Bahía Blanca | Martes, 09 de agosto

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En plena crisis, explotó el debate por los planes sociales

La columna semanal de nuestro corresponsal en la capital de la provincia.

El debate que se desató en el oficialismo en torno al manejo de los planes sociales y cómo está impactando la crisis económica en las necesidades diarias de la población bonaerense revelan que la sociedad está transitando por una de las etapas más difíciles de los últimos años frente a la actual problemática social. 
Es que, la verdadera inclusión social va mucho más allá del debate que se abrió sobre la prohibición del lenguaje inclusivo en el ámbito escolar porteño, o la posición pública que hizo Axel Kicillof ante estudiantes bonaerenses. El gobernador defendió la utilización del lenguaje inclusivo y se diferenció del jefe de Gobierno del PRO,  Horacio Rodríguez Larreta: “En la Provincia, rebelarse es hablar como uno quiere, como una quiere”, dijo. 
Sin duda, los jóvenes militan fervientemente sobre problemáticas transformadoras para la sociedad. Quizá también, preferirían luchar por “salarios inclusivos” y control de la inflación para que no se extienda la pobreza. 
De acuerdo con la temperatura legislativa del Frente de Todos se señala en voz baja que, si el Gobierno no cambia el rumbo, puede hacer implosionar su propia base electoral y hasta abrir el camino para el retorno de los “halcones” que conduce Mauricio Macri. 
De todos modos, afirman, la estabilidad dentro de la coalición gubernamental ya no está en discusión. “Lo que importa es saber quién está del otro lado detrás de las políticas neoliberales”, que tienen a sectores concentrados de la economía como formadores de precios. 
Días atrás, la vicepresidenta Cristina Fernández culpó a Macri por la inflación y hasta cuestionó algunas prácticas de organizaciones sociales con planes de emergencia, intentando despegarse de la imagen del gobierno nacional. “Resulta difícil disociar a Cristina de esta gestión de la cual forma parte, aun cuando en sus discursos tome distancia", dicen desde Juntos por el Cambio. 

En ambas coaliciones políticas parece que les está costando más de la cuenta entender la realidad de la economía popular, si es que los dos sectores electoralmente mayoritarios reducen la discusión a la cuestión de los planes sociales. 
“Si la agenda de debates pasa únicamente por instalar un show mediático, podríamos señalar que el Gobierno de los Fernández parece un reality que encierra en la misma casa a los participantes bonaerenses donde todos estamos involucrados ante el difícil contexto, más allá de los bloopers políticos de Alberto y Cristina”, disparan con vehemencia desde cuarteles opositores cercanos al macrismo. 
En efecto, en el oficialismo se instaló una pelea de fondo, que parece ser el manejo de los planes sociales. Incluso, el Gobierno avanzó con la idea de quitarle el manejo a las organizaciones sociales para dárselo a los gobernadores y a los intendentes. 
La disputa por el manejo de esa “caja” no fue ajena a la oposición que, pícara, se metió en la interna oficialista alentando la idea de quitarle el manejo del dinero a los piqueteros. 
“Tanto Kicillof como sus ministros no prometemos, hacemos”, repite el jefe de asesores, Carlos Bianco poniendo el acento en la decisión política de la Provincia en reactivar obras paralizadas durante la gestión de María Eugenia Vidal y de iniciar nuevos trabajos de infraestructura. 
La gobernación de calle 6, a través del jefe de Gabinete, Martín Insaurralde, abonó la idea de “municipalizar” el control de los planes. De estos movimientos se puede desprender la preocupación que comparten tanto Cristina Fernández como el presidente Alberto Fernández -y, por qué no, también los intendentes y gobernadores- por controlar la calle a un año de las elecciones presidenciales. 
Preocupación y también necesidad de hacerse de una herramienta más que importante, como es el control de las movilizaciones, de cara al armado electoral y a la puja de poder que se va a dar dentro del Frente de Todos, por la sucesión presidencial. Quien hasta el momento se ha mantenido al margen de esto, enfocándose en construir una imagen de gestión, es el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. 

Por supuesto que más allá de las disputas propias, desde Juntos observan esos movimientos, y algunos leen este silencio del tigrense como una suerte de guiño para su amigo, el gobernador jujeño Gerardo Morales. 
Se sabe, el hoy titular de la Unión Cívica Radical fue uno de los que se opuso en la convención radical de Gualeguaychú, allá por 2015, a la alianza con Macri, y que hoy mantiene una tensa relación con los socios del Pro. 
Entretanto en la Provincia, el titular del radicalismo bonaerense, Maximiliano Abad, salió a reclamar por el desdoblamiento de las elecciones, en concordancia con planteos similares de algunos sectores del propio espacio y también del gobierno. 
Ese reclamo podría verse como la estrategia del tero, que grita en un lado y pone los huevos en el otro porque Abad sabe que el desdoblamiento no va a prosperar. 
Mientras tanto, en silencio y por lo bajo, la UCR va tratando de instalar candidatos propios. Lo dicho, Abad sabe que las elecciones no se van a desdoblar, y también cree como muchos que la fortaleza de Juntos -y sobre todo del radicalismo- va estar el fórmula nacional que seguramente será la que impulse la fórmula bonaerense. Y en este caso, el oficialismo boina blanca cuenta con la figura de Facundo Manes, que ya está lanzado a la carrera presidencial. 
Pero en la Provincia hasta el momento, además de la figura de Diego Santilli y Cristian Ritondo por el Pro, en el radicalismo solo se mostró con ganas de competir el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, y algún que otro “tapado” que seguramente se lo dejará correr para ver si prende o no.