Bahía Blanca | Jueves, 02 de abril

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Los Chopen y el sueño de un Centro Cultural inclusivo para Bahía Blanca

El colectivo, ampliamente reconocido en el ámbito cultural, ofrece un espacio de aprendizaje y expresión para personas con discapacidad, cuyas edades oscilan entre los 24 y los 70 años.

Fotos: Los Chopen

Desde 2007, Los Chopen han tejido una historia de inclusión y creatividad a través del arte. Este colectivo, nacido para potenciar las habilidades de personas con discapacidades intelectuales, ahora se enfrenta a un desafío que promete marcar un antes y un después en su trayectoria: construir su propio Centro Cultural.

Por años han funcionado en espacios prestados o alquilados, adaptándose a las circunstancias mientras seguían creciendo como comunidad artística.

Sin embargo, en 2023 dieron un paso crucial: adquirieron un terreno en Parchappe al 800.

Con la colaboración desinteresada del arquitecto Bruno Marcolini, ya cuentan con un anteproyecto para el espacio, pero ahora necesitan reunir los recursos para hacerlo realidad.

“El terreno tiene agua y estamos organizando una campaña de socios para juntar recursos y comenzar a construir”, detalló Ana Montaner, más conocida como Tati, fundadora y coordinadora actual del grupo.

El origen de un sueño

El nacimiento de Los Chopen tiene una raíz profundamente emocional, unida al amor y la inspiración que brotan de una experiencia familiar única. Tati encontró en su hermana, María Elena “Pipi” Montaner, no solo un vínculo entrañable, sino también una chispa creativa que encendería un proyecto transformador.

Pipi, quien tenía síndrome de Down, canalizaba su amor por el arte a través de la pintura, construyendo con pinceles y colores un lenguaje propio, una ventana única hacia su forma de ver el mundo.

Cuando falleció, en 2020, dejó un legado que trascendió las fronteras del taller que inspiró.

Con su talento y sensibilidad, logró exponer y vender sus obras tanto en la ciudad como fuera de ella, convirtiéndose en un ejemplo vivo del poder del arte para transformar vidas.

Josefina Recio, directora y guionista, además de su sobrina, resumió su esencia con conmovedoras palabras: “Creadora de mundos maravillosos”.

La conmoción en el ámbito cultural por su partida no fue casualidad, sino reflejo del impacto profundo que tuvo en quienes la conocieron.

Hoy, Los Chopen sigue siendo un espacio de aprendizaje y expresión, fiel a la filosofía que Pipi ayudó a sembrar.

En el taller, personas de entre 24 y 70 años exploran la cerámica, la pintura y el arte textil, dando vida a bowls, fuentes, mates, remeras y manteles, cada pieza impregnada con la autenticidad y la diversidad que caracterizan al colectivo.

“Como filosofía de grupo apuntamos a la capacidad, al potencial que cada uno tiene. No negamos que hay una discapacidad en otras áreas, pero no está en lo artístico”, señaló Tati en diálogo con La Nueva.

El único requisito para participar es “el gusto por el arte”. En la actualidad, el grupo cuenta con alrededor de 30 participantes que asisten uno o dos días a la semana.

Tati lidera los talleres de pintura y arte textil, mientras que María Eugenia Gutiérrez se encarga de la cerámica, Ana Clara Peralta colabora en ambas áreas según las necesidades, y Clara Cabrera gestiona la parte cultural.

El proyecto es completamente autogestivo. Los talleres no solo brindan a los participantes un espacio de aprendizaje y expresión, sino que también generan productos únicos que se venden para financiar las actividades.

“Casi siempre tenemos muestras en Bahía o incluso fuera de la ciudad”, comentó Tati. Próximamente, estarán presentes en la Noche de los Museos, en la plaza del Tango, con un stand de productos, y en la feria de 2Museos, que comenzó este jueves.

Los Chopen también han trascendido con proyectos como el libro Diálogos plásticos literarios y el documental El huevo del dinosaurio, dirigido por Recio, que ganó premios internacionales.

Un lugar para toda la comunidad

El futuro Centro Cultural no será solo un taller ampliado para Los Chopen. La visión es ambiciosa y comunitaria: un lugar donde escritores puedan presentar libros, músicos dar conciertos y artistas de todas las disciplinas encuentren un espacio para compartir su obra.

“Desde Los Chopen hacia la ciudad”, resumió Tati, enfatizando que el propósito es devolver a Bahía Blanca todo el apoyo que han recibido a lo largo de los años.

Es por esto que su construcción necesita de la colaboración de todos. 

Además de adquirir productos en sus ferias, es posible asociarse al grupo o realizar donaciones directas a través del siguiente alias: loschopenventas.

Quienes deseen apoyar esta iniciativa también pueden contactarse a través de sus redes sociales: en Instagram (@somosloschopen) y en Facebook (Los Chopen Artistas Plásticos).

Cada aporte, por pequeño que sea, es una pieza fundamental en este gran mosaico inclusivo que busca transformar un terreno vacío en un espacio lleno de arte, creatividad y oportunidades para toda la comunidad.