Bahía Blanca | Viernes, 12 de agosto

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Neumáticos en desuso, un problema que en Bahía parece no tener solución

Quemarlos, enterrarlos, acumularlos o tirarlos en baldíos son cuestiones graves que afectan al medioambiente. En nuestra ciudad cada vez se ven más.

Fotos: Pablo Presti y Emmanuel Briane-La Nueva.

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   Se estima que en Argentina se desechan alrededor de 150 mil toneladas de neumáticos al año, lo que genera un gran problema medioambiental sin una solución aparente.

   El impacto que generan se debe a varios factores entre los que se encuentran la composición de los mismos ya que  contienen 80% de caucho, 15% de acero y 5% de fibra textil; compuestos que tardan miles de años en degradarse. 

   En nuestra ciudad es muy común observar una gran cantidad de ruedas abandonadas en baldíos, que pueden contribuir a la proliferación de roedores, insectos, mosquitos y enfermedades asociadas.

   La quema, otra de las habituales prácticas que se ven en la periferia de nuestra ciudad, también es un gran problema, ya que el humo es altamente tóxico para los seres vivos y genera gran cantidad de gases de efecto invernadero. 

   Es por ello que, aseguran los expertos, deben ser dispuestos de manera segura, responsable y ambientalmente sostenible.

   Más allá que el municipio firmó hace poco más de un año un convenio con la empresa RENFU SAS para la gestión de este tipo de residuos, poco se ha realizado hasta el momento para evitar el acopio sin control.

   “No hay ningún programa de tratamiento fijo. Hay programas temporales que se ejecutan una vez acopiada gran cantidad de cubiertas, pero esa no es la solución a este problema tan grave para el medio ambiente”, señaló Maximiliano Rodríguez Intrevado, consultor tecnológico y uno de los fundadores de QReciclas.

   “Desconozco si hay algún proyecto de tratamiento de los neumáticos en nuestra ciudad. En la Argentina, a nivel nacional, hay normativa sobre el tema, pero de aquí a que se cumplan es otro tema”, reconoció el biólogo Martín Quevedo, secretario de Medio Ambiente de Asura Regional Bahía Blanca.

   Sin tratamiento, los neumáticos fuera de uso no pueden encontrar un destino adecuado de disposición:

--Si son enterrados, ocupan mucho volumen en los rellenos sanitarios, con un tiempo muy largo de degradación (unos 600 años aproximadamente).

--En espacios públicos, puede generar un hábitat propicio para atraer roedores y mosquitos transmisores del dengue, entre otros riesgos.

--Por otro lado, los neumáticos también son con frecuencia incinerados, liberando gases tóxicos que dañan el ambiente y la salud.

--Incrementar su vida útil en medios de transporte tampoco es una opción, ya que aumenta la probabilidad de provocar accidentes de tránsito.

   “Por estos motivos, tratar y reciclar neumáticos se vuelve primordial”, señaló Quevedo.

   Y añadió: “El incorrecto gestionamiento provoca la alteración en la proporción de gases de efecto invernadero, alteración de los ciclos biogeoquímicos de los elementos esenciales e incremento de efectos nocivos sobre los humanos como en la biodiversidad de las especies”.

   La solución, tanto para Quevedo como para Rodríguez Intrevado, es el correcto gestionamiento de los neumáticos haciendo hincapié en la recolección y transporte, determinar el sitio de disposición final y como último paso, identificar sus posibles tratamientos y reutilizaciones. 

   “A partir de este sistema óptimo se podría evitar consecuencias y reducir los daños que presuntamente pueden generar. Sería interesante implementar métodos nuevos como el caso de México, que se utiliza la catálisis a base de níquel que procesa el material de neumáticos fuera de uso, del que se separa el azufre y se recupera el polímero original del hule o caucho para reciclar”, señaló Quevedo.

   “Lo ideal sería que el que realiza el acopio tenga convenios con un tercero que esté familiarizado en el tratamiento y que, además, le sea rentable este tipo de materiales. Las plantas de reciclaje tienen sentido cuando hay industrias que reinserten los materiales directamente. Hay veces que se acopia sin ningún plan, simplemente para ver cómo se puede recuperar a futuro, y es ahí dónde luego se genera un basural a cielo abierto de este material. Antes de acopiar, hay que tener plan de ejecución para que esto no suceda”, dijo Rodríguez Intrevado.

