Bahía Blanca | Jueves, 08 de diciembre

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Entrega de espadas y Jura de la Bandera en la Base Naval

El acto se desarrolló en el estadio de deportes. Allí, se destacó a los Veteranos de Guerra y a los Caídos en Malvinas, y se recordó las figuras de Belgrano y Brown.

 

Fotos: Gaceta Marinera

   En la ceremonia de entrega de espadas a los suboficiales ascendidos y la Jura de la Bandera por parte de los marineros incorporados recientemente, en la Base Naval Puerto Belgrano, el Comandante Naval Anfibio y Logístico, capitán de navío Eduardo Adrián Mayol, dijo en su alocución que "fechas y hechos relevantes de las efemérides de la Patria, dan el marco más solemne e históricamente propicio para la celebración que hoy nos convoca".

   "Por un lado, el pasado 14 de junio, recordamos el cese de los combates en nuestras queridas Islas Malvinas, hace ya 40 años. Aquí, una vez más, nos acompañan nuestros queridos Veteranos de Guerra, como testimonio presente de nuestros reclamos soberanos en las islas. Valga, entonces, el mayor reconocimiento para ellos y también para los 649 héroes que permanecen en la eternidad de su tierra y yacen en la profundidad del mar".

   "Por otro lado, un 20 de junio de 1820, fallecía el general Manuel Belgrano, fecha que se instauró en su honor hace 202 años, para conmemorar la creación de nuestra enseña patria".

   "Más allá todavía en el tiempo, un 22 de junio como hoy pero hace ya 245 años, nacía en Foxford, Irlanda, Guillermo Brown, marino llamado a convertirse en el indiscutido prócer naval de argentina y comandante de la invencible escuadra que permitió dar por finalizadas las aspiraciones de dominación realista en el Río de la Plata; su victoria alejó para siempre las amenazas que se cernían sobre la causa de la independencia argentina". 

   "Reconocido como el Padre de la Patria en el Mar, rememorarlo hoy significa rendir el merecido homenaje al héroe de múltiples batallas navales, al estratega incansable e iluminado y al tenaz constructor de la incipiente Nación".

   "Durante los años que prestó servicios al Estado -continuó el discurso-, fue ejemplo permanente de sacrificio y abnegación por una causa que creía justa. Cumplió con aquellos designios que hacen digno a un hombre de mar: de indiscutido liderazgo y prestigio, antepuso siempre el bien de la Patria naciente, por sobre sus deseos personales; el cumplimiento cabal del deber fue más importantes que las riquezas y los honores a los que consideró superfluos".

Responsabilidades

   Mencionó, luego, que la figura del almirante Brown "marca un norte indeleble que nos orienta de modo permanente e irrenunciable hacia el logro amplio del cotidiano deber dentro de nuestra Armada; basta seguir su ejemplo e imitar su inquebrantable espíritu, replicando en nuestro quehacer, todas sus enseñanzas que nos legó con verdadero compromiso, esfuerzo, coraje y sentido de pertenencia. Nosotros compartimos el ideario y valores que él profesó; hombres y mujeres aquí formados, conformamos orgullosamente la Marina de Guerra, hemos elegido servir y defender a la Patria en y desde el mar, obrando consecuentemente con el mandato sublime de ofrecer nuestras vidas por ello, si fuera necesario".

   "Porque así lo quiso el almirante Brown, éstas y muchas más virtudes que asumió como hombre y marino, las predicó con el ejemplo, exigiéndolas a todas sus tripulaciones siempre", dijo en el acto que fue presidido por el Comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, contraalmirante Juan Carlos Daniel Abbondanza.

   Agregó que conmemorar hoy el nacimiento de Brown, en el marco de esta formación, con la presencia protagónica de los recientemente ascendidos suboficiales que recibirán la espada de mando es más que un trascendente privilegio. "Por ello, los invito a reflexionar sobre el mando, ese don innato que para nuestro almirante fue el pilar de sus hazañas".

   Dirigiéndose a los suboficiales que recibieron las espadas, dijo que "de lo hasta aquí transcurrido en sus jóvenes carreras dentro de la Armada Argentina han demostrado poseer suficientes aptitudes, actitudes y disponibilidad para con el servicio naval que los destacan, cumpliendo plenamente los requisitos y acumulando suficiente competencias y experiencias para afrontar este nuevo desafío".

   "Hoy reciben la espada de mando, símbolo y atributo que de forma implícita y explícita significa más cúmulo de responsabilidades que privilegios, más deberes que derechos. Formarán una vez que la reciban, parte de la toma de decisiones y conducción de los hombres y mujeres a sus ordenes, proyectando los valores y convicciones más sublimes al que un marino puede aspirar. Deberán ser siempre gente de bien, listos a asumir con decisión, humildad y plena responsabilidad la carga que su grado y jerarquía demandan para el bien del servicio en la Armada".

   "En esta nueva etapa como suboficiales superiores, que sea vuestro norte el hombre; vuestra derrota, el respeto, la justicia y el ejemplo; vuestro puerto de destino, el logro humano y profesional.  Con la mirada en alto, con orgullo y emoción reciban este tradicional símbolo de mando, con la más firme convicción y sincero compromiso, tal como si nuestro gran almirante así se los hubiera requerido", concluyó el capitán Mayol.