aumento del 0,05 % registrado en 2023.

Lo bueno: es probable que la producción aumente, aunque todo depende de que haya variabilidad entre las regiones clave.
Según Rabobank, la oferta de leche en el último año no fue para esperada. De acuerdo con sus economistas, la baja demanda de importación china contribuyó a la falta general de movimiento en el lado de la demanda y a los precios más bajos que el año anterior.

Sin embargo, con una recuperación reciente (pero moderada) de los precios se espera que la producción de leche vea un cierto crecimiento en algunas de las regiones principales de exportación, con la excepción del Reino Unido, la Argentina y Nueva Zelanda.

Los Estados Unidos (1,0 %); la Unión Europea (0,3 %) y Australia (0,6 %) pronostican, aún, leve crecimiento.

La disminución del tamaño del rodeo en los Estados Unidos, observada entre los meses de marzo y octubre, se está estabilizando lentamente y se espera que el número de vacas aumente en este año en respuesta a la recuperación de los precios.

“El aumento de los volúmenes de leche en la Unión Europea se verá apoyado por un incremento en la demanda nacional y de servicios de alimentos, ya que la reducción de la inflación y el aumento de los salarios aumentarán los ingresos disponibles”, se aseguró en un informe de Rabobank publicado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina.

Es probable que Australia revierta algunas de las pérdidas de producción en 2023. Asimismo, es probable que los precios más firmes de la leche, junto con una buena demanda de exportación, impulsen la producción.

En nuestro país

Por otro lado, se espera que las condiciones climáticas volátiles, junto con el debilitamiento de la demanda de los consumidores, reduzcan la producción en la Argentina.

En Nueva Zelanda, el nuevo presupuesto conservador del gobierno significará un enfoque cauteloso para la agricultura y esto afectará a los flujos de leche durante la temporada.

En el Reino Unido, se estima que la producción para 2024 sea un 0,9 % más baja, dados los márgenes de reducción y la tibia demanda de los consumidores.

Según la entidad financiera de Países Bajos, es probable que los precios se estabilicen hacia los promedios históricos en el primer semestre de 2024.

Se concluyó que, teniendo en cuenta el modesto crecimiento de la producción, será necesario reanudar la demanda para impulsar el mercado.

Además, las condiciones continuas (que podrían causar algunos desafíos climáticos para los productores del hemisferio sur); la recuperación económica de China y la inestabilidad geopolítica en Medio Oriente también son otros factores importantes a tener en cuenta en este año.

La situación en China

Como los precios de la leche cruda china no lograron recuperarse antes de la temporada alta, los profesionales de la industria temen que, este 2024, sea el más débil para los productores en las últimas dos décadas, por lo que operar granjas con mucha deuda será difícil.

“Aunque los precios de la leche cruda suelen alcanzar su punto máximo a principios de año, en algunas zonas los valores de referencia han caído al nivel más bajo de los últimos seis años”, se indicó desde la OCLA.

Los precios de los productos lácteos crudos y frescos promediaron CNY (yuanes) 3,66 (U$S 0,50/lt.) en la última semana de diciembre en la Región Autónoma de Mongolia Interior, provincia de Hebei y otras ocho importantes regiones productoras de leche, un 11 % menos que hace un año, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China.

Un productor de leche en Hebei dijo que una organización industrial respaldada por el gobierno compartió, durante una reunión, que se espera que el precio de referencia sea de 3,6 CNY por kilo en el primer trimestre, y no sólo es aproximadamente un 12 % más bajo que el precio de hace un año, sino también está bastante cerca del precio observado durante el primer trimestre de 2018, el punto más bajo del último ciclo de auge y caída de la industria.

“Afortunadamente, los precios de los alimentos para animales, como el maíz y la harina de soja, cayeron respecto al año anterior”, se dijo y se agregó que esto ayudó a que el tambo aún alcanzara el punto de equilibrio.

Lo cierto es que las granjas de todo el país se deshicieron de alrededor de un millón de vacas durante el el último año.

Pero la oferta sigue siendo excesiva. La producción media de leche por vaca está aumentando, lo que ha compensado, en parte, la reducción de las existencias, mientras que la demanda del mercado sigue siendo insuficiente.

La caída de los precios ha comenzado a pasar factura, incluso, en los grandes tambos que tienden a ser más estables financieramente que sus pares más pequeños. (Fuente: OCLA).

China, el tercero en el mundo

Aunque la leche no forma parte de su herencia culinaria y la población es tradicionalmente intolerante a la lactosa, China tiene una influencia decisiva en el mercado lácteo mundial.

Es el mayor importador de leche y, en los primeros nueve meses de 2023, compró 2,4 millones de toneladas de productos lácteos del extranjero, por un valor de 10.000 millones de dólares.

Nueva Zelanda, el mayor exportador de leche del mundo, depende sustancialmente del mercado chino y representa el 39 % de las importaciones.

China también es un destino importante para la Unión Europea que, con una participación del 33 % de las importaciones, está por delante de Australia con un 7 %.

China también se ha convertido rápidamente en un gran productor de leche y ocupa el tercer lugar en el mundo después de India y los Estados Unidos, con un consumo per cápita que aumentó de 25 kilogramos en 2006 a 36 kilogramos en 2019.

Puntualmente, con casi 1.400 millones de habitantes y una clase media cada vez más sensible a los aspectos de la nutrición y abierta a una dieta más variada y occidentalizada, la demanda de leche y productos lácteos ha crecido significativamente.

Esta denominada revolución blanca comenzó con la fundación de la República Popular China en 1949, cuando el gobierno impulsó el consumo, considerándola un alimento nutritivo y beneficioso para la salud y se puso en marcha el desarrollo del sector lácteo nacional con la creación de establos colectivos, cooperativas y empresas estatales.

Hasta ese momento, el consumo de leche se limitaba a las zonas urbanas donde vivían los extranjeros, quienes crearon las primeras granjas lecheras.

En primer lugar, la Shanghai Dairy Company fundada en 1883 por el británico William Little, seguida en 1906 por la Tianjin Dairy Company fundada por el francés Paul Doumer y, en 1915, por la Beijing Dairy Company, fundada por el danés Carl Jensen.

Sin embargo, el gran (y rápido) impulso al desarrollo del mercado lácteo lo dieron las reformas iniciadas en el año 1978, que abrieron el país al mercado internacional y al sector privado, determinando el crecimiento económico, el aumento del poder adquisitivo y el cambio demográfico y cultural.

En su evolución también se ha visto afectado por vulnerabilidades como, por caso, las fluctuaciones de los mercados internacionales o las barreras comerciales.

Particularmente impactantes han sido las crisis sanitarias, como el escándalo de la leche adulterada con melamina en 2008, dañando gravemente la confianza de los consumidores en la calidad y seguridad de los productos lácteos nacionales.

El país ha sabido reaccionar con determinación, invirtiendo en nuevas tecnologías como trazabilidad, inteligencia artificial y biotecnología para mejorar la eficiencia, calidad e inocuidad de los productos, implementando también mejores prácticas a favor de la sostenibilidad.

Los resultados están a la vista: en 2022, Yili, con una facturación de 13,5 mil millones de dólares, y Mengniu Dairy, con 11 mil millones de dólares, serán la quinta y séptima empresa láctea del mundo, respectivamente, junto con Bright Dairy, con una facturación de 4.500 millones de dólares, representan el 60 % de la cuota de mercado chino y tienen una fuerte presencia internacional.

Si Occidente ha aportado tradición y calidad al sector lácteo, China suma dinamismo e innovación. El desafío está cada vez más abierto. (OCLA, del newsletter de Clal.it por Leo Bertozzi).