   En la ciudad de Buenos Aires y el área metropolitana, el 20% de los neumáticos en desuso se recicla en una planta muy conocida que funciona desde 2010. 

   “Es una de las pocas instalaciones donde el reciclado se realiza en forma industrial y el producto, un caucho granulado, se utiliza en las canchas de fútbol de diferentes categorías o de alquiler privado. Otro ejemplo, es la provincia de Mendoza, donde reciclan más de 2.000 toneladas de neumáticos que se utilizan para generar energía a los grandes hornos de una cementera”, amplió Quevedo.

   Gerardo Botasso, director del Centro de Investigaciones Viales -LEMAC- (CIC-UTN), contó que trabaja en la incorporación de caucho reciclado en asfaltos y pisos. 

   “El problema que tenemos es no tener aprobada una ley de presupuestos mínimos en relación a la responsabilidad extendida del productor. Esto implica que quien fabrica e importa se haga cargo de los residuos que se generan”, planteó el investigador.

   Por otro lado, manifestó que se necesitan distribuir en el país puntos de recolección y de plantas de reciclado. 

   “En Argentina hay unas cuantas plantas, una de las más grandes es la de Regomax –en asociación entre el INTI y el CEAMSE- que tiene una capacidad instalada importante, pero no tiene quien le lleve los neumáticos. Hoy la logística es el cuello de botella principal”, aseguró Botasso.

   “La recolección del neumático implica sacar el vector del dengue, ya que en ellos se acumulan agua, además de los roedores y las enfermedades que estos transmiten, agregado a la baja biodegradabilidad de los neumáticos (tarda 120 años en degradarse) y ni hablar del volumen que ocupa en un relleno sanitario (en otros países se cobra un impuesto muy alto con el fin de desalentar su vertido)”, detalló.

   Otro de los inconvenientes son las quemas de neumáticos que generan muchos vectores cancerígenos. En ese sentido, se podrían incinerar de forma controlada: con una temperatura adecuada y un sistema de filtros (como se hace en los hornos cementeros de Olavarría) evitando la liberación de compuestos peligrosos y reduciendo, además, el consumo de combustibles fósiles.

   “Desde el LEMAC estamos diseñando pisos de caucho reciclado para que sean incorporados en obras de la provincia como plazas, parques, escuelas, hospitales y cárceles. Se puedan hacer con sectores de la economía social, para esto hemos diseñado un sistema de moldeo de muy baja tecnificación”, explicó Botasso.

   Por otro lado, investigadores del LEMAC están trabajando en la incorporación de polvo de neumáticos en mezclas asfálticas, antirreflejos en fisuras asfálticas y mezclas antiderrapantes.

   “Otra estrategia utilizada es la conversión en energía eléctrica, donde los residuos se introducen en una caldera donde se realiza su combustión. El calor liberado provoca que el agua existente en la caldera se convierta en vapor de alta temperatura y alta presión que se conduce hasta una turbina. Al expandirse mueve la turbina y el generador acoplado a ella produce la electricidad, que tendrá que ser transformada posteriormente para su uso directo”, opinó, por su parte, Quevedo.

   Además del reciclado, los neumáticos pueden ser reutilizados en parques infantiles, defensa de muelles o embarcaciones y rompeolas. Es posible encontrar neumáticos enteros en pistas de alta velocidad y cartódromos, en donde son utilizados como barreras de protección y amortiguadores respectivamente. 

Un negocio paralelo

   Alrededor de los neumáticos en desuso se originan dos “negocios” paralelos. Uno de ellos es la incineración ilegal en basurales a cielo abierto para extraer el acero y el cobre para venderlo en distintas chatarreras de la ciudad.

   “Lo que termina pasando es que se terminan incinerando y no de manera voluntaria. Generalmente la quema se da porque la gente quiere el cobre que hay en las cubiertas o el metal que sea para venderlo. Lo cual genera un increíble desastre medioambiental”, manifestó Rodríguez Intrevado.

