Bahía Blanca | Viernes, 12 de agosto

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El expolicía condenado por matar a su ex que mantiene en vilo a sus vecinos

Roque Silva cumplió pena por el crimen de su expareja, cometido durante 2001 en Gonzales Chaves. Ahora lo denuncian por deudas y actos violentos.
 

   El expolicía Roque Rubén Silva, condenado por el crimen de su exmujer en Adolfo Gonzales Chaves, está en libertad desde hace algunos años y, según denunciaron públicamente, mantiene en vilo a sus vecinos de la localidad.

   Cuando el crimen de Adriana Elisabet García (37) se cometió, en 2001, la figura del femicidio no existía desde el punto de vista legal y Silva, entonces sargento de la fuerza provincial, fue condenado por homicidio simple y recibió "apenas" 15 años de cárcel, sanción que agotó en 2017.

   El acusado volvió a vivir a Gonzales Chaves y según algunas denuncias públicas que recibió La Nueva. su presencia genera preocupación entre algunos vecinos.

Dicen que dejó sin pagar distintos trabajos en su domicilio, que se tornó cada vez más violento y que llegó a amenazar con armas a algunas personas.

   El ayudante fiscal en esa localidad, Juan Carlos Uztarroz, confirmó que tiene en trámite al menos una denuncia por "retención indebida" de materiales (por una posible estafa o defraudación) cuya prueba está en evaluación.

   Mientras algunas personas se comunicaron de manera anónima con este medio, para dar cuenta de la situación, un electricista y albañil de 43 años, que lo denunció por no pagarle una obra, sí formuló su testimonio.

   Se trata de Daniel Fernández, quien hizo la advertencia para que "no pase algo grave y recién después se tomen cartas en el asunto".

   "Le hice un par de laburos con un socio y nos pagó bien. Después armamos una obra grande, para revocar todo y tuvimos que ir con la Policía, abogados, tengo los mensajes guardados con amenazas porque no nos pagaba. Nos quedó debiendo más de 110 mil pesos y otro tanto en herramientas, máquinas, caballetes, andamios que quedaron en la obra", explicó. 

   Dijo Fernández que al día de hoy no sabe por qué Silva reaccionó así. "Se enojó, nos dijo de todo, me bloqueó el teléfono y nunca le faltamos el respeto porque, al menos, pretendíamos recuperar las herramientas", agregó.

"Se viste de policía" 

   "Sé de otro muchacho que le pasó lo mismo. Le dije que le iba a pasar y la semana pasada me llamó y me dijo 'me corrió con una pala, no me quiere dar las herramientas y no me pagó'. No le paga a nadie", amplió Fernández.

   También dijo que a otro hombre "lo corrió con un cuchillo", que "agredió a dos mujeres, una de acá y otra de Mar del Plata" y, si bien no es más policía, "sigue teniendo armas".

 El trabajador intentó iniciar acciones legales pero un abogado le aclaró que si no había ningún contrato firmado no podrían avanzar.

   "Igualmente yo estoy abierto a ampliar mi declaración en la fiscalía, porque este hombre está terminando de enloquecer. Hay días que anda vestido de policía, como haciendo guardia. Tiene la ropa y todo, vos lo mirás y sigue siendo policía. No sabés con qué te va a salir", opinó.

   Según Fernández, Silva cobra una jubilación del Estado. "Este hombre mató a una mujer y lo premiaron", graficó.
Y por último informó que está al tanto que también amenazó a un hermano de su exmujer.

Le disparó delante de su hija de 3

   El 25 de noviembre de 2001, el policía Silva -de civil- se presentó en la casa de Adriana García, su ex, para retirar a sus hijas, entonces de 1 y 3 años, conforme al regimen de visita acordado tras la separación.

   En la puerta, hubo un breve intercambio de palabras entre ambos y el hombre, con el arma reglamentaria, le disparó a la cabeza y luego quiso matarse, pero solo se hirió.

   Todo el drama fue presenciado por la niña más grande, que estalló en una crisis de nervios y apenas pudo ser contenida por su tía.

   Adriana falleció camino al hospital. Tenía 37 años.

   Al llegar a juicio, algunos años después, el sargento fue condenado por el Tribunal en lo Criminal N° 3, a 15 años de prisión por homicidio simple, pena que agotó hace 5 años, aunque antes había salido con la condicional.

   Hoy, con nuevas figuras agravantes como la del femicidio, la pena hubiera sido inevitablemente de prisión perpetua. Y Silva, posiblemente a esta altura, seguiría preso.

Demanda contra él y el Estado 

Daños y perjuicios. En 2020, la Cámara Civil de Bahía confirmó una demanda, por daños y perjuicios, contra Silva y el Estado provincial (al ser policía).

La madre. Las acciones la inició la madre (ya fallecida) de Adriana García y la Justicia ordenó pagar a los deudos 650 mil pesos, más intereses, como "reparación", al menos para un viaje de placer.

Rechazo. El camarista Leopoldo Peralta Mariscal, en el fallo, se mostró en contra de la apelación de la Fiscalía de Estado (actuó al ser uniformado), desde donde se consideraba "excesiva" la compensación.

Indignado. "Me resulta indignante que tras la muerte de una hija por un acto doloso, la demandada sostenga que es 'demasiado' placer compensatorio 20 días de vacaciones del grupo familiar. Por el contrario, me parece ínfimo frente al inconmensurable daño provocado", dijo.

Corresponsable. En este caso se tomó al Estado como corresponsable porque para el 2001 (fecha del crimen) los policías tenían la obligación de portar el arma reglamentaria en todo momento, estatuto que fue reformado al año siguiente.