Bahía Blanca | Martes, 23 de abril

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Ganadería 2023: una cuenta que saldrá de los precios y de los volúmenes exportables

“El sector afronta un año complicado. Esto es así no sólo por lo que dejó el clima, sino también por lo que representa la incertidumbre de los valores”, dijo el Ing. Agr. Andrés Halle, consultor de Econoagro.

“El mercado interno deprimido. Un año en que la política no dejará librados a los precios ganaderos y habrá una merma en la demanda de invernada debido al menor poder de compra de engordadores (a pasto y a corral) que, finalmente, se traducirá en menores recursos para el criador. Es decir, la ganadería será dependiente de lo que suceda con los precios y con volúmenes exportados”.

Son las conclusiones del Ing. Agr. Andrés Halle, consultor de mercados agropecuarios y responsable de Econoagro, quien recordó que, históricamente, se sabe que la existencia de adversidades climáticas puede generar procesos de liquidación que duran un corto período.

También dijo que los ciclos de producción son característicos de la ganadería vacuna; están determinados por las oscilaciones de variables de carácter económicas y biológicas y que se manifiestan a través de las variaciones del stock, que surgen como consecuencia de cambios en la oferta y/o demanda de la carne como bien de consumo y que, además, tienen la capacidad de retroalimentarse.

Ing. Agr. Andrés Halle, consultor de mercados agropecuarios y responsable de Econoagro.

“La seca de 2022 dejó a muchos de los planteos de cría con pocas reservas, tanto forrajeras, como de concentrados energéticos. Además, los vientres terminarán el servicio con una condición corporal pobre y, posiblemente, con menores índices de preñez”, sostuvo.

Por otra parte, los terneros de la zafra 22/23 tendrán —seguramente— al momento del destete menos kilaje que el año anterior y, quizás, haya menor cantidad.

“Este combo dejará al productor en una situación complicada. Para este invierno, el campo tendrá una menor receptividad; es decir, menos reservas, pérdida de praderas y demás, con vacas que terminarán el verano con mala condición corporal”, indicó el Ing. Halle.

“El resultado es una situación en donde se combinan alzas en los costos, menores ingresos debido a la venta de menos kilos y, seguramente, con precios más bajos”, agregó.

El analista también señaló que, para mantener ingresos similares a los del último marzo, el ganadero se verá obligado, en la próxima zafra, a vender mayor cantidad de cabezas.

“Aquellos invernadores que también hayan sufrido la seca verán reducida la potencialidad de carga del campo, y producto del aumento de costos, por el precio del grano maíz básicamente y menores ingresos por ventas, disminuirán la capacidad de pago”, explicó.

En el último diciembre, los precios a moneda constante se ubicaron, para el novillo y el ternero respectivamente, un 35 % y 40 % por debajo de los valores existentes a diciembre de 2021.

“Es muy posible que para marzo venidero los precios del gordo repunten, aunque resulta difícil creer que puedan llegar a los valores del mismo mes de 2022. La vaca, en promedio, ha sufrido un quebranto cercano al 30 %”, dijo.

Factores que influyen

Además de la climatología, son muchas las variantes que condicionan la oferta de ganado. Los precios van en función de la demanda (interna más externa) y de la oferta. Y la demanda interna es altamente dependiente del nivel de ingresos, que depende, en especial, de la evolución de la macroeconomía.

“Independientemente del retiro de La Niña, los efectos de la seca de 2022 ya han dejado su huella”, comentó.

“Los productores tienen menos reservas, recursos forrajeros deteriorados, hacienda más liviana y/o en peor estado corporal, y como si eso fuera poco, escasez y encarecimiento de todo tipo de suplementación. En ciclos pasados, en donde la seca jugó un papel preponderante, hemos visto que la oferta aumenta como consecuencia de la necesidad de bajar la carga”, describió.

Respecto de la exportación, el Ing. Halle dijo que se esperan menores precios para marzo.

“Al parecer, a partir de entonces China enviará señales de los precios que avalará. Para Mario Ravettino (Consorcio ABC), la realidad para los primeros meses del año entrante nos deparará precios de entre 30 % y 40 % inferiores a los del año pasado. Y sabemos que el valor y el volumen exportados son cruciales a la hora de formar precios del gordo”, comentó.

Sobre la cría 2023 el consultor dijo que se esperan menos kilos por ternero destetado; mayor cantidad de vientres vacíos y, además, con peor condición corporal.

“Posiblemente haya un adelantamiento de la zafra, provocando una sobreoferta que termine impactando en forma negativa en los precios. Por otra parte, la mayor cantidad de vacas vacías y la menor receptividad de los campos puede ser un motivo para que los criadores aumenten la remisión de dicha categoría a faena”, explicó.

Del mismo modo, dijo que en 2024 habrá menor cantidad de terneros debido a una merma en los porcentajes de preñez del servicio 2022. Asimismo, señaló que la invernada deberá lidiar con la compra de animales más livianos y un mayor costo de producción.