   “En febrero, las cubiertas que estaban en el relleno sanitario las prendieron fuego. Fue por vandalismo, claramente”, recordó el fundador de Qreciclas.

   La mayoría de los neumáticos de vehículos contienen un alto contenido de combustibles fósiles. Son muy inflamables y una vez que empiezan a arder, no es fácil apagarlos.

 

   “Incluso una pequeña pila de llantas que se incendia puede quemarse durante meses antes de quedarse sin combustible. Desafortunadamente, los neumáticos se incendian con más frecuencia de lo que nos gustaría. Si bien son inflamables, los neumáticos generalmente no se encienden espontáneamente. Muy a menudo, los incendios de neumáticos son el resultado de un incendio provocado”, amplió Quevedo.

   Otra cuestión que está sucediendo es que las empresas que comercializan neumáticos, al acumular muchas que dejan los clientes cuando las cambian por nuevas, las venden a gomerías más pequeñas.

   “Las redibujan un poco y las revenden. Es algo muy habitual en tiempos de crisis, cuando los precios de los neumáticos se disparan”, señaló el encargado de un comercio ubicado en el macrocentro de nuestra ciudad.

La normativa vigente

   En la Argentina, a nivel nacional, hay normativa sobre el tema. 

   “Pero de aquí a que se cumplan es otro tema”, señaló Martín Quevedo.

   La norma propone prevenir y minimizar los riesgos, y daños al ambiente o la salud humana. Los artículos 41° y 43° de la CN jerarquizan el cuidado del medio ambiente a través de la protección directa del mismo consagrando, además el amparo colectivo como primer remedio a los daños ambientales.

   La Ley 25.675 General del Ambiente introduce en nuestro Derecho una serie de reformas estructurales, al consagrar legalmente las categorías del daño ambiental colectivo, la introducción de los principios de precaución y prevención y un régimen especial de responsabilidad colectiva ambiental, como además Procesal o ritual, dando forma definitiva al denominado proceso ambiental colectiva.

   En tanto, el Código Civil y Comercial protege al medio ambiente a través de los artículos 14°, 240° y 241° y consagra los deberes de prevención del daño y reparación del mismo en el Título 5°, Sección 2da.: función preventiva y punición excesiva, artículos 1710 , 1711 , siguientes y concordantes.

   Finalmente, la Resolución 523/2013 (Manejo Sustentable de Neumáticos) de la provincia de Buenos Aires establece que los neumáticos deberán manejarse de manera tal que se prevengan y minimicen los riesgos, impactos negativos significativos y daños al ambiente o la salud humana durante todas las actividades que se desarrollen en su ciclo de vida (producción, uso, reutilización, reciclaje, valorización, tratamiento y/o disposición final).

El ejemplo de Mendoza

   La provincia de Mendoza es pionera en establecer un marco normativo en referencia al manejo sustentable de los neumáticos a partir del coprocesamiento de los mismos. 

   El procedimiento que se basa en una técnica sustentable, consiste en aprovechar el valor energético para lograr la total integración al proceso de producción,  sin dejar residuos contaminantes. 

   A partir del tratamiento de los neumáticos en desuso se pueden obtener diversos productos que pueden ser utilizados para contribuir a la mejorar de la obra pública.

   Tal es el caso de la Municipalidad de Godoy Cruz, el departamento utiliza los neumáticos fuera de uso para mejorar los espacios públicos. 

   Las cubiertas recolectadas son trasladadas a una planta de reciclaje para su tratamiento, a partir de ese proceso se obtiene un producto que se utiliza para la confección de pisos flexibles que se pueden observar en el sector de juegos de algunas de las plazas de ese municipio. También se obtiene material para el concreto asfáltico que se coloca en las calles. 

   En algunas de las ciclovías inauguradas recientemente, las sendas para bicicletas están realizadas con topes llantas fabricados a base de caucho reciclado de neumáticos fuera de uso que recolecta la Municipalidad en diversas gomerías y talleres del departamento.