Bahía Blanca | Lunes, 27 de mayo

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A pesar de los avances, las mujeres siguen con sueldos más bajos

Si bien se advierte una disminución en las diferencias entre géneros a lo largo de los años, la inserción de la mujer en el mercado de trabajo, sus ingresos y carga horaria siguen siendo problemáticas a resolver.

Mañana se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Las mujeres argentinas tuvieron menos ingresos, 24.5 % en promedio, que los hombres en el tercer trimestre del 2022. Así lo indica la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), con datos difundidos en febrero último.

Comparando este relevamiento con el realizado en 2019, un año antes de la pandemia de COVID-19, se puede advertir que en este tiempo se redujo la asimetría entre géneros ya que en ese momento la brecha salarial era del 29 %. Sin embargo, la inserción femenina en el mercado laboral, los ingresos que perciben por igual trabajo y la extensión de la carga horaria, continúan dando ventaja a los hombres.

Es que la cuestión tiene una base cultural donde están naturalizados los roles femeninos y masculinos en la estructura social, y las mujeres tienen que compatibilizar su trabajo dentro y fuera del hogar.

Sobre la base de los datos estadísticos disponibles podemos observar que en 2022 las mujeres percibieron casi dos puntos más de salario que en el año 2019, siempre en valores promedio.

Pese a que se observa en el país una tendencia a mejorar la paridad, los ingresos de las mujeres siguen siendo más bajos que los correspondientes a los asalariados masculinos. Es lo que se denomina brecha salarial: a igual tarea, distinto salario, dependiendo del género.

Brechas de ingresos mensuales. (Gráficos: Ecofeminita)

Los datos relevan que, en el 2022, la brecha de género en relación a la tasa de actividad, fue del 19 % y en 2019 del 21 %, lo cual incide en las posibilidades de autonomía y en los haberes jubilatorios. Respecto a estos últimos, en 2022 las mujeres percibieron un 33.6 % menos que los hombres mientras que, en 2019, el porcentaje fue del 35.6 %.

La feminización de las tareas domésticas y de cuidado constituyen limitaciones de tiempo que afectan el acceso al mercado laboral y el desarrollo de la trayectoria. El trabajo remoto desde el hogar no resuelve la problemática, en la medida en que las mujeres se siguen haciendo cargo de más tareas que los hombres.

Personas que realizan las tareas domésticas del hogar según sexo.

Los datos muestran que las mujeres dedican menos horas a sus funciones laborales por causas estructurales, ese porcentaje era alto en 2019 y lo siguió siendo en 2022. Las encuestas los discriminan por edad -mayores o menos de 25 años- y ponen de manifiesto que las mujeres son más propensas a situaciones de subocupación horaria y desocupación.

Tasas de desocupación y subocupación por sexo.

Otro factor importante a tener en cuenta es que las mujeres ingresan más tardíamente al mercado laboral, debido a que un porcentaje amplio elige estudiar. Cabe recordar que históricamente las mujeres han accedido a las universidades después de los hombres y actualmente constituyen una mayoría en las mismas. Sin embargo, tanto en 2019 como en 2022, con igual nivel educativo, las mujeres no accedieron a mejores puestos de trabajo o mejores salarios.

La diferencia de ingresos en 2022 fue del 23,5 % entre las que contaban con nivel universitario superior y en 2019 fue del 31,7 %. Pero la brecha se agranda respecto a las mujeres que solo poseen nivel primario, el 41,9 % y 45,1 % en 2019 y 2022, respectivamente.

Brecha de ingresos de la ocupación principal por sexo y nivel educativo.

La situación no cambia en cuanto a posibilidades de desarrollo profesional de las mujeres y el ascenso a posiciones acordes a su calificación, porque son los varones quienes pueden acceder mayoritariamente a los puestos de dirección y jefatura. Los datos estadísticos expresan que en las ocupaciones profesionales los hombres ganaron en 2022 un 22,5 % más que las mujeres y en el 2019, un 28,5 % más.

Brecha de ingresos de la ocupación principal por sexo y calificación ocupacional.

Las ramas de ocupación también reflejan muros invisibles que segmentan el mercado de trabajo de acuerdo con los estereotipos de género aún vigentes, lo que se conoce como "Paredes de Cristal". Las mujeres se ocupan de tareas vinculadas al cuidado y reproducción, servicio doméstico, enseñanza, servicios sociales y de salud. Mientras que las actividades primarias, la industria manufacturera, la construcción, el transporte y las comunicaciones, se encuentran masculinizadas.

Indicadores por ramas de la ocupación.

Estos datos oficiales revelan prejuicios culturales, además de asimetrías en el ingreso y permanencia en los puestos de trabajo, en el acceso a puestos calificados y en la distribución de tareas. Muestran también algunos avances importantes a identificar para trabajar las cuestiones pendientes, en favor de erradicar desigualdades.

En este abordaje la brecha salarial y la inequitativa distribución de tareas asociadas para que las mujeres pueden percibir ingresos semejantes a los de los varones, son temas centrales. Juntos con otras demandas que incluyen más derechos y autonomía, son una agenda común de reflexión en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que se conmemorará mañana.