Bahía Blanca | Miércoles, 22 de mayo

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Centro Natán II: con el microemprendimiento textil se inicia una nueva etapa

Funciona en el espacio del comedor y merendero situado en Nicolás Pérez 1935. Las aplicaciones son múltiples, pero se destacan los trabajos con chombas y remeras.

Trabajo de las costureras en la confección de chombas en el Centro Natán II. / Fotos: Pablo Presti-La Nueva. y Prensa Centros Natán I, II y III

“En Natán II ya iniciamos el microemprendimiento. Contamos con 8 máquinas industriales y una bordadora para hacer calzado. Es un proyecto de la Nación, con el cual ya atendimos a 220 familias en tres barrios. Hicimos cursos de calzado, de electricidad y de costura. Ahora, nuestro fin es fundar una cooperativa textil, un proyecto que se ha demorado por la pandemia. Esperamos tener la colaboración de las damas que llegan al centro, porque podremos hacer desde guardapolvos hasta delantales para jardín de infantes”.

El textual corresponde a Dora Sensini, fundadora y directora de los centros sociales Natán I, II y III, expresado en los primeros días de enero de 2022, cuando recién se estaba alejando el COVID-19.

Poco menos de dos años después, aquella intención se hizo realidad en Natán II, más allá de sus funciones específicas de asistencia —alimenticia— en barrios donde residen familias en condiciones de vulnerabilidad.

“Pudimos cumplir uno de nuestros sueños, que era la cooperativa textil”, dijo Sensini.

“Ya contábamos con las máquinas de 3, 4 y 5 hilos; la sublimadora, que nos donó la firma Dow, y la bordadora. También hay para hacer calzado. En total son ocho las maquinarias”, agregó.

La formación

De todos modos, el paso clave para esta actualidad fue la etapa de capacitación realizada en el lugar que, en algunos momentos, llegó a contar con 25 mujeres en tres horarios previstos.

“Con todo el aprendizaje encima, la mayoría se fue a trabajar a otros lados, que era también uno de nuestros objetivos”, sostuvo.

Las tareas se iniciaron en los últimos días de este noviembre y, en todos los casos, no se deja de capacitar a más mujeres interesadas en participar de la propuesta.

El Centro Natán II se encuentra ubicado en Nicolás Pérez 1935 de nuestra ciudad.

“Con tres costureras, que son quienes tienen distintas capacidades, trabajamos en la confección de chombas para empresas”, contó Sensini.

“Si bien tenemos una importante cantidad de telas, para los trabajos encargados llegan todas cortadas y aquí se realiza la tarea final”, comentó.

Uno de los trabajos encomendados es para los miembros de la Guardia Urbana de la Municipalidad de Bahía Blanca.

Con la sublimadora (NdR: son máquinas eléctricas termoestampadoras que trabajan mediante el calor y la presión) se hacen estampados en distintas telas para remeras, almohadones, manteles y centros de mesa, por ejemplo, pero su utilización puede extenderse.

“Es una salida laboral muy importante para las costureras y es algo que pensamos incrementar”, dijo.

“Estamos trabajando en eso y tenemos la expectativa de que alguien más se acerque para pedirnos la confección de chombas, así como para la tarea de sublimado, que bien podría ser en remeras con inscripciones de las entidades deportivas de Bahía Blanca”, explicó la fundadora de los centros sociales de asistencia.

Si bien la cooperativa aún no tiene nombre, próximamente se contará con una página web para dar a conocer el alcance del proyecto y las alternativas de participación.

La decisión de instalar la cooperativa textil en Nicolás Pérez 1935 se relaciona con la imposibilidad de desarrollar el denominado salón de los abuelos. “Hubo una dispersión tras la pandemia. Era muy difícil retenerlos y darle las atenciones adecuadas”, aseguró Sensini.

El temporal y otra modalidad de asistencia

“Lo primero que atendimos, y con urgencia, fue La Casa de Encuentro Comunitario en Holdich 2400 de Villa Caracol, donde está Natán III”, dijo Sensini, acerca de los minutos posteriores al trágico temporal vivido en Bahía Blanca el último 16 de diciembre.

La fomentista destacó, en todo momento, que la principal asistencia la recibió desde las autoridades de la municipalidad de Bahía Blanca.

“Al instante decidimos abrir las puertas porque algunas casitas se desmoronaron y en otras se levantaron los techos”, añadió.

“A esas familias se les dio desayuno, almuerzo y merienda, pero no estuvimos solos, ya que —insistió— enseguida recibimos mucho apoyo desde la comuna”, comentó.

Dora Sensini, fundadora y directora de los centros sociales Natán I, II y III.

Más allá del fenómeno climático, en los centros sociales se continúa la asistencia, aunque ahora existe un cambio en la modalidad.

“Asistíamos con viandas para unas 280 familias, pero ahora prefieren llevarse los distintos alimentos y el resto de la mercadería sin elaboración. No hacer más viandas fue algo consensuado y, en realidad, para todos resulta más práctico y efectivo”, comentó.

Las familias retiran, todos los viernes de acuerdo con un registro puntual censado oportunamente, una gran bolsa con alimentos perecederos y no perecederos que, en muchos casos, contribuye a la asistencia para toda la semana.

La entrega se realiza en Natán I, en tanto que en Natán III es viernes por medio.

“Lo que reunimos de las donaciones semanales nos alcanza sólo para un lugar. En realidad, es porque ya estamos asistiendo a cerca de 280 familias”, afirmó.

En la bolsa se incluye pan (de La Nueva Reina) y fiambre; verdura del Mercado Aguado; menudencias del frigorífico Incob y una importante cantidad de fiambre, en especial de donantes que no quieren ser reconocidos.

Asimismo, desde la comuna de Bahía Blanca llegan alimentos secos, como fideos y arroz, y el Senasa dona papas, cebollas y otras verduras, del mismo modo que siempre el Banco de Alimentos de Bahía Blanca, a cargo de Paloma Flores, contribuye con una parte importante de la demanda de alimentos frescos y no perecederos.