“Esto puede ocasionar la salida a faena de animales con menores pesos de lo ocurrido en 2022. Los invernadores tienen en su poder una gran cantidad de hacienda del año que pasó: 795.000 terneros/as más que el promedio de los últimos 4 años. Así, es posible que la capacidad de compra sea inferior a la de otros años”, indicó.

En cuanto al engorde a corral, el Ing. Halle señaló que la actividad se ve muy comprometida por la mala ecuación existente entre los costos de producción, los altos valores de reposición y los bajos precios de venta.

“Para el año próximo el costo de alimentos será mayor y sólo será posible que el negocio arroje números positivos con una disminución en los precios de compra de la invernada. Y la relación con el maíz está muy por debajo del promedio, ubicándose cerca de los mínimos históricos”, aseguró.

En relación a la variante de los salarios de los argentinos, el Ing. Halle sostuvo que la demanda está altamente correlacionada de manera positiva con el nivel de ingresos.

“El salario mínimo vital y móvil se encuentra por debajo del valor promedio de la serie que va desde 2005 a 2022. El gasto de la población en carne tiene un comportamiento estacional, que encuentra sus picos máximos en los meses de marzo, junio y diciembre, en coincidencia con la vuelta al hogar y los medios aguinaldos. Por su parte, en enero y en octubre la población destina menos dinero a la compra de carne”, concluyó.

¿Podrá aumentar el consumo?

“Existe una macroeconomía deteriorada, con un alto ritmo inflacionario, bajo poder adquisitivo y que, además, posiblemente entre en recesión”, dijo el Ing. Halle.

“(El economista) Roberto Cachanosky escribió en Infobae que, frente al gran descalabro fiscal, el ministro de Economía (por Sergio Massa) apuesta a licuar el gasto público incrementando jubilaciones, planes sociales y sueldos del Estado por debajo de la inflación. Por eso, el déficit primario crece por debajo del aumento del Indice General de Precios al Consumidor del Indec (IPC)”, agregó.

“No se ve con claridad que la actividad económica vaya a mejorar en este año. Las exportaciones no van a crecer por la sequía; las inversiones van a brillar por su ausencia ante la alta incertidumbre económica e incidirá la falta de seguridad jurídica”, sostuvo.

“El consumo sólo podrá aumentar si el Gobierno decide incrementar jubilaciones, subsidios y sueldos de empleados públicos por encima de la tasa de inflación, lo cual llevaría a aumentar el déficit fiscal y a acelerar el ritmo de aumento de los precios”, aseguró el analista.

Desde el tipo de cambio hasta los precios de la invernada

Para el Ing. Halle, el tipo de cambio es el comodín que puede causar una serie de modificaciones en la cadena de carnes.

“Un tipo de cambio más alto permite que la Argentina sea más competitiva con los otros países productores. Esa mejora se traduciría en un apalancamiento a la producción de carne”, argumentó.

“Si por alguna razón el ritmo de la devaluación llegara a ser mayor que la inflación, el peso relativo de la exportación, en precio y volumen, tendría un impacto muy marcado en el precio del gordo”, añadió.

Respecto del valor de los sustitutos (pollo y cerdo), señaló que juegan un papel importante respecto de variaciones en el comportamiento de la demanda. Y que en las variaciones del precio de la invernada están explicadas, en más de un 90 %, las variaciones del precio del gordo.

“Aunque puntualmente en este año su comportamiento respecto del histórico pueda verse alterado. El precio de la ternerada se verá afectada en forma negativa con la continuación de la seca por dos razones: el criador tiene que bajar cargas y el invernador no puede subirla”, aseguró.

Para los precios del gordo, el Ing. Halle señaló que la falta de lluvias puede afectar la provisión de animales para la faena al finalizar el verano.

“La existencia de menores precios va a contramano de la retención de hacienda, dado que los resultados altamente positivos son los que posibilitan invertir para aumentar la productividad; y a no descapitalizarse”, sostuvo.

“En la actualidad es necesario vender mayor cantidad de hacienda que hace un año para igualar ingresos. Por lo tanto, el nivel de precios determinará la cantidad de hacienda remitida a faena”, afirmó.

En cuanto a la hipótesis de precio, en función de los datos históricos es posible estimar el precio futuro del kilo vivo.

“Asumiendo una devaluación e inflación del 5,5 % mensual; un salario mínimo que ronde los 70.000 pesos (56,5) y mientras que se repitan los valores productivos de 2022, (producción mensual 235 miles de tns. res c/hueso, precio exportación $ 744 por kilo (601) e/s; 25 % volumen exportado y consumo 44 k/h/a es probable que, para este marzo, el precio nominal del novillo se ubique en torno a los $ 400 k”, detalló.

“Este valor deflacionado a precio de hoy representaría uno $ 323 k. Si los valores del novillo fueran esos, la relación compra venta debería ubicarse en 1,24 kilos de novillo para adquirir un kilo de ternero”, aseveró el Ing. Halle.