Bahía Blanca | Jueves, 25 de abril

Bahía Blanca | Jueves, 25 de abril

Bahía Blanca | Jueves, 25 de abril

El 10 % de las lactancias se pierden por la vuelta al trabajo de las madres

La prevalencia al momento del nacimiento es del 96.9%, aunque a los 6 meses “se reduce bruscamente al 43.7%”, aseguran los especialistas en pediatría.

La lactancia es clave, ya que no sólo satisface los requerimientos nutricionales del niño, sino que también garantiza la seguridad alimentaria.

   La prevalencia de lactancia al momento del nacimiento es del 96.9%, aunque a los 6 meses “se reduce bruscamente al 43.7%”, señaló la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria.

   “Si amamantar es una opción elegida por la mujer y acompañada por el entorno existen más posibilidades de una lactancia exitosa, con múltiples beneficios tanto para el bebé como para la madre”, indicó la AAMR.

   Según datos relevados en la 2ª Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS2, 2018-19), 1 de cada 10 lactancias se pierden por motivos relacionados con el retorno al trabajo.

   De acuerdo a la Encuesta Nacional de Lactancia Materna (Enalac) de 2017 que relevó más de 23.000 casos en todo el país, la lactancia materna exclusiva se mantiene a los 2 meses en 6 de cada 10 niños (58%); a los 4 meses en 5 de cada 10 (51%); y a los 6 meses en 4 de cada 10 niños (42%).

   Argentina cuenta con leyes y políticas públicas que garantizan los derechos de las personas a amamantar y ser amamantadas, como la Ley 26.873 de Lactancia Materna o la recientemente sancionada “Ley de los 1.000 días”, que “ofrece acompañamiento y asistencia en el embarazo y durante los primeros tres años de vida de los niños y las niñas, a todas las personas gestantes”, recordaron.

   En este sentido, subrayó que “promocionar y fortalecer los Espacios Amigos de la Lactancia en los ámbitos laborales es fundamental, para que el fin de la licencia por maternidad no determine también el fin de la lactancia” y precisó que “la evidencia señala que por cada mes de licencia que se extienda se podría reducir un 13% la mortalidad infantil”.

   Gisela Martinchuk, coordinadora de la sección Neumonología Pediátrica de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria y Secretaria del Comité Nacional de Neumología de la SAP, sostuvo que “la alimentación con leche humana es beneficiosa tanto para el bebé como para la persona que amamanta. El inicio de la lactancia materna antes de la primera hora de vida es una estrategia sanitaria de gran valor por su asociación con la disminución de la morbi mortalidad neonatal”.

   “En lactantes, baja la incidencia de infecciones respiratorias y de diarrea, reduciéndose el riesgo de hospitalización por ambas patologías en un 57% y 72%, respectivamente, mientras que, a largo plazo, también se observa que disminuye en 26% el impacto del sobrepeso y en 35% el de diabetes tipo 2”, explicó.

   “La Argentina cuenta con más de cien 'Espacios Amigos de la Lactancia' públicos y privados ya acreditados, pero deberían ser todavía muchos más. Hay mucho por hacer”, insistió Sergio Snieg, médico pediatra e integrante del Comité de Pediatría Ambulatoria de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

   “La recomendación de lactar en forma exclusiva hasta los seis meses de edad y luego complementaria con otros alimentos hasta los dos años, o más, de vida del bebé, no debe asumirse como un acto que solo le incumbe a la mamá, sino que involucra un compromiso del que participan y son responsables los restantes miembros del grupo familiar, del trabajo y de la sociedad toda en su conjunto”, sostuvo finalmente Roxana Conti, médica pediatra y neonatóloga, secretaria del Comité de Lactancia Materna de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Los principales beneficios

   1. Además de reforzar el vínculo, la leche materna aporta los nutrientes necesarios y es clave en la prevención de enfermedades crónicas.

   2. No sólo la lactancia se debe asumir como una forma de alimentar sino como una medida eficaz de salud pública que redundará sus beneficios.

   3. Ayuda a las madres a recuperar el peso anterior al embarazo; se ahorra tiempo, dinero y trabajo; y se reduce el riesgo de contraer cáncer de ovarios y mamas.

   4. Proporciona seguridad alimentaria al infante, desde el principio de su vida, contribuyendo a la seguridad alimentaria de toda la familia.