Bahía Blanca | Martes, 04 de octubre

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Criadores responsables contra “fábricas de cachorros”, una batalla que se viene en Bahía

“Se debe legislar para favorecer la habilitación de criaderos legales, que son los que trabajan con vocación y no buscando un rédito económico como único fin”, señaló el presidente de Kennel Club Bahía Blanca.

Maximiliano Romero, titular de Kennel Club Bahía Blanca. / Fotos: Pablo Presti-La Nueva.

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   Mientras concejales de nuestra ciudad analizan un proyecto de ordenanza que regule a los criaderos de perros, un club que representa a los registrados ante la Federación Cinológica Argentina alertó sobre varios detalles a tener en cuenta para que no sea contraproducente y hasta impracticable en términos reales.

   Maximiliano Romero (presidente de Kennel Club Bahía Blanca, que está a punto de cumplir 40 años de trayectoria, y miembro activo de la Federación Cinológica Argentina) señaló que en nuestra ciudad funcionan más de 150 establecimientos registrados que se dedican a la reproducción, cría y venta de una o más razas, de forma ocasional o permanente.

   “Pero también hay proliferación de otros espacios que operan desde la clandestinidad. Por ello, la ordenanza debería apuntar a favorecer la inscripción de criadores y/o criaderos para, de esa manera, controlar el nacimiento de perros en lugares propicios”, manifestó Romero, quien desde hace más de 25 años se dedica a la crianza de rottweiler en el criadero Von Strebel.

   Precisamente, los miembros de la Mesa de Abordaje a la Problemática Animal Urbana que funciona en el Concejo Deliberante se vienen reuniendo con organizaciones proteccionistas para avanzar en la posibilidad de regular a nivel local los criaderos de perros.

   En ese sentido, el dirigente de Kennel Club Bahía Blanca solicitó avanzar en la implementación de una ordenanza que permita normalizar la actividad, dada la presencia de criaderos ilegales de caninos.

“Las ciudades más grandes son las que evidencian mayores problemas. Bahía Blanca no está al margen de esta situación, pero no es tan grave como en Buenos Aires, Rosario y Córdoba”, afirmó Romero.

   Aunque se manifestó a favor de que se legisle al respecto, puntualizó que se deben tener en cuenta varias cuestiones para que “el remedio no sea peor que la enfermedad”.

   “Considero que se debe legislar para favorecer la habilitación de criaderos legales, que son los que trabajan con vocación y no buscando un rédito económico como único fin. Si se prohiben o se persiguen, lo único que se estaría haciendo es beneficiar a los clandestinos”, dijo. 

   A su vez, remarcó diferencias sustanciales entre criadores y criaderos.

   “El criador no es más que un hobbista. Es una persona que ama determinada raza de perros y se esfuerza para prolongarla. Y generalmente se presenta en diferentes exposiciones para mostrar su trabajo. Puedo asegurar que como hobby es caro y como negocio es malísimo, porque la inversión es muy grande”.

   “Paralelamente está creciendo un negocio que denominamos “fábrica de cachorros”, que son aquellos que tienen machos y hembras de una determinada raza y los hacen tener cría prácticamente sin control para luego venderlas por redes sociales, por ejemplo”.

   En ese aspecto, manifestó que ser criador no es sinónimo de comerciante.

   “Nada más alejado de la realidad. Los criadores hacemos un trabajo a conciencia, cuidando todos los detalles de la evolución del animal. Yo soy criador de rottweiler desde hace 25 años y jamás tuve una denuncia ni un problema con los cachorros que he vendido. Y así como yo, hay muchos en Bahía”.

   “Pero también hay muchos que no tienen las condiciones mínimas indispensables para dedicarse a esto, porque simplemente buscan el rédito económico. A esa gente, que no se puede denominar criador, es a la que hay que buscar, invitarlo a inscribirse y controlar, porque hay un maltrato animal de fondo que no se puede permitir”.

   Romero admitió que también hay una cuestión cultural que complica este tema y favorece la crianza clandestina.

   “La gente acude a este tipo de personas para comprar la raza que busca y no tiene en cuenta que está avalando este tipo de negocio. Es verdad que se paga un poco más barato, pero en definitiva es como si comprás un auto o un televisor sin saber su procedencia. Lamentablemente hay razas que se ponen de moda y la gente sale a comprarlos a ciegas. Y así favorece a aquel que los hace nacer en forma clandestina, porque no piden ningún papel”.

   “Muchos criadores de Bahía ya están trabajando hace bastante tiempo con los chips obligatorios para las papás y mamás de los cachorros que vendemos. Por ejemplo, aunque eso aún no es obligatorio, a mis cachorros los entrego con el chip ya puesto. Por eso digo, que los criadores de verdad no tienen ningún problema de mostrar sus instalaciones. A ellos no hay que complicarles la existencia, porque sería contraproducente”.

   El dirigente de Kennel Club esgrimió que la ordenanza debe tener en cuenta el secuestro de los animales provenientes de los criaderos clandestinos.

   “Hubo un caso resonante hace poco, en el que se descubrió un criadero con 133 chihuahuas en un barrio de Buenos Aires, de los cuales sólo 6 estaban en regla, con los papeles correspondientes. En ese caso se había montado un mercado paralelo que era más rentable. Pero desnudó otro inconveniente: ¿Qué se hace con los perros que se secuestran? No es fácil encontrar un lugar apto para semejante cantidad y que estén en buenas condiciones”.

   Aunque reconoció que la competencia es desleal, Romero manifestó que los criadores responsables están acostumbrados a esa situación.

   “Sobre todo porque no lo tomamos como algo lucrativo. Todos tenemos nuestras ocupaciones y vivimos de otras cosas. Como ya dije, para la gran mayoría de los socios de Kennel, esto es un hobby y no un negocio”.

   Y añadió: “Por eso sostengo que hay que avalar al criador serio y responsable y buscar que los otros se registren como se debe, porque sino se le da lugar al comerciante. Estamos en contra de la prohibición de los criadores, porque el que tiene la fábrica de cachorros en marcha es el menos afectado y hasta diría, el más beneficiado, porque incrementará su mercado”.

   “De alguna manera se debe regularizar esta actividad, para garantizar la cría responsable. No se puede prohibir el nacimiento de perros, porque traería aparejada la extinción de las distintas razas. Tiene que ser una ordenanza con mucho sentido común. Sino, será muy difícil desarticular las fábricas de cachorros y lo único que se logrará es perseguir a aquellos que quieren hacer las cosas bien”.

Frases y datos

--”En pandemia sucedió algo inédito: jamás hubo tanta demanda de cachorros. En la Federación no terminaban de dimensionar el fenómeno. No hubo criadero en el país que no agotara su capacidad de venta. Eso, en cierto punto, también favoreció a los criaderos clandestinos y muchos vieron la viabilidad de ese negocio”, reconoció Maximiliano Romero.

--“Hay vacíos legales que permiten que cualquiera pueda vender perros en su casa o en plataformas digitales, ya que no hay una ley nacional explícita que lo prohíba. Lo que hay es una ley de protección animal, la 14.346, que es la que se utiliza como fundamento legal en los procedimientos y allanamientos”, dijo Baltazar Nuozzi, veterinario y docente de la Universidad Nacional de La Plata.

--La ciudad de Buenos Aires es la única jurisdicción del país en donde la actividad está expresamente prohibida por la ordenanza Nº 41.831/87, la que no autoriza los criaderos y solo admite la comercialización de animales domésticos en lugares habilitados –veterinarias y centros de mascotas– con certificado médico veterinario y en presencia del profesional.

¿Qué es la Federación Cinológica Argentina?

   La Federación Cinológica Argentina (FCA), afiliada a la Fédération Cynologique Internationale (FCI), tiene como objetivo fomentar la crianza y perfeccionamiento de las razas caninas. También lleva el registro genealógico de todos los perros de raza, en todo el país, y emite y garantiza los certificados de origen de cada animal, denominados pedigríes.

   Sus pedigríes tienen reconocimiento internacional, con lo cual los criadores argentinos pueden exportar y exponer sus perros en todo el mundo.

Para desarrollar sus objetivos, la FCA se organiza en clubes especialistas de raza y clubes provinciales o regionales, distribuidos en todo el país.

   Además, la FCA y clubes afiliados, organizan exposiciones caninas, en las cuales los criadores y expositores muestran sus mejores productos. La FCA y sus clubes afiliados prestan asesoramiento gratuito en todo lo que respecta a perros con pedigrí.

   En tanto, el Kennel Club Argentino es la institución privada que emite los certificados de pedigrí que validan que un perro es de determinada raza y pertenece a cierta persona. Además, funciona como el gremio de los criaderos caninos argentinos.